EL CAMINO: "YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA, NADIE VA AL PADRE SINO POR MÍ". (JUAN 14:6)

"BUSCAD PRIMERAMENTE EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA, Y TODO LO DEMÁS SE OS DARÁ POR AÑADIDURA". (MATEO 6:33)

"Y EN NINGÚN OTRO HAY SALVACIÓN, PORQUE NO HAY OTRO NOMBRE BAJO EL CIELO DADO A LOS HOMBRES, EN EL CUAL PODAMOS SER SALVOS". (HECHOS 4:12)

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martes, 23 de septiembre de 2025

Revelaciones de Jesucristo al Padre Pío


Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo al Padre Pío de Pietrelcina
(P.H. de FD. Transcripción Febrero del 2013)

Este es un extracto de una carta personal escrita por el Padre Pío (Sacerdote Capuchino estigmatizado) en 1950, dirigida a la Comisión de Heroldsbach, indicada por el Vaticano, el cual testifica la verdad y realidad de estas revelaciones dadas por Nuestro Señor Jesucristo al Padre Pío; la cual nos avisa del inminente castigo a la humanidad.

Habrá gente que razone que no sucederá lo predicho en ésta profecía, debido al tiempo transcurrido desde la fecha en que fue dado este mensaje hasta el día de hoy, y porque aún el castigo no ha llegado. Pero no es así; solo Dios sabe el tiempo.

Al respecto bástenos saber lo que nos dice San Pedro en la Sagrada Biblia (II Pedro, cap. 3, v. 2 al 12):

"...para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles; sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando en sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación. Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en el agua; pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. Más, oh amados, no ignoréis esto: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡Como no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos siendo quemados, se fundirán! "
P.H. de FD.




Extracto del mensaje revelado por Nuestro Señor Jesucristo
 al Padre Pio de Pietrelcina.

... "Perseverad en la oración para que el adversario no tenga dominio sobre vos. Decid al pueblo que esté preparado en todo momento porque Mi juicio caerá sobre ellos repentinamente y cuando menos lo esperen. Nadie escapará de Mi mano, los encontraré a todos. Protegeré al justo."

"Observad el sol, la luna y las estrellas de los cielos y cuando aparezcan indebidamente alterados y revueltos, debéis saber que no está lejano el día. Permaneced unidos en la oración y vigilantes hasta que el ángel de la destrucción haya pasado de vuestras puertas. Rogad para que esos días sean acortados."

"Una y otra vez he avisado a los hombres y a menudo les he dado oportunidades especiales para volver al verdadero camino, pero ahora la perversidad ha alcanzado su punto máximo y el castigo no puede aplazarse por más tiempo.

Decid a todos los hombres que ha llegado el tiempo en que todas estas cosas se cumplirán. Mi bien amado, tened confianza que estoy entre vosotros.

Mi reino será glorificado, y Mi nombre será bendito desde la salida del sol hasta la puesta y Mi reino no tendrá fin.

Rogad, haced reparación, sed fervientes y mortificados. Muchas cosas están en peligro. Rogad..."

"Los hombres corren hacia el abismo del infierno, dedicados a las diversiones y a pasarlo bien, como si fueran a un baile de máscaras o a las fiestas de una boda del mismo diablo.

La medida del pecado está colmada y el día de la venganza, con sus terroríficos sucesos, está cerca, más cerca de lo que os podéis imaginar, y el mundo duerme en una falsa seguridad.

El juicio Divino los golpeará como una descarga de rayos. Éste pueblo sin Dios y perverso será destruido sin piedad como los habitantes de Sodoma y Gomorra de la antigüedad. Sí, Yo os digo que su perversidad no fue tan grande como la de los seres humanos actuales."

"Mantened las ventanas bien cubiertas. No miréis fuera. Encended una vela bendita que bastará para muchos días. Rezad el Rosario, leed libros espirituales y haced actos de amor que tanto Nos agradan. Rezad con los brazos extendidos o postrados sobre el suelo de manera que se puedan salvar muchas almas.

No salgáis de casa. Haced acopio de alimentos. ¡Se desatarán las fuerzas de la naturaleza y una lluvia de fuego hará temblar de miedo a las gentes! Tened valor, estoy entre vosotros."

"Cuidad de los animales en esos días. Soy el Creador y preservador de todos los animales, así como del hombre. Os daré de antemano algunos signos para que en ese tiempo pongáis más alimento delante de los animales. Preservaré la propiedad del escogido, incluyendo los animales, pues ellos necesitarán sustento después. Que nadie atraviese los recintos ni salga incluso para alimentar a los animales. El que dé un paso fuera perecerá. Cubrid las ventanas cuidadosamente. Mi escogido no deberá ver Mi ira.

Tened confianza en Mí. Yo seré vuestra protección. Vuestra confianza me obliga a ir en vuestra ayuda. La hora de Mi llegada está cerca, pero mostraré misericordia.

Los tiempos serán testigos de los más terribles castigos. Mis ángeles que serán los ejecutores de este trabajo, están preparados con sus afiladas espadas. Tendrán especial cuidado en aniquilar a todos aquellos que se burlan de Mí y no creen en mis revelaciones."

"Huracanes de fuego se derramarán a través de las nubes y se extenderán por toda la tierra durante dos días; una lluvia ininterrumpida de fuego tendrá lugar. Empezará durante una noche muy fría, y todo esto para probar que Dios es el dueño de la creación. A aquellos que estén en estado de gracia no les sucederá ningún mal, ni tampoco a los que busquen la protección de Mi bendita Madre María Santísima."

"Para que estéis preparados para éstas visitas os daré los siguientes signos e instrucciones:

La noche será muy fría. El viento rugirá y a continuación se oirán rayos y centellas. Cerrad vuestras puertas y ventanas, y no habléis a nadie fuera de la casa.

Arrodillaos delante de un crucifijo, arrepentíos de vuestros pecados y pedid la protección de Mi bendita Madre María Santísima. No miréis durante el terremoto porque la cólera de Dios es Santa."

"El viento traerá consigo gases envenenados que serán difundidos sobre la tierra entera.

Aquellos que sufran y mueran inocentemente serán mártires y estarán conmigo en Mi Reino.

Satanás triunfará, pero al cabo de tres noches el terremoto y el fuego cesarán. Después de estos días el sol volverá a brillar y los ángeles descenderán del cielo y extenderán el espíritu de paz sobre la tierra. Un sentimiento de inmensa gratitud tomará posesión de aquellos que sobrevivan a ésta terrible prueba, el castigo más amenazador con que Dios haya visitado la tierra desde la creación."

