EL CAMINO: "YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA, NADIE VA AL PADRE SINO POR MÍ". (JUAN 14:6)

"BUSCAD PRIMERAMENTE EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA, Y TODO LO DEMÁS SE OS DARÁ POR AÑADIDURA". (MATEO 6:33)

"Y EN NINGÚN OTRO HAY SALVACIÓN, PORQUE NO HAY OTRO NOMBRE BAJO EL CIELO DADO A LOS HOMBRES, EN EL CUAL PODAMOS SER SALVOS". (HECHOS 4:12)

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miércoles, 2 de octubre de 2013

Coronilla en honor a San Miguel Arcángel



Un día San Miguel Arcángel apareció a la devota Sierva de Dios Antonia De Astónac. El arcángel le dijo a la religiosa que deseaba ser honrado mediante la recitación de nueve salutaciones. Estas nueve plegarias corresponden a los nueve coros de ángeles. La corona consiste de un Padrenuestro y tres Ave Marías en honor de cada coro angelical.

Promesas: A los que practican esta devoción en su honor, San Miguel promete grandes bendiciones: Enviar un ángel de cada coro angelical para acompañar a los devotos a la hora de la Santa Comunión. Además, a los que recitasen estas nueve salutaciones todos los días, les asegura que disfrutarán de su asistencia continua. Es decir, durante esta vida y también después de la muerte. Aun mas, serán acompañados de todos los ángeles y con todos sus seres queridos, parientes y familiares serán librados del Purgatorio.



En esta coronilla invocaremos a los nueve coros de ángeles. Después de cada invocación rezaremos 1 Padre Nuestro y 3 Avemarías. Ofreceremos esta coronilla por la Iglesia, para que sea defendida de todas las asechanzas del demonio, y por los que están más alejados de Dios.



CORONILLA EN HONOR DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Se comienza con la Señal de la Cruz:

✞ Por la señal de la Santa Cruz,
✞ de nuestros enemigos,
✞ líbranos Señor, Dios nuestro.
✞ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.


Nos ponemos en presencia de Dios y pedimos humildemente perdón al Señor por nuestras faltas diciendo:

Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío,
Por ser Vos quien sois, Bondad Infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón el haberos ofendido.
Ayudado de vuestra Divina Gracia,
propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta para el perdón de los pecados. Amén.

Se realiza la siguiente invocación:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Y se reza un Gloria, para alabar a la Santísima Trinidad.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en un principio, ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos. Amén.

A continuación, se pedirá la intercesión de San Miguel, príncipe de las milicias celestiales, y a cada uno de los coros angélicos en nueve invocaciones.

Coro I: Serafines

Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Serafines, enciende en nuestros corazones la llama de la perfecta caridad. Amén.

Se reza un Padre Nuestro en su honor:

Padre nuestro, que estás en el Cielo.
Santificado sea tu Nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu Voluntad en la tierra como en el Cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

Y a continuación tres Avemarías pidiendo su intercesión:

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es Contigo.
Bendita Tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Coro II: Querubines

Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Querubines, dígnate darnos tu gracia para que cada día aborrezcamos más el pecado y corramos con mayor decisión por el camino de la santidad. Amén.

Se reza un Padre Nuestro y tres Avemarías en su honor, pidiendo su intercesión.

Coro III: Tronos

Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Tronos, derrama en nuestras almas el espíritu de la verdadera humildad. Amén.

Se reza un Padre Nuestro y tres Avemarías en su honor, pidiendo su intercesión.

Coro IV: Dominaciones

Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Dominaciones, danos señorío sobre nuestros sentidos de modo que no nos dejemos dominar por las malas inclinaciones. Amén.

Se reza un Padre Nuestro y tres Avemarías en su honor, pidiendo su intercesión.

Coro V: Principados

Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Principados, infunde en nuestro interior el espíritu de obediencia. Amén.

Se reza un Padre Nuestro y tres Avemarías en su honor, pidiendo su intercesión.

Coro VI: Potestades

Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Potestades, dígnate proteger nuestras almas contra las asechanzas y tentaciones del demonio. Amén.

Se reza un Padre Nuestro y tres Avemarías en su honor, pidiendo su intercesión.

