EL CAMINO: "YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA, NADIE VA AL PADRE SINO POR MÍ". (JUAN 14:6)

"BUSCAD PRIMERAMENTE EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA, Y TODO LO DEMÁS SE OS DARÁ POR AÑADIDURA". (MATEO 6:33)

"Y EN NINGÚN OTRO HAY SALVACIÓN, PORQUE NO HAY OTRO NOMBRE BAJO EL CIELO DADO A LOS HOMBRES, EN EL CUAL PODAMOS SER SALVOS". (HECHOS 4:12)

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sábado, 29 de septiembre de 2018

Los Arcángeles en los mensajes de la Santísima Virgen dados al padre Gobbi


MENSAJES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN AL P. GOBBI,
DEL MOVIMIENTO SACERDOTAL MARIANO

LOS ÁNGELES DEL SEÑOR

Nimega (Holanda), 29 de septiembre de 1979.
Fiesta de los Santos Arcángeles.

Acabas de terminar el Cenáculo con estos hijos míos, tan queridos, que sufren por el estado de laceración y de desorden en que se encuentra aquí mi Iglesia.

Une tu dolor al mío y sé tú expresión de la maternal benevolencia con que los miro, los acojo, los conforto y los conduzco.

No mires si son pocos y, en su mayoría, frágiles por la edad o la salud; pero son tan fieles y generosos que consuelan el inmenso dolor de mi Corazón Inmaculado.

Para Mí, son los tesoros más preciosos. Y también aquí, por su medio ¡cuán numerosos son los hijos que responden a mi invitación, entran en el refugio de mi Corazón y los formo en la heroica fidelidad a Jesús y a su Iglesia!

Así, en este mismo lugar, donde mi Adversario ha iniciado su obra de destrucción solapada de la Iglesia, Yo respondo al desafío y me formo mi ejército.

Es el ejército de los pequeños, de los pobres, de los humildes, que reúno en mi Corazón Inmaculado para darles mi espíritu de Sabiduría, para derrotar la soberbia de los que se han dejado seducir por la falsa ciencia y por el espíritu de grandeza y vanagloria.

También hoy, por medio de esta Obra mía, de la boca de los niños y de los lactantes, el Señor recibe la gloria perfecta.

Con vosotros están también los Ángeles del Señor. Yo soy su Reina y están prontos a mis órdenes, porque la Santísima Trinidad ha confiado a mi Corazón Inmaculado la obra de renovación de la Iglesia y del mundo.

San Miguel está a la cabeza de todo mi ejército, celeste y terrestre, dispuesto ya en orden de batalla.

San Gabriel está a vuestro lado para daros a todos la misma invencible fortaleza de Dios.

San Rafael os cura de las numerosas heridas que con frecuencia recibís a causa de la tremenda lucha en que estáis empeñados.

Sentid siempre a vuestro lado a los Ángeles de Dios e invocad con frecuencia su ayuda y protección.

Ellos tienen gran poder para defenderos y sustraeros a todas las insidias que os tiende Satanás, Adversario mío y vuestro.

Ahora su protección se intensificará y la advertiréis de modo particular, porque han llegado los tiempos de la gran prueba y estáis para entrar en un período de gran angustia como no lo ha habido hasta ahora.


A mis órdenes, sentid a vuestro lado a los Ángeles del Señor, que serán vuestra defensa y guía, para que pueda cumplirse en cada uno de vosotros, cuanto Yo he establecido para el triunfo de mi Corazón Inmaculado.


REINA DE LOS ÁNGELES

Montevideo (Uruguay), 29 de septiembre de 1981.
Fiesta de San Miguel, Gabriel y Rafael.

En la lucha a la que os llamo, hijos predilectos, os asisten y defienden particularmente los Ángeles de Luz.

Soy la Reina de los Ángeles.

A mis órdenes están reuniendo de todas las partes del mundo, a todos los que llamo a enrolarse en mi gran ejército victorioso.

En la lucha contra la Mujer vestida del Sol y el Dragón rojo, los Ángeles tienen la parte más importante a desarrollar. Por esto os debéis dejar guiar dócilmente por ellos.

Los Ángeles, Arcángeles y todas las jerarquías celestes están unidas con vosotros en el terrible combate contra el Dragón y sus secuaces. Os defienden de las asechanzas de Satanás y de los innumerables Demonios, que están ahora desencadenados con furia rabiosa y demoledora en todo el mundo.

Ésta es la hora de Satanás y del poder de los Espíritus del as tinieblas.

Es su hora que corresponde al momento de su aparente acción victoriosa.

Es su hora, pero el tiempo de que disponen es breve y los días de su triunfo están contados.

Por esto os tienden asechanzas peligrosas y terribles, y no podéis huir de ellas sin un especial auxilio de vuestros Ángeles Custodios.

¡Cuántas veces al cabo del día éstos habrán intervenido para sustraeros a las engañosas maniobras que os tiende, con astucia, mi Adversario!

Por esto os invito a confiaros cada vez más a los Ángeles del Señor.
Tened con ellos una afectuosa intimidad porque están más cerca de vosotros que los amigos y personas más queridas.

Caminad a la luz de su invisible pero segura y preciosa presencia. Ellos ruegan por vosotros, caminan a vuestro lado, os sostienen en la fatiga, os consuelan en el dolor, velan vuestro reposo, os toman de la mano y dulcemente os ponen en el camino que os he trazado.

Orad a vuestros Ángeles Custodios y vivid con confianza y con serenidad las dolorosas horas de la purificación.

En estos momentos, en realidad, el Cielo y la Tierra se unen en una extraordinaria comunión de oración, de amor y de acción a las órdenes de vuestra Celeste Capitana.


LA FUNCIÓN DE LOS ÁNGELES

Curaçao (Archipiélago de las Antillas), 29 de septiembre de 1983.
Fiesta de los Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.

Hoy la Iglesia celebra la fiesta de los Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.

Es también vuestra fiesta, hijos predilectos, porque los Ángeles del Señor tienen una parte muy importante que desarrollar en mi plan victorioso.

He aquí cuál es su función: a mis órdenes libran una terrible batalla contra Satanás y todos los malos espíritus. Es una lucha que se desarrolla, sobre todo, a nivel de espíritus, con inteligencia y con perfecta adhesión a los planes de los dos grandes y opuestos caudillos: La Mujer vestida del Sol y el Dragón rojo.

