Las quince gotitas
diarias de la Sangre de Jesús
que destruirán la dura
coraza de tu alma
Los
invitamos a que recen estas oraciones durante un año completo. Sabemos que son largas y que hay que hacer un
esfuerzo, pero piensen, ¡¿cuánto le costó a Jesús salvar vuestras almas?!
Santa
Brígida recibió dos juegos de oraciones de Nuestro Señor Jesucristo y otro
juego de Nuestra Madre la Santísima Inmaculada Virgen María. Uno de los juegos
de Nuestro Señor los rezamos durante un año (Son las oraciones que presentamos en esta entrada),
mientras que el otro lo rezamos por doce años y de Nuestra Madre recibió la
devoción diaria a sus Siete Dolores.
Para
que se cumplan las promesas, se deben rezar las 15 oraciones todos los días
durante un año completo. No se debe faltar ni un solo día, o se perderán los privilegios y se debería empezar de nuevo otra vez rezando las oraciones diariamente por el año entero (En caso de olvido, tienen tiempo después de las
12:00 de la noche, hasta la madrugada, antes del alba).
El
papa Pio IX declaró conocimiento de estas oraciones. De esta manera, el
Sumo Pontífice admitió la autenticidad de esta plegaria para el bien de las
almas; y firmó la aprobación el día 31 de mayo de 1862.
Esta declaración del Santo Padre Pío IX fue confirmada con actos tangibles y concretos. Las promesas ya se han realizado a favor de todas las personas que han rezado estas oraciones. Además, se han producido numerosos hechos sobrenaturales. Por este medio, Dios se ha dignado dar a conocer la rigurosa veracidad de estas oraciones y promesas.
Los
que visitan la Iglesia de San Pablo en Roma todavía pueden contemplar el
Crucifijo Milagroso, colocado arriba del Sagrario, se encuentra en la Capilla
del Santísimo Sacramento. Este Crucifijo Milagroso fue esculpido por Pierre
Cavallini. Es el mismo crucifijo ante cual estuvo arrodillada Santa Brígida
cuando recibió estas 15 Oraciones del mismo Nuestro Señor.
Por
mucho tiempo, Santa Brígida había deseado saber cuántos latigazos había
recibido Nuestro Señor en Su Pasión. Cierto día se le apareció Jesucristo,
diciéndole: “Recibí en Mi Cuerpo cinco mil, cuatrocientos ochenta latigazos;
son 5.480 azotes. Si queréis honrarlos en verdad,
con alguna veneración, decid 15 veces el Padre Nuestro; también 15 veces el Ave
María, con las siguientes oraciones, durante un año completo. Al terminar el
año, habréis venerado cada una de Mis Llagas”. (Nuestro Señor mismo le dictó
las oraciones a la santa.
LAS
PROMESAS
1.-
Cualquiera que recite estas oraciones, obtendrá el grado máximo de
perfección.
2.-
Quince días antes de su muerte, tendrá un conocimiento perfecto de todos sus
pecados y una contrición profunda de ellos.
3.-
Quince días antes de su muerte le daré mi precioso cuerpo a fin de que escape
del hambre eterna; le daré a beber de mi preciosa sangre para que no permanezca
sediento eternamente.
4.-
Libraré del purgatorio a 15 miembros de su familia (algunas pueden ser del
pasado, otras del presente y también del futuro)
5.- Quince miembros de su familia serán confirmados y preservados en
gracia. (lo mismo)
6.-
Quince miembros de su familia se convertirán. (lo mismo)
7.-
Cualquiera que haya vivido en estado de pecado mortal por 30 años, pero si
recita o tiene la intención de recitar estas oraciones devotamente, Yo, el
Señor le perdonaré todos sus pecados. (Esos porfiados que no quieren
confesarse, después van casi corriendo al sacramento del perdón de los pecados
ante un sacerdote).
8.-
Si ha vivido haciendo su propia voluntad durante toda su vida y está por morir
(sin que la persona tenga el conocimiento que está por morir próximamente),
prolongaré su existencia para que se confiese bien (confesión de vida)
9.-
Obtendrá todo lo que pida a Dios y a la Santísima Virgen.
10.- En cualquier parte donde esté diciendo las oraciones, o donde se digan, Dios estará presente con su gracia.
10.- En cualquier parte donde esté diciendo las oraciones, o donde se digan, Dios estará presente con su gracia.
11.-
Todo aquel que enseñe estas oraciones a los demás, ganará incalculables méritos
y su gloria será mayor en el Cielo.