Coro VII: Virtudes Celestiales

Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Virtudes, no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.

Se reza un Padre Nuestro y tres Avemarías en su honor, pidiendo su intercesión.

Coro VIII: Arcángeles

Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Arcángeles, concédenos el don de la perseverancia en la fe y buenas obras de modo que podamos llegar a la gloria del cielo. Amén.

Se reza un Padre Nuestro y tres Avemarías en su honor, pidiendo su intercesión.

Coro IX: Ángeles

Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Ángeles, dígnate darnos la gracia de que nos custodien durante esta vida mortal y luego nos conduzcan al Paraíso. Amén.

Se reza un Padre Nuestro y tres Avemarías en su honor, pidiendo su intercesión.

A continuación, se reza un Padre Nuestro en honor de cada uno de los siguientes ángeles:

En honor a San Miguel: Padre Nuestro…
En honor a San Gabriel: Padre Nuestro…
En honor a San Rafael: Padre Nuestro…
En honor a nuestro ángel de la Guarda: Padre Nuestro…

Antes de la oración final, se recomienda incluir la recitación de las letanías en honor de San Miguel Arcángel.

Cristo, óyenos.   R. Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos.  R. Cristo, escúchanos

Señor, ten piedad de nosotros. R. Señor, ten piedad de nosotros
Cristo, ten piedad de nosotros.  R. Cristo, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros. R. Señor, ten piedad de nosotros

 San Miguel, R. Ruega por nosotros
-Tú, cuyo nombre es un relámpago, R. Ruega por nosotros
-Tú, cuyo nombre es un himno a Dios, R. Ruega por nosotros
-Serafín del incensario de oro, R. Ruega por nosotros
-Elevada llama de amor divino, R. Ruega por nosotros
-Perfecto adorador de Dios, R. Ruega por nosotros
-Modelo de sumisión amorosa, R. Ruega por nosotros
-Modelo de pronta obediencia, R. Ruega por nosotros
-Leal servidor de Dios, R. Ruega por nosotros
-Primer heraldo de la verdad, R. Ruega por nosotros
-Primer defensor de la fe, R. Ruega por nosotros
-Primer testigo de Dios, R. Ruega por nosotros
-Instigador de la lucha contra Satanás, R. Ruega por nosotros
-Ángel apóstol de los ángeles, R. Ruega por nosotros
-Celador del Reino de Dios, R. Ruega por nosotros
-Primer defensor de la justicia, R. Ruega por nosotros
-Primer vengador del buen derecho, R. Ruega por nosotros
-Abogado nuestro, R. Ruega por nosotros
-Portador de las llaves del abismo, R. Ruega por nosotros
-Tú que encadenas a Satanás, R. Ruega por nosotros
-Justiciero de Dios, R. Ruega por nosotros
-Portaestandarte de la Trinidad, R. Ruega por nosotros
-Guerrero de armas de luz, R. Ruega por nosotros
-Espada de Dios, R. Ruega por nosotros
-Terror de los traidores y de los perjuros, R. Ruega por nosotros
-Terror de los orgullosos demonios, R. Ruega por nosotros
-Centella de Dios,  R. Ruega por nosotros
-Tú que llevas las siete estrellas, R. Ruega por nosotros
-Vencedor de la primera guerra, R. Ruega por nosotros
-Virrey de los ejércitos de Dios, R. Ruega por nosotros
-Inspirador de valentía, R. Ruega por nosotros
-Tú que guerreas por el mundo, R. Ruega por nosotros
-Defensor de los hijos de Dios, R. Ruega por nosotros
-Ángel que vale por mil ejércitos, R. Ruega por nosotros
-Esperanza de los combatientes, R. Ruega por nosotros
-Intrépido soldado de Dios, R. Ruega por nosotros
-Refuerzo dado a las justas causas, R. Ruega por nosotros
-Liberador de los oprimidos, R. Ruega por nosotros
-Caballero de Dios, R. Ruega por nosotros
-Ángel de los pastores de Navidad, R. Ruega por nosotros
-Ángel de Cristo en agonía, R. Ruega por nosotros
-Ángel de la aurora pascual, R. Ruega por nosotros
-Consejero de Constantino, R. Ruega por nosotros
-Guerrero del castillo del Santo Ángel, R. Ruega por nosotros
-Protector de la unidad católica de España y de las Naciones Hispanoamericanas, R. Ruega por nosotros
-Cantor de los gozos marianos, R. Ruega por nosotros
-Espejo del Altísimo, R. Ruega por nosotros
-Ángel vicario del Verbo, R. Ruega por nosotros
-Protector de la Iglesia militante, R. Ruega por nosotros
-Consolador de la Iglesia purgante, R. Ruega por nosotros
-Honor de la Iglesia triunfante, R. Ruega por nosotros
-Tú, que recibes la confesión de nuestros pecados, R. Ruega por nosotros
-Tú, a quien la Iglesia implora en nuestra última hora, R. Ruega por nosotros
-Tú, cuya potente voz despertará a los muertos, R. Ruega por nosotros
-Introductor de las almas al cielo, R. Ruega por nosotros
-Asiste de Cristo en el Gran Día, R. Ruega por nosotros
-Heraldo de las sentencias eternas, R. Ruega por nosotros
-Precantor de las alabanzas divinas, R. Ruega por nosotros
-El más elevado de los serafines, R. Ruega por nosotros
-Príncipe de los nueve coros de Ángeles, R. Ruega por nosotros