Misión de S. Gabriel es la de revestiros de la misma fortaleza de Dios.
Él, combate contra la asechanza más peligrosa de Satanás, la de debilitaros, llevándoos al desaliento y al cansancio. ¡Cuántos de vosotros se han parado en el camino de la consagración, que me han hecho, por causa de vuestra debilidad humana!

La debilidad es la causa que os conduce a la duda, a la incertidumbre, al miedo, a la turbación. Ésta es la tentación de mi Adversario para haceros inofensivos, cerrados en vosotros mismos, detenidos en vuestros problemas, incapaces de un verdadero empuje apostólico.

El Arcángel Gabriel tiene la misión de ayudaros a crecer en la confianza, revistiéndoos de la fortaleza de Dios. Y así os conduce cada día por al camino del valor, de la firmeza, de la fe heroica y pura.

Misión de S. Rafael es la de derramar bálsamo sobre vuestras heridas.

¡Cuántas veces Satanás logra heriros con el pecado, golpearos con sus solapadas seducciones!

Os hace sentir el peso de vuestra miseria, de la incapacidad, de la fragilidad y os detiene en el camino de vuestra perfecta donación.

S. Rafael tiene entonces la misión de acompañaros en el camino que os he trazado, dándoos aquella medicina que cura todas vuestras enfermedades espirituales.

Cada día él hace vuestro caminar más seguro, más firmes vuestros propósitos, más valerosos vuestros actos de amor y de apostolado, más decididas las respuestas a mis deseos, más atenta la mente a mi designio materno, y fortalecidos con su bálsamo celestial, proseguís vuestros combates.

Misión de S. Miguel es la de defenderos de los terribles ataques que Satanás desencadena contra vosotros.

En estos tiempos, mis predilectos que han acogido mi invitación y se han consagrado a mi Corazón Inmaculado, y todos mis hijos que se han entrado a formar parte de mi ejército victorioso, son el blanco escogido, con particular rabia y ferocidad, por parte de mi Adversario y vuestro.

Satanás os ataca en el campo espiritual con toda clase de tentaciones y sugestiones para llevaros al mal, a la desorientación, a la duda y a la desconfianza. Usa con frecuencia su arma preferida, que es la de la sugestión diabólica y la de la tentación impura. Os ataca con terribles insidias, con frecuencia trata de empujaros al peligro; incluso físicamente atenta contra vuestra vida e integridad.

El Arcángel Miguel, Patrono de la Iglesia Universal, es el que interviene con su gran poder y entra en combate para libraros del Maligno y de sus peligrosas asechanzas.

Por esto os invito a invocar su protección con el rezo diario de la breve, pero, al mismo tiempo, tan eficaz oración del exorcismo compuesto por el Papa León XIII.

Ved aquí, por qué los Ángeles del Señor tienen una importante función en la estrategia de la batalla que se está combatiendo: debéis vivir siempre en su compañía.

Tienen una misión preciosa e insustituible: están a vuestro lado combatiendo vuestra misma batalla; os dan fuerza y valor; os curan vuestras numerosas heridas; os defienden del mal y forman, con vosotros, la parte más aguerrida del ejército victorioso a las órdenes de la Celeste Capitana.


CON VOSOTROS EN EL COMBATE

Nápoles, 29 de septiembre de 1986.
Fiesta de los Arcángeles Gabriel, Rafael y Miguel.

Combatid, hijos predilectos, mis apóstoles, en estos últimos tiempos.
Ésta es la hora de mi gran victoria.

Con vosotros en el combate están también los Ángeles del Señor que, a mis órdenes, cumplen la misión que Yo les he confiado.

Todos los Espíritus Celestiales son seres luminosos y poderosos y se hallan muy cerca de Dios, a quien aman, sirven, defienden y glorifican.

En la Luz de la Santísima Trinidad, Ellos ven todas las insidias peligrosas y engañosas que os tienden los malos Espíritus, que luchan contra Dios y contra su real dominio.

Ésta es una batalla terrible, que se libra sobre todo a nivel de espíritus: los buenos contra los malos: los Ángeles contra los demonios.

Vosotros estáis también comprometidos en esta gran lucha y por esto debéis confiaros siempre a su segura protección e invocar a menudo, con la oración, su poderosa ayuda.

Todos los Espíritus Celestiales conocen mi designio, saben la hora de mi triunfo, ven como el ataque del infierno, en estos tiempos vuestros, se hace potente, continuo, universal.

Satanás ha logrado establecer su Reino en el mundo y se siente ya seguro vencedor.

Pero está cercano el momento de su grande y definitiva derrota. Por esto la batalla es cada día más áspera y terrible y también vosotros, con los Ángeles del Señor, estáis llamados al combate.

Las armas usadas por los demonios son las del mal, del pecado, del odio, de la impureza, de la soberbia y de la rebelión contra Dios.

Las armas esgrimidas por los Espíritus Celestiales, que están junto a vosotros en el combate, son las del bien, de la gracia divina, del amor, de la pureza, de la humildad y de la dócil sumisión a la Voluntad del Señor.

Los Espíritus Celestiales tienen también el encargo de fortaleceros, de curaros de las heridas, de defenderos de las insidias de mi Adversario, de protegeros del mal y de conduciros por la vía luminosa de mi Querer.

El Arcángel Gabriel, enviado por Dios para recibir el Sí de vuestra Madre Celestial, tiene ahora el encargo de recibir vuestro Sí al Querer del Padre. Él os refuerza y os sostiene; os conduce por el camino del valor y del heroico testimonio a Jesús y a su Evangelio.

El Arcángel Rafael repara vuestra debilidad, derrama bálsamo en toda herida dolorosa y os alivia el peso del cansancio y del desaliento para continuar en la lucha, con el escudo de la fe y con la coraza del amor y de la santidad.

El Arcángel Miguel os defiende de todos los terribles ataques de Satanás, que se ha desencadenado particularmente contra vosotros, que formáis parte de mi ejército y os dejáis guiar dócilmente por vuestra Celestial Capitana.

¡Cuántas veces hubierais sido víctimas de los ataques de Satanás, si el Arcángel Miguel no hubiese intervenido para vuestra defensa y protección! Invocadlo a menudo, con la oración tan eficaz del exorcismo contra Satanás y los Ángeles rebeldes para que Él os guíe en esta lucha, de modo que cada uno de vosotros pueda cumplir la tarea que le ha sido confiada por la Madre Celestial.

Uníos, pues, en afectuosa y fraternal comunión de vida, de oración y de acción, a todos los Espíritus Celestiales, que están empeñados con vosotros en librar la misma batalla y en preparar la gran victoria de Dios en el Reino Glorioso de Cristo, que vendrá a vosotros con el triunfo de mi Corazón Inmaculado en el mundo.