12.-
Por cada vez que se reciten estas oraciones, se ganarán 100 días de
indulgencia.
13.-
Será liberado de la muerte eterna. (no se condenará)
14.-
Goza de la promesa de que será contado entre los bienaventurados del
cielo.
15.-
Lo defenderé contra las tentaciones del mal.
16.-
Preservaré y guardaré sus cinco sentidos.
17.-
Lo preservaré de una muerte repentina.
18.-
Yo colocaré mi cruz victoriosa ante él para que venza a sus
enemigos. (Satanás y sus huestes)
19.-
Antes de su muerte vendré con mi amada Madre, la Santísima Virgen
Inmaculada.
20.-
Lo recibiré muy complacido y lo conduciré a los gozos eternos. Y habiéndolo
llevado allí, le daré de beber de la fuente de mi divinidad; cosa que no haré
con los que no hayan recitado Mis oraciones.
21.-
Se le asegura que será colocado junto al Supremo Coro de los Santo Ángeles.
ALGO IMPORTANTE ANTES DE COMENZAR
Les aconsejamos que soliciten ayuda a sus parientes que se encuentran en el purgatorio, pues ellos están muy interesados en que ustedes perseveren. Deben saber que el demonio estará siempre tratando de que fracasen. ¡Cuidado con dejarlo para la noche! Nos sucedió varias veces, sentados y vestidos, pero ya muy entrada la noche, nos quedábamos dormidos en cada Avemaría, despertábamos y en la siguiente oración; lo mismo: tardamos tres veces el tiempo acostumbrado. En otras ocasiones, nos ayudó bastante cuando por el cansancio del día y por haberlo dejado para la noche, al sentir venir el sueño, con el dedo pulgar hacer la señal de la cruz, adelante, izquierda y derecha (en nuestra frente), se quita el sueño por algunos minutos pero luego vuelve. Esto hay que repetirlo sin dejar de rezar las oraciones, toda vez que se necesite.
No se desesperen si en ocasiones, mientras las rezan, se notan que están muy distraídos, sigan y terminen igual. Es válida.
Pero queremos contarles que al final lo logramos. ¡Ustedes también pueden!
ORACIÓN PARA PEDIR LA INTERCESIÓN DE SANTA BRÍGIDA
Santa Brígida, te rogamos nos alcances del Señor, la perseverancia diaria para rezar estas oraciones por las Santas Llagas de Jesucristo. Tráenos de su Divina Misericordia el privilegio de meditarlas y su aprovechamiento espiritual. Intercede ante el Señor para que disfrutemos con gozo de las promesas que contienen, por mediación de Nuestra Santísima Madre. Amén.
Frente a este Cristo,
Santa Brígida recibió las oraciones.
Hoy se encuentra en la
Basílica de San Pablo Extramuros en Roma
ORACIONES
Hacer la señal de la Cruz.
Hacer la señal de la Cruz.
PRIMERA
ORACIÓN
1
Padre Nuestro.
1
Ave María.
¡Oh
Jesucristo! Sois la eterna dulzura de todos los que Os aman; la alegría que
sobrepasa todo gozo y deseo; la salvación y esperanza de todos los pecadores.
Habéis manifestado no tener mayor deseo que el de permanecer en medio de los
hombres, en la tierra. Los amáis hasta el punto de asumir la naturaleza humana,
en la plenitud de los tiempos, por amor a ellos. Acordaos de todos los
sufrimientos que habéis soportado desde el instante de Vuestra Concepción y
especialmente durante Vuestra Sagrada Pasión; así como fue decretado y ordenado
desde toda la eternidad, según el plan divino. Acordaos, Oh Señor, que durante
la última cena con Vuestros discípulos les habéis Lavado los pies; y después,
les distéis Vuestro Sacratísimo Cuerpo, y Vuestra Sangre Preciosísima. Luego,
confortándolos con dulzura, les anunciasteis Vuestra próxima Pasión. Acordaos
de la tristeza y amargura que habéis experimentado en Vuestra Alma, como Vos
mismo lo afirmasteis, diciendo ‖Mi Alma está triste hasta la muerte.