"Pronto caerá sobre el mundo entero el más terrible castigo, como nunca antes ha sido testigo, un castigo terrible que nunca antes se ha experimentado. Con que indiferencia miran los hombres estas cosas que tan pronto caerán sobre ellos, contrariamente a lo que esperaban. Con que indiferencia se preparan para estos inauditos hechos por los cuales tendrán que pasar en breve. El peso de la Divina balanza ha alcanzado la tierra.

La ira de Mi Padre se derrama sobre el mundo entero. Estoy de nuevo avisando al mundo a través vuestro, como a menudo he hecho en otros tiempos.

Los pecados de los hombres se han multiplicado sin medida; las irreverencias en la Iglesia, orgullo pecaminoso cometido en fingidas actividades religiosas, falta de amor fraterno, indecencia en el vestir especialmente en los lugares de veraneo. ¡El mundo está lleno de iniquidades! "

"Esta catástrofe caerá sobre la tierra como un chorro de luz, en cuyo momento la luz del sol de la mañana será reemplazada por profunda obscuridad. Nadie deberá abandonar la casa ni mirar a través de la ventana desde aquel momento en adelante.

Yo mismo vendré entre el trueno y el relámpago. El perverso contemplará Mi Divino Corazón.

Habrá gran confusión a causa de esta profunda oscuridad en la cual la tierra será envuelta, y muchos morirán de miedo y desesperación. Aquellos que hayan luchado por Mí recibirán gracias de Mi Divino Corazón, y el grito de: ¡Quien como Dios! servirá de medio de protección para muchos.

Sin embargo, muchos se quemarán en los campos como hierba seca. Los sin-Dios serán aniquilados, de manera que el justo, después, podrá empezar de nuevo."

"Durante el día, tan pronto como la completa oscuridad se haya introducido, nadie abandonará la casa, ni deberá ver a través de la ventana. La oscuridad durará un día y una noche, seguida por otro día y otra noche, y otro día; pero en la noche siguiente el sol se levantará y será primavera.

En los días de oscuridad, Mi escogido no deberá dormir como los discípulos en el Huerto de los Olivos. Orarán incesantemente y no serán defraudados por Mí. Reuniré a mis escogidos.

El mismo infierno se creerá estar en posesión de toda la tierra, pero Yo la reclamaré. ¿Pensáis quizá, que Yo permitiría a Mi Padre que tan terribles castigos cayeran sobre el mundo, si el mundo volviera de la iniquidad a la justicia? Pero, a causa de Mi gran amor, será permitido que estas aflicciones caigan sobre el hombre; aunque muchos renegarán de Mí, aun millares de almas serán salvadas por ellos. Ningún entendimiento humano puede sondear la profundidad de Mi Amor."

"Rezad, rezad, deseo vuestras oraciones. Mi querida Madre María Santísima, San José, Santa Isabel, San Conrado, San Miguel, San Pedro, Santa Teresa y vuestros ángeles custodios serán vuestros intercesores, implorad su ayuda.

Valientes soldados de Cristo, a la vuelta de la luz, dad cada uno gracias a la Santísima Trinidad por su protección."

"La devastación será grande, muy grande, pero Yo vuestro Dios habré purificado la tierra. Estoy con vosotros, tened confianza en Mí. Pensad que no sois eternos. Pensad, el tiempo es breve. Sí, pensad que ésto es para que cambiéis, para que vuestra vida sea amor. Pensad que podéis morir dentro de un momento. Que tal vez muchos de vosotros que leéis estas líneas no amaneceréis...

Meditad y tomad todo esto como misericordia y amor del Dios que es amor y por amor ya no permitirá que os perdáis más. ¡Cambiad!

No penséis más en lo vano, pensad en lo eterno, que para eso fuisteis creados, para vivir eternamente.

Rogad, sí, para que se os conceda la gracia de tener el alma preparada para recibir la muerte en gracia de Dios. ¡Ésto es lo más importante! " †


Oración para pedirle protección a la Santísima Virgen María

Reina de los cielos y soberana Señora de los ángeles,
que has recibido el poder y la misión de aplastar la
cabeza de Satán, envíanos, te suplicamos, tu santa legión
de ángeles, a fin de que bajo tus órdenes persigan al
enemigo que nos asecha, rechacen sus ataques tenebrosos,
y lo precipiten en el abismo de fuego eterno. Amén. †

Oración a San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro
amparo contra la perversidad y las asechanzas del demonio,
que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde
súplica. Y tú, oh Príncipe de la milicia celestial,
con la fuerza que Dios te ha conferido, arroja al infierno
a Satanás y a los demás espíritus malignos, que vagan
por el mundo para la perdición de las almas. Amén. †

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal:
Ten piedad y misericordia de nosotros y del mundo entero.
Sálvanos para que no perezcamos. Amén †

Creo en el misterio de la Cruz.
Confieso a mi Señor Jesucristo.
Con mi vida defiendo el Evangelio,
y a la Iglesia, que es:
Una, Santa, Católica y Apostólica. Amén †

P.H. de FD.


¡Oh Jesús! Salva a tus elegidos en


la hora de las tinieblas. Amén †



miércoles, 4 de octubre de 2023

Profecía de san Francisco de Asís


La profecía es de San Francisco de Asís y una referencia de la misma la encontré con imprimatur en una obra de hace casi 150 años que pueden consultar aquí.

Como esa misma publicación indica: El santo profetiza grandes cismas y tribulaciones en la Iglesia.

Les pongo la traducción:

Poco antes de morir, San Francisco de Asís reunió a sus seguidores y les advirtió de los problemas venideros, diciendo:

Sean fuertes, mis hermanos, tomen fuerza y crean en el Señor. Se acerca rápidamente el tiempo en el que habrá grandes pruebas y tribulaciones; abundarán perplejidades y disensiones, tanto espirituales como temporales; la caridad de muchos se enfriará, y la malicia de los impíos se incrementará.

Los demonios tendrá un poder inusual; la pureza inmaculada de nuestra Orden y de otras, se oscurecerá en demasía, ya que habrá muy pocos cristianos que obedecerán al verdadero Sumo Pontífice y a la Iglesia Romana con corazones leales y caridad perfecta. En el momento de esta tribulación un hombre, elegido no canónicamente, se elevará al Pontificado, y con su astucia se esforzará por llevar a muchos al error y a la muerte.

Entonces, los escándalos se multiplicarán, nuestra Orden se dividirá, y muchas otras serán destruidas por completo, porque se aceptará el error en lugar de oponerse a él.

Habrá tal diversidad de opiniones y cismas entre la gente, entre los religiosos y entre el clero, que, si esos días no se acortaren, según las palabras del Evangelio, aun los escogidos serían inducidos a error, si no fuere que serán especialmente guiados, en medio de tan grande confusión, por la inmensa misericordia de Dios.