CIELO Y TIERRA SE UNEN

Inchon (Corea), 29 de septiembre de 1987.
Fiesta de los Arcángeles Gabriel, Rafael y Miguel.

Hijos predilectos, os llamo de todas las partes de la tierra.

Los Ángeles de Luz de mi Corazón Inmaculado están ahora recogiendo de todas partes a los elegidos, llamados a formar parte de mi ejército victorioso.

Os marcan con mi sello.

Os revisten de una fuerte armadura para la batalla.

Os cubren con mi escudo.

Os entregan el Crucifijo y el Rosario, como armas que usar para la gran victoria.

Ha llegado el tiempo de la lucha final.

Por esto los Ángeles del Señor intervienen de manera extraordinaria y se ponen cada día al lado de cada uno de vosotros para guiaros, para protegeros y para fortaleceros.

Así como, en estos tiempos, se les ha concedido a los Demonios y a todos los Espíritus del mal una gran libertad para sus manifestaciones diabólicas, así también éstos son los días en los que a los Ángeles del Señor se les llama a desarrollar la parte más importante de mi designio.

Cielo y tierra se unen en esta hora de la gran lucha final.

Os invito, pues, a que todos forméis una sola cosa con los Ángeles y con los Santos del Paraíso.

Sobre todo, os invito a orar más a vuestros Ángeles custodios, porque están llamados, en estos tiempos, a cumplir una misión particular, que Yo les he asignado, en relación con cada uno de vosotros, hijos míos predilectos.

Es deseo de mi Corazón, que, en el rezo diario del Ángelus, incluyáis también la oración del: "Ángel de Dios".

Os invito a vivir siempre en intimidad y comunicación con vuestros Ángeles Custodios.

Llamadlos en vuestras necesidades; invocadlos en los peligros; asociadlos a vuestro trabajo; confiadles vuestras dificultades; buscadlos en el momento de la tentación.

Ahora, deben formar una sola cosa con vosotros.

Sobre todo, sentid junto a vosotros a los Arcángeles, cuya fiesta celebra hoy la Iglesia: a San Gabriel, para que os dé la misma fortaleza de Dios; a San Rafael, para que sea la medicina de vuestras heridas, y a San Miguel, para que os defienda de las terribles insidias que, en estos tiempos, os tiende Satanás.

Caminad con ellos en la luz de mi designio y juntos combatid a mis órdenes.

Estáis llamados ahora a ver mis mayores prodigios porque habéis entrado en el tiempo de mi triunfo.


LA HORA DE LAS POTESTADES ANGÉLICAS

S. Albert (Alberta), Canadá 29 de septiembre de 1990.
Fiesta de los Arcángeles Gabriel, Rafael y Miguel.

Hoy celebráis la fiesta de los Arcángeles Gabriel, Rafael y Miguel e invocáis su protección.

En estos tiempos de la gran tribulación os invito a vivir en unión de vida con los Ángeles del Señor.

Ellos tienen, hoy, una misión importante que cumplir a favor vuestro.

–Os iluminan el camino que debéis recorrer, para ser fieles a la consagración que me habéis hecho.

Es un camino difícil y doloroso, marcado por muchos obstáculos y amenazado por muchas insidias de mi Adversario.

Los Ángeles os toman de la mano y os conducen por la senda de la luz, del amor y de la santidad.

–Os dan valor y consuelo en las muchas dificultades que debéis soportar y os sostienen en vuestra debilidad humana.

Están a vuestro lado como verdaderos hermanos, que toman a pecho vuestra persona y vuestra vida.

–Os defienden contra los continuos ataques de Satanás, contra sus numerosas asechanzas, contra los obstáculos que pone en vuestro camino.

La gran batalla que se está combatiendo ahora es sobre todo a nivel de espíritus: los espíritus malos, contra los Espíritus Angélicos.

Vosotros estáis involucrados en esta lucha que se desarrolla entre el cielo y la tierra. Entre los Ángeles y los demonios, entre San Miguel Arcángel y Lucifer. A los Ángeles del Señor ha sido encomendada la misión de defender vuestras personas, la vida de la Iglesia, el bien de toda la humanidad.

En esta gran Nación, donde te encuentras para celebrar los cenáculos, contempla cómo la humanidad engañada por los falsos espíritus, corre por la senda del mal y de una gran inmoralidad y cómo la misma Iglesia está cada vez más minada por los errores y los pecados y corre peligro de perder la verdadera fe, debido a su separación del Papa y la oposición a su Magisterio.

En estos tiempos perversos vosotros debéis orar mucho a los Ángeles del Señor.

Es la hora de las Potestades Angélicas.

Las Potestades Angélicas son las que guían a todos mis hijos en la batalla decisiva, para la derrota definitiva de Satanás y la venida del Reino glorioso de Cristo, en el triunfo de mi Corazón Inmaculado en el mundo.


LOS ÁNGELES DE VUESTRO TIEMPO

Omaha-Nebraska (U.S.A.), 29 de septiembre de 1994.
Fiesta de los Santos Arcángeles Gabriel, Rafael y Miguel.

Hoy celebráis la fiesta de los Santos Arcángeles Gabriel, Rafael y Miguel.

Son los Ángeles de vuestro tiempo.

Son los Ángeles del tiempo conclusivo de la purificación y de la gran tribulación.

Son los Ángeles de vuestro tiempo.

A ellos les está confiada una misión especial durante el período de la prueba y del gran castigo.

A ellos toca salvar al pueblo de Dios, recoger de todas partes de la tierra a quien es llamado a formar parte del pequeño resto, que permanecerá fiel, en el seguro refugio de mi Corazón Inmaculado.

Son los Ángeles de vuestro tiempo.

Sobre todo, son los Ángeles que os revelan las últimas vicisitudes descritas en el Libro sellado.

Al Arcángel San Miguel se le ha confiado la misión de conducir a la batalla los ejércitos de los Ángeles y de mis hijos fieles contra las aguerridas huestes de Satanás, del mal, de las fuerzas satánicas y masónicas, ya organizadas a nivel mundial en una sola gran potencia, para ponerse contra Dios y contra su Cristo.

San Miguel intervendrá sobre todo para combatir al antiguo enemigo Lucifer que, en la última hora, aparecerá con toda la tenebrosa potencia del Anticristo.