Glorioso San Miguel, caudillo y príncipe de los ejércitos celestiales, fiel custodio de las almas, vencedor de los espíritus rebeldes, familiar de la casa de Dios, admirable guía después de Jesucristo, de sobrehumana excelencia y virtud, dígnate librar de todo mal a cuantos confiadamente recurrimos a ti y haz que mediante tu incomparable protección adelantemos todos los días en el santo servicio de Dios.

V. Ruega por nosotros, glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.

R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

Oremos. Todopoderoso y Eterno Dios, que, por un prodigio de tu bondad y misericordia a favor de la común salvación de los hombres, escogiste por Príncipe de tu Iglesia al gloriosísimo Arcángel San Miguel, te suplicamos nos hagas dignos de ser librados por su poderosa protección de todos nuestros enemigos de modo que en la hora de la muerte ninguno de ellos logre perturbarnos, y podamos ser por él mismo introducidos en la mansión celestial para contemplar eternamente tu augusta y divina Majestad. Por los méritos de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Se concluye con la Señal de la Cruz:


✞ En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


jueves, 18 de julio de 2013

Coronilla de la Divina Misericordia



La Coronilla de la Misericordia

Origen de la devoción

Nuestro Señor Jesucristo, se le apareció a Santa Faustina entre el 13 y 14 de septiembre de 1935 el Vilna (Polonia) y le dictó personalmente esta oración.

He aquí el extracto del diario en el que la Santa describe esta revelación:

“Por la tarde, estando yo en mi celda, vi al ángel ejecutor de la ira de Dios. Tenía una túnica clara, el rostro resplandeciente; una nube debajo de sus pies, de la nube salía rayos y relámpagos e iban a las manos y de su mano salían y alcanzaban la tierra.

Al ver esta señal de la ira divina que iba a castigar la tierra y especialmente cierto lugar, por los justos motivos que no puedo nombrar, empecé a pedir al ángel que se contuviera por algún tiempo y el mundo haría penitencia. Pero mi súplica era nada comparada con la ira de Dios.

En aquel momento vi a la Santísima Trinidad. La grandeza de su Majestad me penetró profundamente y no me atreví a repetir la plegaria. En aquel mismo instante sentí en mi alma la fuerza de la gracia de Jesús que mora en mi alma; al darme cuenta de esta gracia, en el mismo momento fui raptada delante del trono de Dios. Oh que grande es el Señor y Dios nuestro e inconcebible su santidad. No trataré de describir esta grandeza porque dentro de poco la veremos todos, tal como es.

Me puse a rogar a Dios por el mundo con las palabras que oí dentro de mí. Cuando así rezaba, vi la impotencia del ángel que no podía cumplir el justo castigo que correspondía por los pecados. Nunca antes había rogado con tal potencia interior como entonces.

Las palabras con las cuales suplicaba a Dios son las siguientes:

«Padre Eterno, yo te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, por nuestros pecados y los del mundo entero. Por su dolora Pasión, ten misericordia de nosotros.»