Entonces, nuestra Regla y nuestra forma de vida serán violentamente combatidas por algunos, y vendrán terribles pruebas sobre nosotros. Los que sean hallados fieles recibirán la corona de la vida, pero ¡ay de aquellos que, confiando únicamente en su Orden, se dejen caer en la tibieza!, porque no serán capaces de soportar las tentaciones permitidas para prueba de los elegidos.

Aquellos que preserven su fervor y se adhieran a la virtud con amor y celo por la verdad, han de sufrir injurias y persecuciones; serán considerados como rebeldes y cismáticos, porque sus perseguidores, empujados por los malos espíritus, dirán que están prestando un gran servicio a Dios mediante la destrucción de hombres tan pestilentes de la faz de la tierra. Pero el Señor ha de ser el refugio de los afligidos, y salvará a todos los que confían en Él. Y para ser como su Cabeza, estos, los elegidos, actuarán con esperanza, y por su muerte comprarán para ellos mismos la vida eterna; eligiendo obedecer a Dios antes que a los hombres, ellos no temerán nada, y han de preferir perecer antes que consentir en la falsedad y la perfidia.

Algunos predicadores mantendrán silencio sobre la verdad, y otros la hollarán bajo sus pies y la negarán. La santidad de vida se llevará a cabo en medio de burlas, proferidas incluso por aquellos que la profesarán hacia el exterior, pues en aquellos días Nuestro Señor Jesucristo no les enviará a éstos un verdadero Pastor, sino un destructor.”


(Obras del Seráfico Padre San Francisco de Asís, Washbourne, 1882, pp 248-250).

AMPLIACION:

Bien, tengo interesantísimos apuntes sobre la historicidad de la profecía de San Francisco que relataba más arriba.

En primer lugar dejamos fuera de toda duda su historicidad puesto que fue transmitida en su integridad por múltiples sitios, entre ellos la exposición de la regla de Angelo de Clareno (1247-1337) y las Verba que algunos piensan compuestas entre 1300 y 1325 y que fueron atribuidas por la tradición de la orden a Conrado de Offida (1241-1306).

También he averiguado porqué dejó de aparecer en la edición crítica de las obras del santo. Esto ocurrió en 1904 al ser eliminada por la edición crítica de los Padres del Colegio de San Buenaventura Ad Claras Aquas. Sin embargo, descubrimientos posteriores de algun manuscrito en que se omitía parte del texto y una ulterior reflexión crítica de 1912 la situa como cierta en el entorno oral de los discipulos de San Francisco y con origen probable en Tomás de Celano. No se porqué no se volvió a recoger hasta la edición que cité del 2001 donde lo hace con el texto del antipapa omitido, pero sospecho que es por el tema de los fraticelli y la sospecha de estar intoxicada atribuyéndola al siglo XIV, pero como muestra el estudio de 1912 esto no puede ser ya que la cita Juan de Olivi (finales del s.XIII) y en la parte del cisma y de modo más general la cita Juan de Rupescissa (muerto en 1265).

En este recorrido ha sido sorprendente comprobar que existía una referencia de esta profecía como relatada por San Francisco en secreto y sólo para sus compañeros especificando que en los tiempos del anticristo antes habría un papa falso que arrastraría a muchos al error en los escritos de Juan Pedro de Olivi (1248-1292), concretamente en su condenado comentario al Apocalipsis. Y más sorprendente, pero menos importante para el tema, es encontrar esta profecía divulgada como precursora de los tiempos del anticristo en una conocida comedia popular española del siglo XV: La Tebaida.

Así mismo tengo el texto original en latín de la misma, que siempre es bueno tenerlo y en las dos versiones: la reducida, que habla sólo de los cismas y la decadencia de la orden de San Francisco dentro de una decadencia eclesiástica general; y la la extensa, que se refiere también al antipapa y sus malas obras para la Iglesia.

En añadido he encontrado que la edición de Washbourne a la que se refieren generalmente al poner esta ofrecía y que enlazaba arriba, es una traducción de una edición en italiano de 1880 de un capuchino que cuenta con aprobación eclesiástica y de la orden y que pueden consultar aquí(tiene algunas cosas en las notas que no se traducen en la otra). La profecía la tienen en la página 421

martes, 19 de septiembre de 2023

"Yo dirijo un apremiante llamado a la Tierra". Vigencia del mensaje de la Virgen en La Salette



Historia de La Salette

Sucedió este gran acontecimiento en una meseta montañosa al sudeste de Francia, cerca del poblado de La Salette. Un niño llamado Maximino Giraud, de once años y Melanie Mathieu de quince años estaban cuidando el ganado. Melanie estaba acostumbrada y entrenada a este tipo de trabajo desde que tenía nueve años de edad, pero todo era nuevo para Maximino. Su padre le había pedido que lo hiciera como un acto generoso para cooperar con el granjero que tenía a su ayudante enfermo por esos días.

Narración de la Aparición según la vidente Melanie

El día 18 de septiembre, de 1846, víspera de la Aparición de la Santísima Virgen, estaba yo sola como siempre cuidando el ganado de mi amo, alrededor de las once de la mañana vi a un niño que se aproximaba hacía mí. Por un momento tuve miedo, pues me parecía que todos deben saber que evitaba todo tipo de compañía. El niño se acercó y me dijo:

"Hey niña, voy a ir contigo, soy de Corps". A estas palabras mi malicia natural se mostró y le dije: "No quiero a nadie a mi alrededor. Quiero estar sola". Pero él, siguiéndome, dijo: "Mi amo me envió aquí para que contigo cuidara el ganado. Vengo de Corps". Me separé molesta de él, dándole a entender que no quería a nadie alrededor mío. Cuando estaba ya a cierta distancia me senté en la hierba. Usualmente de esta forma hablaba a las florecitas o al Buen Dios.

Después de un momento, detrás de mí estaba Maximino sentado y directamente me dijo: "Déjame estar contigo, me portaré muy bien". Aún en contra de mi voluntad y sintiendo un poco de lástima por Maximino le permití quedarse. Al oír la campana de la Salette para el Angelus, le indiqué elevar su alma a Dios. Él se quitó el sombrero y se mantuvo en silencio por un momento. Luego comimos y jugamos juntos. Cuando cayó la tarde bajamos la montaña y prometimos regresar al día siguiente para llevar al ganado nuevamente.

Al día siguiente, sábado, 19 de septiembre, de 1846, el día estaba muy caluroso y los dos jovencitos acordaron comer su almuerzo en un lugar sombreado. Melanie había descubierto que Maximino era muy buen niño, simple y dispuesto a hablar de lo que ella deseara. Era muy flexible y juguetón, pero sí un poco curioso. Llevaron el ganado a una pequeña quebrada y encontrando un lugar agradable decidieron tomar una siesta. Ambos durmieron profundamente. Melanie fue la primera en despertar. El ganado no estaba a su vista, entonces rápidamente llamó a Maximino. Juntos fueron en su búsqueda por los alrededores y lo encontraron pastando plácidamente.