Suya es la misión de combatirlo y de vencerlo, de arrojarlo dentro de su reino de tiniebla y de fuego, ofreciendo a vuestra Madre Celestial la cadena con la que lo sujetará y la llave para sellar la puerta del abismo, del cual no podrá salir ya más para perjudicar en el mundo.
Al Arcángel San Rafael se le ha confiado la misión de participar, como médico celestial, en la gran batalla, para socorrer y curar a cuantos son golpeados y heridos.

Como restituyó a Tobías la vista, así a millones de mis pobres hijos, que se han vuelto ciegos por el pecado, por los errores y por la gran tiniebla de vuestros días, dará la vista, para que puedan volver a creer y a contemplar el divino esplendor de la Verdad.

Al Arcángel San Gabriel se le ha confiado la gran misión de anunciar el retorno de Jesús en gloria, para instaurar su reino en el mundo.

Como ha venido por Él el anuncio de la primera venida de mi Hijo al mundo, así ahora será Él, el mensajero luminoso de la segunda venida de Jesús en gloria.

Esta segunda venida sucederá en el poder y la luz, con Jesús que aparecerá sobre las nubes del cielo, en el esplendor de su divinidad, para someter a Sí todas las cosas. Y así, ante todo el universo creado, aparecerá el divino poder de mi hijo Jesús.

Al Arcángel llamado “fortaleza de Dios” se le ha dado el encargo de anunciar a todos el próximo retorno de Cristo con la fuerza de su divino poder.

Por esto os invito hoy a orar y a invocar la protección de estos Arcángeles, llamados a desarrollar una misión tan grande en el tiempo conclusivo de la gran tribulación y a llevaros al corazón de los últimos acontecimientos, que ahora estáis llamados a vivir con confianza y con una gran esperanza.


LOS TIEMPOS SERÁN ABREVIADOS

Río de Janeiro (Brasil), 29 de septiembre de 1995.
Fiesta de los Arcángeles Gabriel, Rafael y Miguel.

Mi designio se está cumpliendo ya en todas partes.

Mi pequeño hijo, observa cómo se realiza el triunfo de mi Corazón Inmaculado en el mundo.

Todo cuanto aquí sucede es un signo para ti.

Por decenas de millares mis hijos me están respondiendo, con un amor y un entusiasmo tan grande, que conmueve mi Corazón de Madre.

Por la respuesta que por doquier recibo de estos mis pequeños niños, Yo intervengo para abreviar los tiempos de la gran prueba tan dolorosa para vosotros.

–Los tiempos serán abreviados, porque soy la Madre de la Misericordia y cada día ofrezco sobre el trono de la divina Justicia mi oración, unida a la de los hijos que me responden con un sí y se consagran a mi Corazón Inmaculado.

Uno los dolores de mi Corazón a todos los sufrimientos de los buenos, que llevan con paciencia la cruz de estos tiempos de la gran tribulación.

Los dolores de los pobres y de los frustrados, de los pequeños y de los marginados, de los pecadores y de los alejados, de los enfermos y de los desesperados, de los abandonados y de los oprimidos, son recogidos en el jardín de mi sufrimiento materno y son ofrecidos a la divina Justicia en señal de reparación y de perenne intercesión.

–Los tiempos serán abreviados, porque soy vuestra Madre y quiero ayudaros, con mi presencia, a llevar la cruz de los dolorosos acontecimientos que estáis viviendo.

Cuántas veces he intervenido ya, para retrasar cada vez más el tiempo del inicio de la gran prueba, para la purificación de esta pobre humanidad, ahora poseída y dominada por el espíritu del Mal.

–Los tiempos serán abreviados, porque la gran batalla que se combate entre Dios y su adversario es sobre todo a nivel de Espíritus y se libra por encima de vosotros.

Esta terrible batalla se desarrolla entre los Espíritus Celestes y los espíritus infernales, entre los Ángeles del Señor y los demonios, entre las Potencias del cielo y las potencias del infierno.

En esta gran lucha, una misión particular se ha encomendado al Arcángel San Gabriel, que os reviste de la misma fortaleza de Dios; al Arcángel San Rafael, que vierte bálsamo de curación sobre todas vuestras heridas; al Arcángel San Miguel, que conduce a todas las milicias Angélicas a la completa victoria sobre los ejércitos infernales.
Por esto os confío a la potente protección de estos Arcángeles y de vuestros Ángeles Custodios, a fin de que seáis guiados y defendidos en la lucha que ahora se libra entre el Cielo y la tierra, entre el Paraíso y el infierno, entre San Miguel Arcángel y el mismo Lucifer, que aparecerá pronto con toda la potencia del Anticristo.

Así sois preparados para el gran prodigio que se cumplirá cuando, con el triunfo de mi Corazón Inmaculado, descenderá sobre el mundo la rociada celeste de la divina Misericordia.



jueves, 14 de junio de 2018

El desafío de Satanás



EL DESAFÍO DE SATANÁS

«De ahora en adelante estáis a punto de llegar al término más doloroso y sangriento de la purificación, que se desarrollará en estos años, antes del gran triunfo de mi Corazón Inmaculado por la llegada a vosotros del Reino glorioso de Jesús. Es un designio que abarca este siglo. En 1917, en Fátima, lo he anticipado, casi como un anuncio profético en que aparecía evidente la gran lucha entre la Mujer vestida del Sol y el Dragón rojo, que había de durar todo este siglo, como un desafío orgulloso lanzado a Dios por mi adversario, con la certeza de que conseguiría destruir la Iglesia y de mantener a toda la humanidad en un rechazo universal de Dios. El Señor le ha concedido este lapso de tiempo, porque al final, el orgullo del Dragón rojo será destruido y vencido, por la humildad, por la pequeñez y por la fuerza de vuestra Madre del Cielo, la Mujer vestida del sol, que reúne, a todos sus hijitos en su ejército dispuesto en orden de batalla» (9 de Noviembre de 1984).

Estas palabras se refieren explícitamente a una visión de León XIII, el 13 de Octubre (!) 1884, a la cual Don Stefano hacía a menudo referencia. La Virgen María dice que Dios aceptó el desafío, porque Satanás no solo debe ser derrotado, sino también humillado.

El mensaje del 13 de octubre de 1987 titulado "70º aniversario de la última aparición en Fátima Yo pondré fin a su esclavitud": «Han pasado 70 años desde que mi Adversario Satanás subió del abismo en medio de vosotros para manifestarse como el Dragón Rojo en todo su terrible poder.»