Acordaos
de todos los temores, las angustias y los dolores que habéis soportado, en
Vuestro Sagrado Cuerpo, antes del suplicio de la crucifixión. Después de haber
orado tres veces, todo bañado de sudor sangriento, fuisteis traicionado por
Vuestro discípulo. Judas; apresado por los habitantes de una nación que habíais
escogido y enaltecido. Fuisteis acusado por falsos testigos e injustamente
juzgado por tres jueces; todo lo cual sucedió en la flor de Vuestra madurez, y
en la solemne estación pascual. Acordaos que fuisteis despojado de Vuestra
propia vestidura, y revestido con manto de irrisión. Os cubrieron los Ojos y la
Cara infligiendo bofetadas. Después, coronándoos de espinas, pusieron en
Vuestras manos una caña. Finalmente, fuisteis atado a la columna, desgarrado
con azotes y agobiado de oprobios y ultrajes. En memoria de todas estas penas y
dolores que habéis soportado antes de Vuestra Pasión en la Cruz concededme
antes de morir, una contrición verdadera, una confesión sincera y completa,
adecuada satisfacción; y la remisión de todos mis pecados. Amén.
SEGUNDA
ORACIÓN
1
Padre Nuestro.
1
Ave María.
¡Oh
Jesús, la verdadera libertad de los ángeles y paraíso de delicias! Acordaos del
horror y la tristeza con que fuisteis oprimido, cuando Vuestros enemigos como
leones furiosos, os rodearon con miles de injurias: salivazos, bofetadas,
laceraciones, arañazos y otros suplicios inauditos. Os atormentaron a su
antojo. En consideración a estos tormentos y a las palabras injuriosas, Os
suplico. ¡Oh mi Salvador, y Redentor! que me libréis de todos mis enemigos
visibles e invisibles y que, bajo Vuestra protección, hagáis que yo alcance la
perfección de la salvación eterna. Amén.
TERCERA
ORACIÓN
1
Padre Nuestro.
1
Ave María.
¡Oh
Jesús! ¡Creador del Cielo y de la Tierra, al que nada puede contener ni
limitar! Vos abarcáis todo; y todo es sostenido bajo Vuestra amorosa potestad.
Acordaos del dolor muy amargo que sufristeis cuando los judíos, con gruesos
clavos cuadrados, golpe a golpe clavaron Vuestras Sagradas Manos y Pies a la
Cruz. Y no viéndoos en un estado suficientemente lamentable para satisfacer su
furor, agrandaron Vuestras Llagas, agregando dolor sobre dolor. Con
indescriptible crueldad. Extendieron Vuestro Cuerpo en la Cruz. Y con jalones y
estirones violentos, en toda dirección, dislocaron Vuestros Huesos. ¡Oh Jesús!,
en memoria de este santo dolor que habéis soportado con tanto amor en la Cruz,
Os suplico concederme la gracia de temeros y amaros. Amén.
CUARTA
ORACIÓN
1
Padre Nuestro.
1
Ave María.
¡O
Jesús, Médico Celestial! ¡elevado en la
Cruz para curar nuestras llagas con las Vuestras! Acordaos de las contusiones y
los desfallecimientos que habéis sufrido en todos Vuestros Miembros; y que
fueron distendidos a tal grado, que no ha habido dolor semejante al Vuestro.
Desde la cima de la cabeza hasta la planta de los pies, ninguna parte de
Vuestro Cuerpo estaba exenta de tormentos. Sin embargo, olvidando todos
Vuestros sufrimientos, no dejasteis de pedir por Vuestros enemigos, a Vuestro
Padre Celestial, diciéndole: ― Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.
Por esta inmensa misericordia, y en memoria de estos sufrimientos, Os hago esta
súplica: conceded que el recuerdo de Vuestra muy amarga Pasión, nos alcance una
perfecta contrición, y la remisión de todos nuestros pecados. Amén.
QUINTA
ORACIÓN
1
Padre Nuestro.
1
Ave María.
¡Oh
Jesús! ¡Espejo de Resplandor Eterno! Acordaos de la tristeza aguda que habéis
sentido al contemplar con anticipación, las almas que habían de condenarse. A
la luz de Vuestra Divinidad, habéis vislumbrado la predestinación de aquellos
que se salvarían, mediante los méritos de Vuestra Sagrada Pasión.
Simultáneamente habéis contemplado tristemente la inmensa multitud de réprobos
que serían condenados por sus pecados; y Os habéis quejado amargamente de esos
desesperados, perdidos y desgraciados pecadores. Por este abismo de compasión y
piedad y principalmente por la bondad que demostrasteis hacia el buen ladrón,
diciéndole: ―Hoy estarás conmigo en el Paraíso, hago esta súplica, Dulce Jesús.
Os pido que a la hora de mi muerte tengáis misericordia de mí. Amén.
SEXTA
ORACIÓN
1
Padre Nuestro.
1
Ave María.