A la mañana siguiente, cuando entré en nuestra capilla, oí esta voz interior:

«Cuantas veces entres en la capilla reza en seguida esta oración que te enseñé ayer (…) la rezarás con un rosario común de modo siguiente:

Primero rezarás una vez el Padre Nuestro, Ave María y el Credo, después, en las cuentas correspondientes al Padre nuestro, dirás estas palabras:

Padre Eterno, yo te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, en expiación de nuestros pecados y los del mundo entero.

Con las cuentas del ave maría, dirás las siguientes palabras:

Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Para terminar, dirás tres veces estas palabras:

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.»”.
(Diario, 474-476)

Promesas

El mismísimo Jesucristo le dijo a Santa Faustina:

“Defenderé como Mi gloria a cada alma que rece esta coronilla en la hora de la muerte, o cuando los demás la recen junto al agonizante, quienes obtendrán el mismo perdón. Cuando cerca de un agonizante es rezada esta coronilla, se aplaca la ira divina y la insondable misericordia envuelve al alma y se conmueven las entrañas de Mi misericordia por la dolorosa Pasión de Mi Hijo”. (Diario, 811)

“Hija mía, anima a las almas a rezar la coronilla que te he dado. A quienes recen esta coronilla, me complazco en darles lo que me pidan.

Cuando la recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la hora de su muerte será feliz.

Escríbelo para las almas afligidas: cuando un alma vea y conozca la gravedad de sus pecados, cuando a los ojos de su alma se descubra todo el abismo de la miseria en la que ha caído, no se desespere, sino que se arroje con confianza en brazos de mi Misericordia, como un niño en brazos de su madre amadísima. Estas almas tienen prioridad en mi Corazón compasivo, ellas tienen preferencia en mi Misericordia.

Proclama que ningún alma que ha invocado mi Misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en mi Bondad.

Escribe: Cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez Justo sino como el Salvador Misericordioso”. (Diario, 1541)

“A las almas que recen esta coronilla, mi Misericordia las envolverá en la vida y especialmente a la hora de la muerte”. (Diario, 754)

“Por el rezo de esta coronilla acercas a Mi la humanidad”. (Diario, 929)

“Reza la coronilla que te he enseñado (…) a través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con mi Voluntad”. (Diario, 1731)

Es imposible cuantificar las gracias que son otorgadas por el rezo de la Coronilla de la Divina Misericordia, tal como el Señor ha pedido. Por tanto, no dudemos en acoger esta devoción como un arma de salvación para nosotros y para el mundo.



Rezo de la Coronilla

Se utiliza un rosario común de cinco decenas.

Se comienza con la Señal de la Cruz:

✞ Por la señal de la Santa Cruz,
✞ de nuestros enemigos,
✞ líbranos Señor Dios Nuestro.
✞ En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Nos ponemos en presencia de Dios y pedimos humildemente perdón al Señor por nuestras faltas diciendo:

Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío,
Por ser Vos quien sois, Bondad Infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón el haberos ofendido.
Ayudado de vuestra Divina Gracia,
propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta para el perdón de los pecados. Amén.


Como Jesús mismo ha especificado (Diario, 476), se prosigue con el rezo de un Padre Nuestro:


Padre nuestro, que estás en el Cielo.
Santificado sea tu Nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu Voluntad en la tierra como en el Cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

Un Ave María:
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es Contigo.
Bendita Tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Y un Credo:
Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero;
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre por quien todo fue hecho,
que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre.
Y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos,
y su Reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo, recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es Una, Santa, Católica y Apostólica.

Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.



Se ofrece la Coronilla por las intenciones que desee.

Se recomienda ofrecerlo por las Benditas Almas del purgatorio, y por la conversión de los pecadores y su salvación, pidiendo misericordia por todos nosotros y nuestras almas.