Entonces, en 2017, podríamos leer: "Han pasado 100 años desde que mi Adversario Satanás ha subido desde el abismo en medio de vosotros...": sin preocuparnos por los cálculos de tiempo, recordemos que Ap 12-13 su lectura es la clave más profunda de nuestros tiempos. Estamos en medio de la gran lucha entre la mujer vestida de Sol y el gran Dragón, Satanás, el "seductor de toda la tierra". Es por lo que Don Stefano, con gran insistencia, siempre hacía leer este pasaje en los Cenáculos.

El Papa Juan Pablo II también lo eligió el 13 de mayo de 2000, en Fátima, para la Beatificación de Jacinta y Francisco: «De acuerdo con el plan de Dios, descendió del Cielo (...) una" Mujer vestida del Sol"... El mensaje de Fátima es una llamada a la conversión, apelando a la humanidad para que cese de hacer el juego al "Dragón"...»

Eso quiere decir que en Fátima, la Mujer vestida del Sol reúne a los suyos para que no hagan el juego al Dragón en la última lucha apocalíptica. La Mujer vestida del Sol reúne todos sus pequeños hijos, y, si son pequeños, Ella los cobija bajo su Manto, por medio de la Consagración a su Corazón Inmaculado. Pero esta lucha no es por un poder de Satanás, es solo una concesión otorgada por Dios, de acuerdo con Su Plan, al que María ha dicho su "tercer sí", después del "si" de la Encarnación y del "si" de la Redención.

18 de octubre 1975: «Es hora de que empiece a revelaros parte de mi plan. Ante todo, es necesario que mi Enemigo tenga la impresión de haber conquistado todo, de tener todo ahora en sus manos. Es por eso que le será permitido introducirse dentro de mi Iglesia ...» De modo que «mi Adversario un día podrá creer cantar su victoria completa: sobre el mundo, sobre la Iglesia, sobre las almas. Solo entonces intervendré, terrible y victoriosa, para que su derrota sea tanto mayor cuanto más seguro estaba de haber vencido para siempre».

Forma parte del plan de Dios que el Enemigo sea derrotado por una pequeña criatura, humilde Esclava del Señor: María. Ella debe aplastar la cabeza de la Serpiente Antigua con su pequeño talón. Ahora, este talón, somos nosotros... "Debéis ser pequeños, en fin, para formar este humilde talón que Satanás tratará de morder, pero con el que Yo le aplastaré la cabeza.» (8 de septiembre de 1976).

Satanás ha seducido a toda la tierra con la soberbia. Por eso, para contraatacar, la Virgen María reúne un pequeño resto fiel, compuesto solo de pequeños, humildes, pobres y sencillos. Este ejército de pequeños ahora está reunido, "listo para la batalla". Es solo a través de estos pequeños que el Inmaculado Corazón de María obtendrá su triunfo.

EL TRIUNFO DEL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA EN NUESTRA FE

La fe ya es el Triunfo de María, porque "esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra Fe". (1Jn 5,4). «Entonces, el Dragón (lleno de una gran ira, sabiendo que le queda poco tiempo) se enfureció contra la Mujer y se fue a hacer la guerra contra el resto de su descendencia, contra los que observan los mandamientos de Dios y están en posesión del testimonio de Jesús» (Ap 12,17 (y 12).

He aquí donde estamos: en estos tiempos conclusivos, donde más que nunca, queda muy poco del tiempo concedido a Satanás, un pequeño resto permanece fiel, caracterizado, de acuerdo con los versículos que acabamos de leer:

1°) como "el resto de la descendencia de la mujer": el resto de los hijos de María, es decir aquellos que vienen después de Jesús, hijo de María, el "primogénito de una multitud de hermanos" (Rom 8,29).

2º) como "los que guardan los mandamientos de Dios" (Ap 12,17).

3º) y como aquellos que "poseen el testimonio de Jesús", es el Espíritu Santo dentro de nosotros, que confiesan que Jesús es el Señor (cf 1Co 12,3; Jn 15,26; 1Jn 5,6). Es decir, aquellos que mantienen la fe verdadera.




PERMANECER EN LA GRACIA DE DIOS

Satanás busca hacernos perder la práctica de los 10 mandamientos: ha llevado a toda la humanidad “hacer su juego” con un conjunto de leyes de muerte, de egoísmo y de impureza que son del todo opuestas a la santa Ley de Dios. Y su victoria es el relativismo moral (es decir: "no hay tanta diferencia entre el bien y el mal"), ha entrado profundamente en la mentalidad de todos: la pérdida general del sentido del pecado y por tanto de la necesidad de arrepentirse y también de la confesión sacramental. Son tantas las almas muertas que se preparan a la caída del infierno eterno...: «Son los mismos sacerdotes y religiosos los que pierden incluso el sentido del pecado» (20 de noviembre de 1976).

Pero, con los” hijos de María”, reunidos por Ella en estos tiempos apocalípticos, él tiene mucha más dificultad que con el resto de la tierra toda seducida por él. Ellos quieren permanecer en la práctica de los 10 mandamientos, quieren poder participar a los 7 sacramentos, quieren permanecer en la gracia de Dios. “ Nunca como en estos tiempos es necesario que se confiese frecuentemente” ( 8 diciembre 1983)

PERMANECE EN LA VERDADERA FE

Satanás busca sobre todo hacer perder la Fe, porque esta es la vida (Jn 20,31). La Fe Católica, en la Iglesia «una, santa, católica, apostólica, unida a mi papa de Roma» (17 mayo 1987).

Recordamos todavía una vez más la profecía de Pablo VI, presentada en la introducción de nuestro Libro: un "espíritu no católico" ha entrado en la Iglesia hasta hacerse hoy el más fuerte; recordamos también la misma cosa dicha por el futuro papa Benedicto XVI: «Se va constituyendo una dictadura del relativismo», de modo que «tener una Fe clara, según el credo de la Iglesia, viene muchas veces etiquetado, [dentro de la Iglesia misma], como fundamentalismo» (homilía de ingreso al Cónclave, 18 abril 2005).

Esta dictadura quiere reducir la Fe católica a una opinión junto a otras. Es decir una cosa relativa y no ya absoluta: no más certeza de la Revelación que Dios mismo ha hecho de Sí mismo, que nosotros acogemos en el Espíritu Santo. Se puede hablar de un «Sanedrín escondido» (17 de abril de 1981) que impone esta dictadura dentro de la Iglesia.

«Muchos corren el peligro de ser víctimas de esta general confusión y también en mi Iglesia se quiere difundir un falso espíritu, que no es el de Jesús Hijo de Dios. Como una invisible nube tóxica se expande el espíritu de mezcla entre Dios y el mundo...» (8 diciembre 1982).