Los dos jóvenes volvían en la búsqueda de sus utensilios donde habían llevado su almuerzo y cerca de la quebrada en donde habían hecho la siesta divisaron un globo luminoso que parecía dividirse. Melanie pregunta a Maximino si él ve lo que ella está viendo. ¡Oh Dios mío!, exclamó Melanie dejando caer la vara que llevaba. Algo fantásticamente inconcebible la inundaba en ese momento y se sintió atraída, con un profundo respeto, llena de amor y el corazón latiéndole más rápidamente.

Videntes de La Salette: Melanie Calvat de quince años
 y Maximin Giraud de once.


Sus suaves y dulces palabras hicieron que los jóvenes se acercaran apresuradamente. Melanie cuenta que su corazón deseaba en ese momento adherirse al de la bella Señora.

La Señora era alta y de apariencia majestuosa. Tenía un vestido blanco con un delantal ceñido a la cintura, no se podría decir que era de color dorado pues estaba hecho de una tela no material, más brillante que muchos soles. Sobre sus hombros lucía un precioso chal blanco con rosas de diferentes colores en los bordes. Sus zapatos blancos tenían el mismo tipo de rosas. De su cuello colgaba una cadena con un crucifijo. Sobre la barra del crucifijo colgaban de un lado el martillo y del otro las tenazas. De su cabeza una corona de rosas irradiaba rayos luminosos, como una diadema.


Le dijo a los jovencitos que la mano de su Hijo era tan fuerte y pesada que ya no podría sostenerla, a menos que la gente hiciera penitencia y obedeciera las leyes de Dios. Si no, tendrían mucho que sufrir. "La gente no observa el Día del Señor, continúan trabajando sin parar los Domingos. Tan solo unas mujeres mayores van a Misa en el verano. Y en el invierno cuando no tienen más que hacer van a la iglesia para burlarse de la religión. El tiempo de Cuaresma es ignorado. Los hombres no pueden jurar sin tomar el Nombre de Dios en vano. La desobediencia y el pasar por alto los mandamientos de Dios son las cosas que hacen que la mano de mi Hijo sea más pesada".

Ella continuó conversando y les predijo una terrible hambruna y escasez. Dijo que la cosecha de patatas se había echado a perder por esas mismas razones el año anterior. Cuando los hombres encontraron las patatas podridas, juraron y blasfemaron contra el nombre de Dios aún más. Les dijo que ese mismo año la cosecha volvería a echarse a perder y que el maíz y el trigo se volverían polvo al golpearlo, las nueces se estropearían, las uvas se pudrirían. Después, la Señora comunica a cada joven un secreto que no debían revelar a nadie, excepto al Santo Padre, en una petición especial que él mismo les haría.

La Señora agregó que si el pueblo se convirtiera, las piedras y las rocas se convertirían en trigo y las patatas se encontrarían sembradas en la tierra. Entonces preguntó a los jovencitos: "¿Hacéis bien vuestras oraciones, hijos míos?" Respondieron los dos: ¡Oh! no, Señora; no muy bien."

"¡Ay, hijos míos! Hay que hacerlas bien por la noche y por la mañana. Cuando no podáis hacer más, rezad un Padrenuestro y un Avemaría; y cuando tengáis tiempo y podáis, rezad más."

Con su voz maternal y solícita les termina diciendo: "Pues bien, hijos míos, decid esto a todo mi pueblo". Luego continuó andando hasta el lugar en que habían subido para ver donde estaban las vacas. Sus pies se deslizan, no tocan más que la punta de la hierba sin doblarla. Una vez en la colina, la hermosa Señora se detuvo. Melanie y Maximino corren hacia ella apresuradamente para ver a donde se dirige. La Señora se eleva despacio, permanece unos minutos a unos metros de altura (aprox. 3-5 m.). Mira al cielo, a su derecha (¿hacia Roma?), a su izquierda (¿Francia?), a los ojos de los niños, y se confunde con el globo de luz que la envuelve. Este sube hasta desaparecer en el firmamento.


Al principio solo algunos creían lo que los jóvenes decían haber visto y oído. Los campesinos que habían contratado a los jóvenes estaban sorprendidos que, siendo estos tan ignorantes, fueran capaces de transmitir y relacionar tan complicado mensaje tanto en francés, el cual no entendían bien, como en patuá en el cual describían exactamente lo que decían.

A la mañana siguiente Melanie y Maximino fueron llevados a ver al párroco. Era un sacerdote de edad avanzada, muy generoso y respetado. Al interrogar a los jóvenes, escuchó todo el relato, ante el cual quedó muy sorprendido y realmente pensó que ellos decían la verdad. En la Misa del domingo siguiente habló de la visita de la Señora y su petición. Cuando llegó a oídos del obispo que el párroco había hablado sobre la aparición desde el púlpito, éste fue reprendido y reemplazado por otro sacerdote. Esto no es sorprendente ya que la Iglesia es muy prudente en no hacer juicios apresurados sobre apariciones.

Melanie y Maximino eran constantemente interrogados tanto por los curiosos como por los devotos. Ellos simplemente contaban la misma historia, repitiéndola una y otra vez. A los que estaban interesados en subir la montaña, les señalaban el lugar exacto donde la Señora se había aparecido. En varias ocasiones fueron amenazados de ser arrestados si no negaban lo que continuaban diciendo. Sin ningún temor y vacilación reportaban a todos los mensajes que la Señora había dado.
Surgió una fuente cerca del lugar donde la Señora se había aparecido y el agua corría colina abajo. Muchos milagros empezaron a ocurrir. Las terribles calamidades que fueron anunciadas se empezaron a cumplir. La terrible hambruna de patatas de 1846 se difundió, especialmente en Irlanda donde muchos murieron. La escasez de trigo y maíz fue tan severa que más de un millón de personas en Europa murieron de hambre. Una enfermedad afectó las uvas en toda Francia. Probablemente el castigo hubiera sido peor de no haber sido por los que acataron el mensaje de La Salette. Muchos comenzaron a ir a misa. Las tiendas fueron cerradas los domingos y la gente cesó de hacer trabajos innecesarios el día del Señor. Las malas palabras y las blasfemias fueron disminuyendo.

Las profecías sobre el deterioro de las cosechas y la hambruna se cumplieron.