¡Oh,
Jesús! ¡Rey infinitamente amado y deseado! Acordaos del dolor que habéis
sufrido, cuando, desnudo y como un crimina común y corriente, fuisteis clavado
y elevado en la Cruz. También fuisteis abandonado de todos Vuestros parientes y
amigos con la excepción de Vuestra muy amada Madre. En Vuestra agonía, Ella
permaneció fiel junto a Vos; luego, la encomendasteis a Vuestro fiel discípulo,
Juan, diciendo a María: ―¡Mujer, he aquí a tu hijo! Y a Juan: ―¡He aquí a tu
Madre! Os suplico, Oh mi Salvador, por la espada de dolor que entonces traspasó
el alma de Vuestra Santísima Madre, que tengáis compasión de mí. Y en todas mis
aflicciones y tribulaciones, tanto corporales como espirituales, ten piedad de
mí. Asistidme en todas mis pruebas, y especialmente en la hora de mi muerte.
Amén.
SÉPTIMA
ORACIÓN
1
Padre Nuestro.
1
Ave María.
¡Oh
Jesús! ¡Inagotable Fuente de compasión, ten compasión de mí! En profundo gesto
de amor, habéis exclamado en la Cruz: ―Tengo sed. Era
sed por la salvación del género humano. Oh mi Salvador os ruego que inflaméis
nuestros corazones con el deseo de dirigirnos a la perfección, en todas
nuestras obras. Extinguid en nosotros la concupiscencia carnal y el ardor de
los apetitos mundanos. Amén.
OCTAVA
ORACIÓN
1
Padre Nuestro.
1
Ave María.
¡Oh
Jesús! ¡Dulzura de los corazones y Deleite del espíritu! Por el vinagre y la
hiel amarga que habéis probado en la Cruz, por amor a nosotros, oíd nuestros
ruegos. Concedednos la gracia de recibir dignamente Vuestro Sacratísimo Cuerpo
y Sangre Preciosísima durante nuestra vida, y también a la hora de la muerte
para servir de remedio y consuelo a nuestras almas. Amén.
NOVENA
ORACIÓN
1
Padre Nuestro.
1
Ave María.
¡Oh
Jesús, Virtud real y gozo del alma! Acordaos del dolor que habéis sentido,
sumergido en un océano de amargura, al acercarse la muerte, insultado y
ultrajado por los judíos. Clamasteis en alta voz que habíais sido abandonado
por Vuestro Padre Celestial, diciéndole: ―Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
abandonado? Por esta angustia, Os suplico, Oh mi Salvador, que no me abandonéis
en los terrores y dolores de mi muerte. Amén.
DÉCIMA
ORACIÓN
1
Padre Nuestro.
1
Ave María.
¡Oh
Jesús. Principio y Fin de todas las cosas. Sois la Vida y la Virtud plena!
Acordaos que por causa nuestra fuisteis sumergido en un abismo de penas,
sufriendo dolor desde la planta de los Pies hasta la cima de la Cabeza. En
consideración a la enormidad de Vuestras Llagas, enseñadme a guardar, por puro
amor a Vos, todos Vuestros Mandamientos; cuyo camino de Vuestra Ley Divina es
amplio y agradable para aquellos que Os aman, Amén.
UNDÉCIMA
ORACIÓN
1
Padre Nuestro.
1
Ave María.
¡Oh
Jesús! ¡Abismo muy profundo de Misericordia! En memoria de las llagas que
penetraron hasta la médula de Vuestros Huesos y Entrañas, para atraerme hacia
Vos, presento esta súplica. Yo, miserable pecador, profundamente sumergido en
mis ofensas, pido que me apartéis del pecado. Ocultadme de Vuestro Rostro tan
justamente irritado contra mí. Escondedme en los huecos de Vuestras Llagas
hasta que Vuestra cólera y justísima indignación hayan cesado. Amén.
DUODÉCIMA
ORACIÓN
1
Padre Nuestro.
1
Ave María.
¡Oh
Jesús! ¡Espejo de la Verdad, Sello de la Unidad y Vínculo de la Caridad!