Pero, con los “hijos de María”, Satanás tiene mucha más dificultad que con el resto de la tierra, toda seducida por el ateísmo, la impiedad, la apostasía, el Anticristo. Ellos quieren permanecer en la Verdadera Fe.

PERSECUCIÓN NUEVA

«...Pronto la Iglesia será sacudida por una nueva persecución terrible, como hasta ahora no se ha conocido» (12 noviembre 1988). «Cuando venga el momento de la terrible confrontación con los sacerdotes portadores del error, que se pondrán contra el Papa y mi Iglesia...» (4 enero 1975); «tiempos (...) en los que Cardenales se opongan a Cardenales, Obispos a Obispos, Sacerdotes a Sacerdotes...» (6 septiembre 1986); «... en la perspectiva de una unión religiosa mundial para la defensa de los valores humanos...» (27 de octubre de 1986). El Anticristo, "llevará a toda la humanidad una solución aparente a sus problemas, pero a precio de la Verdad de Jesús" (cf Catecismo de la Iglesia Católica, CCC 675).

«La Iglesia será como sumergida en el error que será acogido y propagado y así llegará al culmen la apostasía... Serán golpeados los Pastores y la grey a ellos confiada; por un momento el Señor permitirá que la Iglesia aparezca como abandonada por El... Será el momento de los mártires que, en gran número, verterán su sangre, y de los que queden que envidiarán a los que han sido perseguidos y matados. Sólo entonces se comprenderá todo cuanto yo he hecho por vosotros» (10 Febrero 1978).

Es decir se comprenderá que Ap.13 es Verdaderamente la clave de lectura de nuestros tiempos, y que era necesario consagrarse a María para no hacer parte de las innumerables víctimas de Satanás.

Esta "persecución nueva" será la del "espíritu no católico" contra el espíritu católico; la de la "dictadura del relativismo", conducida por el "Sanedrín escondido" que se ha apoderado de la Iglesia, contra los "resistentes" en la Verdadera Fe. Es la hora del testimonio, como San Pedro delante del Sanedrín (At 5,29-32), un nuevo martirio dentro de la Iglesia misma, para conservar el Verdadero espíritu de Jesús contra la falsa Iglesia y un falso Cristo. El criterio decisivo de esta falsedad está descrito en el mensaje del 31 diciembre 1992, "cuarto signo": Jesús Eucarístico, el "misterio de la Fe".



JESÚS EUCARÍSTICO: "EL MISTERIO DE LA FE"

Nuestra Fe no es una opinión que vale lo mismo que cualquier otra opinión (como lo impone la dictadura del relativismo), si no la Verdad absoluta testimoniada por el espíritu de Dios mismo dentro de nuestro corazón. Por esto no puede nuestro corazón someterse a la dictadura del relativismo, sino que debe atestiguar siempre la Verdad absoluta de Jesús, especialmente adorando la Presencia Real de Jesús en la Eucaristía, hasta el martirio: «sois llamados a ser siempre cada vez más los apóstoles y los nuevos mártires de Jesús presente en la eucaristía" (13 de julio de 1978).

Hoy, maltratados con la lengua ("fundamentalistas", "conservadores", "preconciliares", "rígidos", etc), y quizás mañana poniéndonos las manos encima. Es decir el martirio. (Y pidamos la gracia de comprender cuando se trata de resistir para defender la Verdadera Fe de cuando se trata sólo de sensibilidades litúrgicas).

Con los “hijos de María”, de la Mujer vestida del Sol que reúne a los suyos en estos tiempos apocalípticos, el Enemigo encontrará mucha dificultad, aunque toda la tierra esté seducida por él, aunque la falsa Iglesia haya invadido a la Verdadera; los hijos de María serán vencedores. No de forma humana; no con las potencias humanas; sino con la potencia de Jesús crucificado: la potencia de la justicia de, la potencia de la Verdad; la potencia de las bienaventuranzas; la potencia de la humildad. La victoria de los mártires.

“PERMANECER EN LA ALEGRÍA”

Sí, no obstante la perspectiva del martirio, "permaneced en la alegría". Es el título del 18 octubre 1975, el último mensaje que el padre Gobbi ha querido leer y meditar con los suyos antes de morir. El padre Gobbi dice entonces: "Leedlo bien, porque aquí está todo". Para nosotros es como un testamento en su testamento espiritual, que es todo el Libro Azul.

“Permaneces en la alegría "porque todo esto entra en un plano vencedor de Dios, un plano del Triunfo del Corazón Inmaculado de María, aunque estemos, por poco tiempo, dentro del tiempo todavía concedido a Satanás que se manifestará pronto con toda la potencia del Anticristo "sentado sobre el trono de Dios" (1Tes 2.4) dentro de una Iglesia que ha llegado a ser falsa Iglesia.

«¡No perdáis el coraje!» (1 enero 1993). Los tiempos de la purificación y de la gran tribulación deben preceder por fuerza el triunfo del Corazón Inmaculado de María, que se realizará con el retorno de Jesús en la gloria, glorificando también su Presencia Real en la Eucaristía, y "haciendo nuevas todas las cosas" (Ap 21,5).

Vivamos en la alegría y la esperanza indestructible del Triunfo del Corazón Inmaculado de María. «Hoy (sábado Santo) os quiero a todos junto a Mí, Madre dolorosa, para ser consolada por vosotros y para enseñaros a orar con confianza, a sufrir con docilidad, amar con pureza de corazón, a creer con inquebrantable certeza, a esperar con heroísmo, aún contra la evidencia de las cosas.» (2 abril 1988).

Y no cambiamos nada de nuestro acto de Consagración, como algunos de nosotros están tentados de hacerlo, respecto al Papa. La única persona competente para cambiar nuestro Acto de Consagración es la Virgen María misma. Evidentemente no hay nada que cambiar.

«Responde siempre y sólo con confianza heroica en Mí. Sólo necesito de ésta en vosotros, mis pequeños niños, para aplastar la cabeza a mi Adversario, mientras intentará morder mi talón, insidiando a vosotros, hijos míos amadísimos» (8 julio 1977).

"¿DE QUE COSA TENEIS MIEDO?"