(La Virgen) dijo que habría un castigo, y que las uvas se marchitarán. Yo fui a estudiar qué había sucedido con las uvas en Francia después de 1846. Después de las apariciones, hizo su aparición un hongo parásito que agrede a la uva, esparciendo el oidio, una enfermedad de la vid nunca vista en Francia hasta entonces. Cuando desapareció, se manifestó enseguida la filoxera, un piojo microscópico que destruyó la mitad de las viñas de todo el país. Se encontró un remedio para la filoxera, pero apareció inmediatamente la peronospera, una enfermedad desconocida en Europa, y originaria de América. Las pocas vides que habían logrado salir sanas y salvas de los flagelos precedentes, fueron destruidas por el nuevo mal. He investigado también en los archivos y en las bibliotecas francesas: en Francia no existe una sola especie de vid anterior a 1847. Todas las que existían murieron. Una terrible predicción que se cumplió totalmente...  -Vittorio Messori enHipótesis sobre María.



APROBACIÓN ECLESIÁSTICA

El Obispo de la Salette encargó a dos teólogos la investigación de la aparición y de todas las curaciones registradas. Durante cinco años se hicieron las más minuciosas investigaciones. En toda Francia, en aproximadamente ochenta diferente lugares, los obispos encargaron a canónigos que investigasen las curaciones milagrosas a través de las oraciones a Nuestra Señora de la Salette y del agua de la fuente. Cientos de milagrosos favores fueron registrados.

El Santo Padre, Pío IX, aprobó la devoción a Nuestra Señora de la Salette. Pidió a los jóvenes que le fuera enviado el relato de los secretos por escrito. Tiempo después dirá el Santo Padre: "Estos son los secretos de La Salette, si el mundo no se arrepiente, perecerá".


Proclama de milagros

1-Mellon Joli, Arzobispo de Sens, Obispo de Auxerre, Primado de las Galias y de Germania.
"Visto el informe de la Comisión nombrada por Nos el 24 de enero de 1848 para una investigación jurídica sobre una curación extraordinaria ocurrida en Avallon el 12 de noviembre de 1847 en la persona de Antoinette Bollenat después de una novena a la Stma. Virgen; invocada con el nombre de Ntra. Sra. De La Salette; vistos los interrogatorios a los testigos y médicos... habiendo pedido el parecer de mi Consejo, invocado el santo nombre de Dios, declaramos para la gloria de Dios, la glorificación de la Stma. Virgen y la edificación de los fieles, que dicha curación presenta todas las condiciones y caracteres de milagrosa.” (4 de Marzo de 1849).

2- Luis Rossat, Obispo de Verdún
"Declaramos cierto e incontestable el hecho de la curación instantánea y mantenida desde el 1 de abril de 1849 hasta el día de hoy, en la persona de Martin, alumno de nuestro Seminario Mayor, según la relación que ordenamos hacer, muy difícil de explicar por solas las fuerzas naturales; y Nos ha sorprendido que los alumnos de nuestro Seminario unánimemente lo hayan atribuido a la intervención sobrenatural de la Stma. Virgen".

La relación citada, firmada por el superior del Seminario, el ecónomo y tres profesores, afirma que M. Martin es un edificante clérigo menor, de entera confianza. Durante el curso, hasta el 1 de abril, apenas podía apoyarse en la pierna izquierda, con dolores continuos, que no le permitían seguir los actos de la comunidad. El Obispo decidió que no se le admitiera a las órdenes menores hasta que no estuviese totalmente curado. El 1 de abril comenzó una novena a Ntra. Señora de La Salette, y su director espiritual a las 6 de la tarde le dio un frasco de agua de La Salette. A las siete andaba, subía y bajaba corriendo las escaleras. La curación produjo una fuerte impresión en todo el Seminario." (1 de Agosto de 1849).

3- Clemente, Obispo de la Rochelle y de Saintes.
"...oído el testimonio de muchos personajes sobre la curación repentina de Madame Bonnet de una enfermedad incurable, como consecuencia de una novena que hizo a Ntra. Sra. De La Salette; examinado atentamente el proceso verbal pedido al Dr. M. Kemmerer, que atestiguó la imposibilidad absoluta de dicha curación con los remedios humanos; consultado nuestro Consejo e invocadas las luces del Espíritu Santo, pronunciamos que no puede ser atribuida nada más que a una intervención sobrenatural". (12 de enero de 1855).



Una preciosa basílica fue construida en el lugar de la aparición, seis mil pies sobre el nivel del mar. En la actualidad junto a la basílica hay un centro de acogida a los peregrinos con alojamiento.
Una nueva congregación de sacerdotes fue fundada: "Sacerdotes misioneros de Nuestra Señora de la Salette", que tienen casas y escuelas alrededor del mundo. Para fomentar su trabajo y contribuir en la propagación de los mensajes de Nuestra Señora, de penitencia, una confraternidad fue fundada, y fue elevada casi instantáneamente a Archicofradía. Una congregación de religiosas, las Hermanas de Nuestra Señora de la Salette, fue establecida para ayudar a mujeres peregrinas y a los enfermos. Muchos peregrinos llegan anualmente a la Basílica y con espíritu de penitencia suben la montaña. Muchos milagros se dan en el cuerpo y en el alma dependiendo de la devoción de los fieles y la gracia de Dios.

Al preguntarnos cuál es el significado y la gracia derramada a la humanidad el 19 de septiembre de 1846, encontramos aspectos de la Palabra de Dios que son recordados en el mensaje enviado del cielo a través de la Virgen de la Salette.


Gran significado evangélico
"Para ver y entender"

"Por eso les hablo en parábolas, 
porque viendo no ven, 
y oyendo no oyen ni entienden" 
(Mt. 13:13)

Antes de hablar, la Señora se comunica con señales. María la madre de Jesús y madre nuestra, irradia la luz de la resurrección. El brillo de su rostro es tanto que Maximino es incapaz de mirarla permanentemente y a Melanie le deslumbra su presencia. Su vestidura, como las de Cristo en la montaña el día de la Transfiguración, de igual forma resplandece de luz. La luz procede del gran Crucifijo que tiene sobre su pecho. Apareciéndose en la Salette, María Santísima continúa llevando a cabo la misión que recibió al pie de la cruz: tomar el sufrimiento y el dolor por nosotros para darnos vida en la Fe. "Pues nunca entre vosotros me precié de conocer otra cosa sino a Jesucristo, y a éste crucificado". (1Cor 2:2).
De los hombros de la hermosa Señora cae una larga cadena, el símbolo bíblico del pecado y de las injusticias cometidas por nosotros contra nuestros hermanos. Paralelamente a las cadenas, en los bordes del chal, la hermosa Señora tiene rosas de muchos colores. Esto nos recuerda al rosario. Desde nuestras raíces humanas hasta la cruz y de la cruz a la gloria y al festín celestial. También hay rosas alrededor de su cabeza, como una diadema de luz y alrededor de sus pies. "He arraigado en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad. Como plantel de rosas en Jericó" (Eclco 24:12).