Se prosigue en la cuenta grande, correspondiente al Padre Nuestro en el Santo Rosario tradicional, con la siguiente oración:

“Padre Eterno,
te ofrezco el Cuerpo y la Sangre,
el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación de nuestros pecados
 y los del mundo entero.”
(Diario, 476)

Se continua recitando 10 veces, en las cuentas pequeñas correspondientes al Avemaría, la siguiente oración:

“Por Su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.”
(Diario, 476)

Esta secuencia se repite 5 veces en total hasta concluir el Rosario. Y al finalizar las cinco decenas de la coronilla, se repite tres veces, en las tres cuentas que se encuentran separadas y que nos conducen a la Cruz, la siguiente oración:

“Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.”
(Diario, 476)

Pese a que no es obligatorio, se recomienda concluir la Coronilla con el rezo de la Salve, acordándonos de Nuestra Señora, que por Cristo es Reina y Madre de Misericordia.

Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro muéstranos a Jesús,
Fruto bendito de tu vientre.
¡Oh Clementísima, oh Piadosa, oh dulce Virgen María!
V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Igualmente, es muy recomendable añadir las letanías a la Divina Misericordia, que se incluyen en el apartado siguiente.

Una vez concluida las oraciones se hace la señal de la Cruz, con el rosario en la mano:

✞ En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Las Letanías de la Misericordia

V. Señor, ten piedad de nosotros
 R. Señor, ten piedad de nosotros.

V. Cristo, ten piedad de nosotros
 R. Cristo, ten piedad de nosotros.

V. Señor, ten piedad de nosotros
 R. Señor, ten piedad de nosotros.

V. Cristo, óyenos. 
R. Cristo, óyenos.

V. Cristo, escúchanos. 
R. Cristo, escúchanos.

V. Dios Padre Celestial,
R. Ten misericordia de nosotros.
V. Dios Hijo, Redentor del mundo,
R. Ten misericordia de nosotros.
V. Dios Espíritu Santo,
R. Ten misericordia de nosotros.
V. Santísima Trinidad que eres un solo Dios verdadero,
R. Ten misericordia de nosotros.

(Diario,  949):

Misericordia Divina, que brota del seno del Padre. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, supremo atributo de Dios. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, misterio incomprensible. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, fuente que brota del misterio de la Santísima Trinidad.  R. En Ti confío.
Misericordia Divina, insondable para todo entendimiento humano o angélico. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, de donde brotan toda vida y felicidad. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, más sublime que los cielos. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, fuente de milagros y maravillas. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, que abarca todo el universo. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, que baja al mundo en la Persona del Verbo Encarnado. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, que manó de la herida abierta del Corazón de Jesús. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, encerrada en el Corazón de Jesús para nosotros y especialmente para los pecadores. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, impenetrable en la institución de la Sagrada Hostia.
R. En Ti confío.
Misericordia Divina, en la institución de la Santa Iglesia. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, en el sacramento del Santo Bautismo. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, en nuestra justificación por Jesucristo. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, que nos acompaña durante toda la vida. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, que nos abraza especialmente a la hora de la muerte.
R. En Ti confío.
Misericordia Divina, que nos otorga la vida inmortal. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, que nos acompaña en cada momento de nuestra vida. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, que nos protege del fuego infernal. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, en la conversión de los pecadores empedernidos. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, asombro para los ángeles, incomprensible para los Santos. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, insondable en todos los misterios de Dios. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, que nos rescata de toda miseria. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, fuente de nuestra felicidad y deleite. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, que de la nada nos llamó a la existencia. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, que abarca todas las obras de sus manos. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, corona de todas las obras de Dios. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, en la que estamos todos sumergidos. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, dulce consuelo para los corazones angustiados. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, única esperanza de las almas desesperadas. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, remanso de corazones, paz ante el temor. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, gozo y éxtasis de las almas santas. R. En Ti confío.
Misericordia Divina, que infunde esperanza, perdida ya toda esperanza. R. En Ti confío.

V. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo. 
R. Perdónanos, Señor.
V. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo. 
R. Escúchanos, Señor.
V. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo. 
R. Ten piedad de nosotros.
V.  Las Misericordias de Dios son más grandes que todas sus obras.
R.  Por eso cantaré las Misericordias de Dios para siempre.

Oración

“Oh Dios Eterno, en quien la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros Tu mirada bondadosa y aumenta Tu misericordia en nosotros, para que en momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con gran confianza, nos sometamos a Tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia Mismos. Amén” (Diario, 950).