La Virgen nos ha dicho el 4 diciembre 1976: «Mi Iglesia, de la que soy Madre, revive la vida de Cristo y esta llamada hoy a recorrer su mismo camino [cf CCC 677]. ¿De qué cosa entonces tenéis miedo? ¿De un mundo que se ha lanzado con odio contra vosotros? ¿O de Satanás, que ha logrado introducirse en el interior de la Iglesia y cosechar víctimas entre sus mismos Pastores? (...) Ésta, hijos míos predilectos, es para mi Iglesia otra vez la hora de Satanás y del poder de las tinieblas. Como Cristo en la Cruz, también ella será inmolada y llamada a la muerte para la salvación y renovación del mundo.

Porque para vosotros, ésta es la hora de la purificación, y es, sobre todo, también la hora del sufrimiento. ¿Acaso de esta hora tenéis miedo? ¡Pero si para esta hora el Padre, desde la eternidad, os ha llamado uno por uno. Pero si para esta hora, vuestra Madre del Cielo, desde hace mucho tiempo, os ha escogido y os ha preparado!»

No tengamos miedo al sufrimiento, queridos hermanos y hermanas, porque todo entra en un plan de Dios, confiado a la Humilde Sierva del Señor la tarea, por medio de nosotros, y sólo si somos pequeños, de derrotar definitivamente a Satanás.

“Vivid por tanto en la serenidad de vuestro espíritu y sin miedo, incluso en medio de las inquietudes y las amenazas de vuestro tiempo”.

Contando con vuestras oraciones y asegurándonos las mías,
Vuestro pequeño hermano, don Laurent Larroque

Boletín nº 104 del Movimiento Sacerdotal Mariano
Génova, 1 de enero de 2018



miércoles, 8 de febrero de 2017

La Santísima Virgen explica el Apocalipsis al padre Gobbi (Parte 4 y última)


“Si el objetivo de la masonería es el de conducir a las almas a la perdición, llevándolas al culto de falsas divinidades,
el fin de la masonería eclesiástica, en cambio,
es el de destruir a Cristo y a su Iglesia,
construyendo un nuevo ídolo,
es decir, un falso Cristo y una falsa Iglesia”.

“Mi Iglesia será sacudida por el viento impetuoso de la apostasía y de la incredulidad, mientras aquel que se opone a Cristo entrará en su interior, llevando así a cumplimiento la abominación de la desolación que os ha sido predicha por la Divina Escritura. Mi adversario se jactará un día de cantar completa victoria sobre el mundo, sobre la Iglesia, sobre las almas”.

(La Virgen al padre Gobbi en 1972)


DONGO (COMO), 1 DE NOVIEMBRE DE 1989.
Fiesta de Todos los Santos

LA NUEVA JERUSALÉN

Hoy es la fiesta de Todos los Santos y mañana recordáis a los que se han salvado pero que aún se encuentran inmersos en los sufrimientos purificadores del Purgatorio.

En estos tiempos de la gran tribulación debéis vivir fuertemente la Comunión de los Santos.

Soy la Reina de todos los Santos.

Soy la Capitana de un único ejército.

–Los Ángeles del Señor han recibido de Mí el mandato de responder con fuerza y con energía a todas las insidias que el Dragón, la bestia negra, la bestia semejante a un cordero y los espíritus malignos, os tienden todos los días.

Qué grande es hoy su poder celestial, porque son enviados por Mí para contrarrestar la táctica de mi Adversario, que es la de alejar a muchos pobres hijos míos de la adoración debida a nuestro Dios, mediante la difusión cada vez mayor del culto satánico y de las misas negras.

A esta perversa y blasfema acción de los demonios, los Ángeles responden con su perenne, profundo e incesante acto de adoración y de glorificación al Señor.

–A los peligros que en estos tiempos os tienden los malos, tratando de esparcir en el camino por el que debéis andar obstáculos, dificultades y astutas oposiciones, los Santos del Paraíso responden con su poderosa asistencia e intercesión.

Las tramas ocultas y oscuras, que la Masonería urde contra vosotros, para haceros caer en sus redes, son descubiertas y destruidas por los Santos, quienes hacen descender desde el Paraíso una fuerte Luz que os envuelve, para perfumar de fe, de esperanza, de amor, de pureza y de santidad toda vuestra existencia.

La comunión de vida con los Santos del Paraíso es el remedio que Yo os doy contra los peligros engañosos y muy astutos que la bestia negra de la Masonería hoy os tiende.

–Contra las dificultades, las burlas, las marginaciones que la bestia semejante a un cordero utiliza contra vosotros, mis hijos predilectos, recurrid a una perenne comunión de oración con las almas santas del Purgatorio.

Esta comunión de oración con las almas purgantes da a ellas la luz y el alivio de abreviar el tiempo de su purificación y os concede a vosotros la seguridad y el valor para realizar en vuestra vida mi designio, que es el de ayudaros a cumplir en todo momento la Divina Voluntad del Señor.

Hoy os contemplo con alegría, reunidos juntos en el celestial jardín de mi Corazón Inmaculado, viviendo esta estupenda realidad de la Comunión de los Santos, que os une, os ayuda, os compromete a todos a combatir por el pleno triunfo de Cristo, con el advenimiento en el mundo de su glorioso reino de amor, de santidad, de justicia y de paz.

De ese modo vosotros ya estáis contribuyendo a edificar la Nueva Jerusalén, la Ciudad Santa, que debe descender del Cielo como una esposa adornada para su esposo y formáis la morada de Dios entre los hombres, para que todos lleguen a formar parte de su pueblo, donde cada lágrima será enjugada de sus ojos y allí no habrá más muerte, ni luto, ni lamentos, ni afanes, porque las cosas de antes habrán pasado.


RUBBIO (VICENZA), 8 DE DICIEMBRE DE 1989.
Fiesta de la Inmaculada Concepción

UNA CORONA DE DOCE ESTRELLAS

Hijos predilectos, contemplad hoy el candor inmaculado de vuestra Madre Celeste.

Soy la Inmaculada Concepción.

Soy la única criatura exenta de toda mancha de pecado incluso del original.

Soy toda hermosa: Toda Pulcra.

Dejaos envolver en mi manto de belleza, para que también vosotros seáis iluminados con mi candor de Cielo, con mi Luz Inmaculada.

Soy toda hermosa por ser llamada a ser la Madre del Hijo de Dios y a formar el virginal vástago del que debe surgir la Flor Divina.

Por eso mi designio se inserta en el misterio mismo de vuestra salvación.

Al principio soy anunciada como la enemiga de Satanás, la que obtendrá sobre él la completa victoria.

“Pondré enemistades entre ti y la Mujer, entre tu descendencia y la suya; Ella te aplastará la cabeza, mientras tú tratarás de morder su talón”.