La Constitución Gaudium et Spes (13) del Concilio Vaticano II, nos dice "De ahí que el hombre está dividido dentro de sí mismo. Por eso toda vida humana, individual o colectiva, se nos presenta como una lucha dramática, entre el mal y el bien, entre las tinieblas y la luz. Más aún el hombre se encuentra incapacitado para resistir eficazmente por sí mismo a los ataques del mal, hasta sentirse como aherrojado con cadenas".


Escuchen y pónganlo en práctica 
(Luc 6:46, 8:21, 11: 28, Sant 1:25-27)

Por la maternal caridad de la Virgen Santísima, Ella intercede, a Ella le importa y continúa trayendo los dones de la salvación eterna a nosotros, hermanos de su Hijo, quienes aún estamos peregrinando en esta tierra, rodeados de peligros y dificultades hasta el día de entrar a la patria feliz.

La Santísima Virgen habla el idioma de su pueblo. La Virgen Santísima es una "hija de Israel" que vivió en una cultura específica. Ella se aparece también comunicándose según la cultura de sus hijos. Hay una gran consonancia entre su preocupación y el lenguaje del pueblo. En la Biblia, la Palabra de Dios se manifiesta de una forma concreta en la historia del pueblo de Dios. María como hija de Israel nos enseña a descubrir a través de los eventos y situaciones de la vida, la presencia discreta de Dios quién "hace maravillas" y quien "recuerda su amor a su pueblo".

Ella nos llama a la conversión urgentemente. Por su inmenso amor, se preocupa por nuestra indiferencia religiosa y por nuestros pecados, pero también por nuestros problemas y esperanzas.

La Virgen se sitúa en la tradición de los profetas. Un profeta es aquel a quien Dios le confía la misión de hablar en su Nombre al pueblo, para revelar a este pueblo en los eventos pasajeros de este mundo la llamada a un mayor amor. En La Salette, la Virgen toma en cuenta la actual situación de las cosechas: el trigo, las patatas, las uvas y las nueces. Ella empieza con la predicción pesimista de los granjeros: hambruna y muerte infantil si el trigo continúa así. Dice que nosotros no prestamos atención y luego lanza el reto a cada alma, "Así se convierten". Nos recuerda la llamada de Aquel que es la Palabra: El reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva (Mc1:15), y otra vez dice: No os preocupéis, busca primero el reino de Dios y su justicia. (Mt. 6:33). En realidad es una llamada del Evangelio que quizá hemos olvidado y la Virgen Santísima nos la recuerda. Analizando su discurso nos damos cuenta de las grandes verdades encontradas en los Evangelios.

Todo se conjuga en Cristo: Cristo crucificado y resucitado. El papel de María Santísima respecto a todo creyente es unirnos a Jesús, en nuestras luchas, batallas y sacrificios, tenemos la oportunidad diaria de ser transfigurados en Cristo.

En el Nombre de Cristo te imploramos 
(Juan 20:31; Hech 4:12)

La Virgen Santísima, modelándose en Jesús resucitado, viene como mensajera de paz, esa paz que es fruto del Evangelio vivido. La Virgen viene a implorarnos que retornemos a Jesús. Nos pide también que, en unión con ella seamos mensajeros. La Buena nueva necesita ser proclamada, oída y difundida.

La Virgen dijo: "Si mi pueblo no quiere someterse...". En estos tiempos modernos es difícil oír palabras de advertencia. Pero la Virgen no viene a quitarnos la libertad ni para amenazar, sino para invitarnos a vivir en el reinado y liderazgo de Cristo, en comunión con su voluntad. Esta sumisión la cual es comunión con Dios es la que María, la humilde esclava del Señor, vivió desde la Anunciación hasta la Crucifixión y Pentecostés. Y es por eso que todas las generaciones la llamarán bendita. (Luc1:48)

Nunca podremos recompensar el dolor que la Virgen ha sufrido por nosotros, pero ello es razón para responder lo más generosamente posible. "Por lo tanto, ofrezcan todos los fieles súplicas insistentes a la Madre de Dios y Madre de los hombres, para que Ella, que estuvo presente a las primeras oraciones de la Iglesia, ensalzada ahora en el cielo sobre todos los bienaventurados y los ángeles, en la comunión de todos los santos, interceda también ante su Hijo". (Conc Vat II, LG, 69).
Reconcíliense con Dios 
(cf. Mt 5:23; Mc.11:24; 2Cor 5:18; Ef 2:15)
Nuestra Señora específica dos rechazos del pueblo: "Las dos cosas que hacen la mano de mi Hijo tan pesada" son:

El irrespeto del Día del Señor. Esto nos lleva a recordar los dos primeros Libros de la Biblia, el Génesis y el Éxodo, y a recordar que desde el principio los cristianos celebran el domingo como día de la Resurrección. ¿Cómo damos honor al Día que el Señor se ha reservado para Él mismo?  ¿Es realmente día de reposo, día de asistir a la Santa Misa?

El irrespeto al Nombre de mi Hijo. Los que utilizan el Nombre de Cristo por la menor adversidad e imponen a Dios la responsabilidad de éstas, olvidándose así de las propias. Cuando nos vemos asediados con toda clase de pruebas, egoístamente nos cerramos en nosotros mismos sin esperanza. La Virgen viene a recordarnos nuevamente "Santo es su Nombre", porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos (Hech 4:12).  Y todo cuanto hagáis, de palabra y de obra, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por su medio a Dios Padre. (Col 3:17). 

(El hombre), al negarse muchas veces a reconocer a Dios como su principio, trastornó, además, su debida ordenación a un fin último y, al mismo tiempo, dañó todo el programa trazado para sus relaciones consigo mismo, con todos los hombres y con toda la creación. (Conc. Vat II, Gaudium et Spes, 13).


Las cosas que se corroen 
(cf. Mt 6:19; Luc 12,13; Sant 5:3)

La rebelión contra Dios, que significa "muerte de Dios en nosotros" inevitablemente nos llevará a la muerte y a la ruptura armoniosa con el universo. Esa ruptura es la causa de la corrupción. Para redimirnos de esos males es que vino Nuestro Señor. En La Salette, la Virgen no nos saca de la realidad, sino que al contrario, nos hace un llamado urgente a que reconozcamos los peligros en que vivimos y nos abramos a la redención que ofrece su Hijo. Las cosechas y patatas podridas, el trigo que se vuelve polvo, las nueces vacías, las uvas en las viñas estropeadas, hambrunas y epidemias, todo ello es causado por el pecado.