Acordaos de la multitud de Llagas con que fuisteis herido, desde la Cabeza
hasta los Pies. Esas Llagas fueron laceradas y enrojecidas, Oh dulce Jesús, por
la efusión de Vuestra adorable Sangre. ¡Oh, qué dolor tan grande y repleto
habéis sufrido por amor a nosotros, en Vuestra Carne virginal! ¡Dulcísimo
Jesús! ¿Qué hubo de hacer por nosotros que no habéis hecho? Nada falta. ¡Todo
lo habéis cumplido! ¡Oh amable y adorable Jesús! Por el fiel recuerdo de
Vuestra Pasión, que el Fruto meritorio de Vuestros sufrimientos sea renovado en
mi alma. Y que, en mi corazón, Vuestro Amor aumente cada día hasta que llegue a
contemplaros en la eternidad. ¡Oh Amabilísimo Jesús! Vos sois el Tesoro de toda
alegría y dicha verdadera, que Os pido concederme en el Cielo. Amén.
DÉCIMA-TERCERA
ORACIÓN
1
Padre Nuestro.
1
Ave María.
¡Oh
Jesús! ¡Fuerte León, Rey inmortal e invencible! Acordaos del inmenso dolor que
habéis sufrido cuando, agotadas todas Vuestras fuerzas, tanto morales como
físicas, inclinasteis la Cabeza y dijisteis: ―Todo está consumado. Por esta
angustia y dolor, os suplico, Señor Jesús, que tengáis piedad de mí en la hora
de mi muerte cuando mi mente estará tremendamente perturbada y mi alma sumergida
en angustia. Amén.
DÉCIMA-CUARTA
ORACIÓN
1
Padre Nuestro.
1
Ave María.
¡Oh
Jesús! ¡Único Hijo del Padre Celestial! ¡Esplendor y semejanza de su Esencia!
Acordaos de la sencilla y humilde recomendación que hicisteis de Vuestra Alma,
a Vuestro Padre Eterno, diciéndole: ―¡Padre en Tus Manos encomiendo Mi
Espíritu! Desgarrado Vuestro Cuerpo, destrozado Vuestro Corazón, y abiertas las
Entrañas de Vuestra misericordia para redimirnos, habéis expirado. Por Vuestra
Preciosa Muerte, Os suplico, Oh Rey de los santos, confortadme. Socorredme para
resistir al demonio, la carne y al mundo. A fin de que, estando muerto al
mundo, viva yo solamente para Vos. Y a la hora de mi muerte, recibid mi alma
peregrina y desterrada que regresa a Vos. Amén.
DÉCIMA-QUINTA
ORACIÓN
1
Padre Nuestro.
1
Ave María.
¡Oh
Jesús! ¡Verdadera y fecunda Vid! Acordaos de la abundante efusión de Sangre que
tan generosamente habéis derramado de Vuestro Sagrado Cuerpo. Vuestra preciosa
Sangre fue derramada como el jugo de la uva bajo el lagar. De Vuestro Costado
perforado por un soldado, con la lanza, ha brotado Sangre y agua, hasta no
quedar en Vuestro Cuerpo gota alguna. Finalmente, como un haz de mirra, elevado
a lo alto de la Cruz., la muy fina y delicada Carne Vuestra fue destrozada; la
Substancia de Vuestro Cuerpo fue marchitada; y disecada la médula de Vuestros
Huesos. Por esta amarga Pasión, y por la efusión de Vuestra preciosa Sangre, Os
suplico, Oh dulcísimo Jesús, que recibáis mi alma, cuando yo esté sufriendo en
la agonía de mi muerte. Amén.
CONCLUSIÓN
¡Oh
Dulce Jesús! Herid mi corazón, a fin de que mis lágrimas de amor y penitencia
me sirvan de pan, día y noche. Convertidme enteramente, Oh mi Señor, a Vos.
Haced que mi corazón sea Vuestra Habitación perpetua. Y que mi conversación Os
sea agradable. Que el fin de mi vida Os sea de tal suerte loable, que después
de mi muerte pueda merecer Vuestro Paraíso; y alabaros para siempre en el Cielo
con todos Vuestros santos. Amén.
RECOMENDACIONES
1.-
Rezar antes del atardecer, si lo dejas para más tarde, luego puedes estar muy
cansado por las tareas del día y es fácil que te olvides de rezar o te quedes
dormido.
2.-
El rezo de las oraciones insume unos veinticinco minutos, cuanto más
compenetrado espiritualmente, menos tiempo lleva.
3.-
Se rezan las quince oraciones cada día, no una oración cada día.
4.-
En caso de enfermedad grave, puede rezarla otra persona al lado de la cama y el
enfermo deberá ir repitiendo mentalmente. Solamente mientras se encuentre
gravemente enfermo.
5.-
Se reza ante un Crucifijo, en su defecto frente a una estampa de Jesús o con la
mente puesta en su Divino Rostro y en sus Santas Llagas.
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