Al final soy vista como la Mujer vestida del Sol, que tiene la misión de combatir contra el Dragón Rojo y su poderoso ejército, para vencerlo, ligarlo y arrojarlo a su reino de muerte, para que en el mundo pueda reinar solamente Cristo.

Heme aquí entonces presentada por la Sagrada Escritura con el fulgor de mi maternal realeza: “y apareció en el Cielo otra señal: una Mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza”.

En torno a mi cabeza hay, pues, una corona de doce estrellas.

La corona es el signo de la realeza.

La misma está compuesta por doce estrellas, porque se convierte en el símbolo de mi materna y real presencia en el corazón mismo del pueblo de Dios.

Las doce estrellas indican las doce tribus de Israel, que componen el pueblo elegido, escogido y llamado por el Señor para preparar la venida al mundo del Hijo de Dios, del Redentor.

Puesto que Yo soy llamada a ser la Madre del Mesías, mi designio es el de ser el cumplimiento de las promesas, el brote virginal, el honor y la gloria de todo el pueblo de Israel.

En efecto, la Iglesia me exalta con estas palabras: “Tú eres la gloria de Jerusalén; Tú eres la alegría de Israel; Tú eres el honor de nuestro pueblo”.

Por eso las tribus de Israel forman doce piedras preciosas de la diadema que circunda mi cabeza, para indicar la función de mi materna realeza.

Las doce estrellas significan también los doce Apóstoles que son el fundamento sobre el cual Cristo ha fundado su Iglesia.

Me he encontrado a menudo con ellos, para estimularlos a seguir y a creer en Jesús durante los tres años de su pública misión.

En su lugar, Yo estuve bajo la Cruz, junto con Juan, en el momento de la crucifixión, de la agonía y de la muerte de mi Hijo Jesús.

Con ellos he participado de la alegría de su resurrección; junto a ellos, recogidos en oración, he asistido al momento glorioso de Pentecostés.

Durante mi existencia terrena he permanecido junto a ellos con mi oración y mi presencia maternal para ayudarlos, formarlos, alentarlos e impulsarlos a beber el cáliz que había sido preparado para ellos por el Padre Celestial.

Soy así Madre y Reina de los Apóstoles que, en torno a mi cabeza, forman doce estrellas luminosas de mi materna realeza.

Soy Madre y Reina de toda la Iglesia.

Las doce estrellas significan además una nueva realidad.

El Apocalipsis, en efecto, me ve como un gran signo en el cielo: La Mujer vestida del Sol, que combate al Dragón y a su poderoso ejército del mal.

Entonces, las estrellas en torno a mi cabeza indican a aquellos que se consagran a mi Corazón Inmaculado, forman parte de mi ejército victorioso, se dejan guiar por Mí para combatir esta batalla y para obtener al final nuestra mayor victoria.

Así, todos mis predilectos y los hijos consagrados a mi Corazón Inmaculado, llamados a ser hoy los apóstoles de los últimos tiempos, son las estrellas más luminosas de mi real corona.

Las doce estrellas, que forman la luminosa corona de mi materna realeza, están constituidas por las doce tribus de Israel, por los Apóstoles y por los Apóstoles de estos vuestros últimos tiempos.

Entonces, en la fiesta de mi Inmaculada Concepción, os llamo a todos vosotros a formar parte preciosa de mi corona y volveros las estrellas brillantes que difunden, por todas las partes del mundo, la luz, la gracia, la santidad, la belleza y la gloria de vuestra Madre Celeste.


DONGO (COMO), 24 DE DICIEMBRE DE 1989.
Noche Buena

EL TIEMPO SE HA CUMPLIDO

Hijos predilectos, vivid Conmigo en acto de oración incesante y de profundo recogimiento, estas horas de la Noche Santa.

El tiempo se ha cumplido.

Desde cientos de años se ha venido esperando este acontecimiento: voces de profetas y de enviados de Dios habían tenido encendida la antorcha de la esperanza y de la espera.

El curso del tiempo y de la historia confluían ambos hacia este extraordinario momento.

En esta Noche Santa todo tiene su cumplimiento.

Yo, Virgen y Madre, doy a luz a mi Hijo Divino: mi castísimo esposo José está junto a Mí y lleva en su persona la presencia de todos los pobres de Israel; la Gruta rústica se vuelve regia por el Hijo de David, llamado a sentarse sobre su trono real; los pastores acuden para ofrecer el homenaje de los sencillos y de los pobres de espíritu; el coro de los ángeles canta y trae la luz inocente de los niños, de los pequeños, de los puros de corazón.

Con qué inefable amor y delicada ternura, Yo deposito sobre el pobre pesebre a mi Hijo divino, el Primogénito del nuevo pueblo de Israel, el Unigénito Hijo del Padre, el Mesías prometido y esperado desde siglos.

En esta Noche Santa las profecías se realizan, todo tiene su perfecto cumplimiento.

El tiempo se ha cumplido. Vivid con amor, con confianza y con gran esperanza esta Navidad. Es la Navidad de 1989.

Es la Navidad de un año que ha sido muy importante.

Vividlo Conmigo, Madre que cada día os engendra aquella vida que mi Niño os ha dado con su venida entre vosotros.

Vividlo con mi esposo José, en acto de humilde y dócil colaboración al designio de vuestro Padre Celestial.

Vividlo con los pastores que acuden festivos, con la alegría de ser vosotros también testimonios del anuncio, que aún hoy sigue proclamando la paz y la salvación a todos los hombres.

Vividlo con los pequeños, los sencillos, los pobres, que hacen de trono real al dominio de mi Hijo Jesús.

Vividlo con los ángeles que cantan armonías divinas y ofrecen el amor a esta pobre tierra, que nunca estuvo tan amenazada y golpeada.

Vivid en espíritu de alegría profunda esta vuestra Navidad.

Puesto que el tiempo se ha cumplido.

Ya entráis en los acontecimientos que os preparan para su segunda Navidad.

Os aproximáis al momento del glorioso retorno de Cristo.

No os dejéis, pues, apoderar por el temor, ni por la tristeza, ni por una vana curiosidad, ni por inútiles afanes.

Vivid con la simplicidad de los pequeños, todos los momentos de este nuevo Adviento en mi Corazón Inmaculado y poned empeño en actuar con rapidez para abrir de par en par las puertas de los hombres y de los pueblos al Cristo que viene.


Y abrid el corazón a la esperanza para acoger con alegría el anuncio que hoy os doy: se está cumpliendo el tiempo de su glorioso retorno.




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