Nuestra situación precaria y la duración restringida que nuestras vidas tienen sin embargo un punto positivamente elevado, siendo éstos motivos que nos llaman a la propia conversión, retándonos al seguimiento de Cristo, viviendo hoy la nueva vida que Él vivió hasta el Calvario. Esa es la fuente de nuestra confianza. En esta tierra donde las dos terceras partes de la humanidad sufren hoy de hambre y desnutrición, donde los derechos humanos son burlados, la injusticia se encuentra a nuestra puerta, los riesgos de la destrucción aumentan; que todo esto nos haga meditar los "signos de Dios" y nos vuelvan a Él.  Así actuaremos como verdaderos hermanos, en especial con los menos afortunados.

Si se convierten 
(cf. Ez 18:30; 1R 8:35; Mc 1:15; Luc 15; Hech 2:38, 3:19)

La llamada a la conversión está en el corazón del mensaje de la Salette. Todo se dirige hacia ese fin: las lágrimas y el crucifijo, la luz y las rosas, las actitudes de la Hermosa Señora, su caminar desde la quebrada hasta la cumbre, pero sobre todo el discurso de la Virgen. "Regresen a Dios con todo su corazón", Él es la única fuente de vida.

La ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios... en la esperanza de ser liberada de la corrupción para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. (Rom 8:19).

El camino a la conversión: Tres puntos 
(Mt. 6:5; Mc. 14:32; Luc 18:1; Jn 17)

1-Oración perseverante y profunda "¿Hacéis bien vuestras oraciones?" "No muy bien, Señora" contestaron. Quizá también esa es nuestra respuesta. La Virgen Santísima nos exhorta a orar diariamente, mañana y tarde. Velad y orad (Mt 26:41) La Virgen les indica lo mínimo, un Padrenuestro y un Ave María, pero les urge ir más allá cuando puedan.
Los discípulos de Cristo, perseverando en la oración y alabanza a Dios (Hch 2:42), han de ofrecerse a sí mismos como hostia viva, santa y grata a Dios (Rom 12:1), han de dar testimonio de Cristo en todo lugar y, a quien se la pida, han de dar también razón de la esperanza que tienen en la vida eterna (1Pe 3:15). (Conc Vat II, LG, 10).
2. Participación en la Santa Misa "Durante el verano solo algunas mujeres mayores van a Misa". El participar juntos cada semana como cristianos en la celebración de la Misa Dominical es una necesidad vital. La Palabra de Dios nutre nuestra fe, el contacto con Cristo en la fracción del pan para un nuevo mundo es fuente de dinamismo, la comunión con su Cuerpo entregado por nosotros y su Sangre derramada nos recuerda que debemos estar listos para dar nuestras vidas por otros y entonces hacernos partícipes, siendo fortalecidos en su Espíritu. En el corazón de este mundo que pasa y al cual estamos todavía ligados por nuestra ceguera e inercia, la Iglesia, en la celebración de la Eucaristía, comprende y anuncia que el nuevo mundo, inaugurado por Cristo resucitado, está realmente presente entre nosotros, y es necesario que seamos sus testigos en nuestra vida cotidiana, a través de nuestra conducta individual y como miembros de la sociedad. La necesidad eucarística entonces es fuente de esperanza y de gozo que nadie nos podrá quitar (Luc 21:14; Jn13:1, 20:19-26).
3. Recobrar nuestra dignidad actuando como cristianos.  "Durante la Semana Santa van a la carnicería como perros". Lejos de escandalizarnos, las palabras de Nuestra Señora deberían traspasar nuestras conciencias. En las Sagradas Escrituras, cuando al pueblo se le compara con los perros significa que éste ha perdido el sentido de su dignidad (Fil 3:2; Mt. 7:6) ¿Qué realmente hacemos con nuestra dignidad de hijos de Dios cuando desperdiciamos el alimento, cuando menospreciamos los bienes que quizá otros necesitan? Para recobrar nuestra dignidad debemos darnos cuenta que no solo de pan vive el hombre y que los esfuerzos necesarios que hagamos para compartir nuestras bendiciones con otros nos pone en comunión con el Hijo de Dios, de Quien se deriva nuestra dignidad. "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis". (Mt 25:40).
Cada año se nos presenta el maravilloso testimonio dado por Jesús durante su Pasión (1Tim 6) y es un recordarnos que nunca debemos "vender" nuestra dignidad. El poder de la resurrección está entre nosotros obrando y haciéndonos hijos de Dios. Entonces no puede haber nada que nos comprometa con la falsedad, la injusticia, el dinero o el poder. No vivamos como perros sino que todo nuestro ser y nuestros bienes estén a la voluntad del Padre, cueste lo que cueste.



En la finca de "Coins" 
(Jer 23:24; Os 6:1; Mt 28:20; Luc 24:29; 2Cor 6:16).

La Hermosa Señora hace mención a Maximino de un evento aparentemente sin importancia. Una pequeña obra y una observación que había hecho su padre. Por mucho tiempo el señor Giraud no había atendido a la iglesia y era realmente indiferente a la religión. Cuando el 20 de septiembre escuchó el relato de la Aparición, su reacción fue prohibirle a su hijo decir nuevamente esos cuentos sin sentido. Días después, molesto por el ir y venir de las personas interesadas en hacer preguntas a Maximino, lo amenazó con castigos severos. "Pero, papá, Ella me habló de ti", exclamó el muchacho. Le recordó el episodio del trigo estropeado en la finca de Coins y el trozo de pan que le había dado a su hijo de regreso a Corps. Así, como Maximino había olvidado el incidente, de igual forma lo había olvidado su padre. El señor Giraud se sorprende, pensaba que quizá había desterrado a Dios de su vida y ahora se da cuenta, descubre que ni siquiera por un instante Dios cesa de percibir sus esperanzas y ansiedades y en particular del temor de no tener más pan que darle a su hijo. Este descubrimiento será el comienzo de una auténtica conversión que será intensificada más tarde con la milagrosa curación de su asma crónica.

Nosotros nos podríamos preguntar si realmente estamos conscientes de la presencia de Dios que nos acompaña a dondequiera que vayamos. Cuando compartimos el pan, cuando lo distribuimos entre los hambrientos, dondequiera que se da vida, el Padre está, pues Él es la fuente de la Vida.


Dimensión Misionera es Urgente 
(Mt 28:18; Luc10:1; Jn 17:18; 20:21; Rom 10:13).

"Pues bien, hijos míos, decid esto a todo mi pueblo". La dimensión misionera es esencial para todo cristiano y Nuestra Señora nos lo recuerda. Cristo, nuestro Señor vino a crear nuevas condiciones de vida, reconciliada con Dios y con el prójimo. Debemos dedicar nuestro existir a realizar esta vida de reconciliación en este mundo dividido en el cual nos encontramos. La Reconciliación es la fuerza viva capaz de abrir el futuro a todas las gentes, renovando así los lazos rotos o debilitados por el egoísmo y los temores. En este mundo donde tantos trabajan, construyen, sufren y esperan, tengamos tan solo un tipo de obsesión: obsesión misionera.

Son muchos los peregrinos que se acercan a la Aparición de la Salette y suben la montaña santa. Todos juntos y cada uno personalmente se siente llamado por la Hermosa Señora que nos recuerda que Dios "rico en misericordia" está presente en cada una de nuestras vidas.
¿Cómo no hacer caso ante tanta ternura? ¿Cómo resistir el llanto incesante de aquella que ora e intercede por nosotros sin cesar? Ella está junto a nosotros con su atención maternal, en cada detalle y acontecimiento de nuestras vidas. En nuestras luchas y penas, en nuestras decisiones y nuestras aflicciones diarias. María Santísima, fiel a la misión recibida en el Calvario, nunca cesa de recordarnos los medios que se nos han dado para regresar a su Hijo; pues sin Su ayuda no podremos construir nuestras vidas o nuestro mundo. El rechazo de Su gracia trae serias consecuencias. María, nuestra abogada y reconciliadora vino a La Salette a recordarnos esta verdad.

Hemos olvidado las verdades del Evangelio y al contemplar su aparición y el profundizar en sus palabras nos debe mover a responder su llamado, aliviando su dolor, secando sus lágrimas, retornando a Dios con todo nuestro corazón, a través de su Hijo Jesucristo, Quien es el Camino, la Verdad y la Vida. El que fue crucificado por nuestros pecados y resucitó de entre los muertos para nuestra salvación. Jesús, nuestra paz y reconciliación.

Los videntes de La Salette a la edad adulta.


Maximino trató de ser sacerdote y entró en el seminario menor. Tenía mucha dificultad en aprender, tuvo muchas dudas sobre su vocación y se retiró del seminario. Muchos se preguntan por qué, acaso ¿no tuvo la gracia de la vocación o no correspondió a ella? Podemos decir que la vida íntima de cada alma es un misterio, las gracias que recibe y la respuesta que ésta da.

Afirman que Maximino tenía una fe profunda, y en la virtud de la castidad fue muy íntegro y delicado llegando a decir en confidencia: "Cuando se ha visto a la Santísima Virgen, uno no piensa más en mujeres". 

Trabajó en un hospital por un tiempo, luego llegó a ser soldado y finalmente terminó administrando una pequeña tienda de artículos religiosos.

Se habla de un mal entendido entre el Santo Cura de Ars y Maximino.  El joven visitó al santo cuando tenía una crisis vocacional.  El Cura de Ars que hasta entonces había sido entusiasta de las apariciones se decepcionó al interpretar que Maximino se retractaba de haber visto a la Virgen. Como buen obediente se remitía a la autoridad del obispo y del Papa que habían aprobado las apariciones. "Dios no confirmaría con milagros una superchería, ni la Iglesia la enriquecería con indulgencias" (Journal d´une Institutrice, pag. 117). Maximino por su parte negaba que él se hubiese retractado. Conforme a las explicaciones del muchacho el cura estaba sordo y se le entendía mal, además sólo se le podía hablar en el confesionario y hubo un mal entendido: él le dijo haber mentido a veces, el cura de Ars entendió que se refería a la aparición...  Parece ser que años después el santo cura recibió una prueba de Dios de la autenticidad de la aparición de la Salette. (Aunque en realidad no era necesaria, dado el juicio de la Iglesia basado en el estudio de los hechos y en los milagros reconocidos). No dejó de ser providencial el incidente de Ars, pues de él hablaron tanto los periódicos que acudió el arzobispo de Lyon al Papa Pío IX quién de esa forma recibió el secreto y aprobó la aparición.

Cuenta un amigo de Maximino con cierto asombro y tristeza que en ocasiones se reunían con eclesiásticos y muchas otras personas y tristemente observaban a Maximino vaciar los vasos de vino y volverlos a llenar en seguida. Dentro de la providencia de Dios se pueden enumerar muchas purificaciones de pobreza y enfermedad y calumnias con cuyos méritos sin duda habrá alcanzado glorias para el cielo. Murió en estado de gracia cuando tenía treinta y ocho años de edad. Su corazón, por voluntad expresada antes de morir, está en la basílica de Nuestra Señora de La Salette, ya que "A Ella se lo he entregado".

Melanie también trató de entrar a la vida religiosa. Visitó varias comunidades, pero no permanecía suficiente tiempo en ellas. Le era muy difícil la vida comunitaria. Recibió mucha persecución por haber sido elegida especialmente para comunicar los mensajes. Aún en medio y llena de contradicciones, rechazos e injurias poseía una fuerte valentía y una tenacidad admirable para difundir al mundo el mensaje de Nuestra Señora de La Salette. Su vida de oración era intensa, algunos milagros son atribuidos a ella aún estando en vida. Uno de ellos es la enfermedad del Rev. Combe sanada al día siguiente después que Melanie le dijera que estaría bien y que viviría hasta la ancianidad. El sacerdote admirado le preguntó: "¿Qué dijiste?" "Bueno, contesta Melanie, tan solo oré a la Señora y le dije: Madre mía, el P. Combe está enfermo, él trabaja para ti y lo has dejado así." La vida del P. Combe duró hasta sus 82 años.

En junio de 1904, Melanie deja Francia y se traslada a un pequeño pueblo llamado Altamura en el sur de Italia. El obispo Mons. Cecchini, O.P, es amigo suyo y la recibe con agrado. Encuentra una casa fuera de la ciudad. Está tranquila y alegre en su soledad. Todos los días va a la Catedral. El 15 de diciembre no fue. Había muerto durante la noche del 14 de diciembre. Forzaron la puerta de su casa y la encontraron en el piso completamente vestida, tenía 72 años. En febrero de 1903 había profetizado que forzarían la puerta de su casa y la encontrarían muerta, en un lugar desconocido de Italia. Dos de sus vecinos cuentan que la noche anterior se había oído la preciosa melodía del Tantum Ergo en la habitación de la dama francesa y que también oyeron una campanita como la que es usada para llevar el Sagrado Viático a los moribundos. La gente de Altamura sostiene que la Sagrada Comunión fue traída a Melanie por el mismo Señor.



Algunos puntos del importante secreto dado por la Virgen a Melanie

La Hermosa Señora de la Salette comunicó un secreto que debía revelar años más tardes. Maximino aseguró que la Virgen dijo algo a Melanie que él no oyó. Este secreto, sin embargo, no está incluido en la aprobación dada por la Iglesia a la aparición ya que fue divulgado posteriormente.

Melanie: Esto que Yo te voy a decir no será siempre secreto; puedes publicarlo en 1858. Los sacerdotes, ministros de mi Hijo, por su mala vida, por sus irreverencias y su impiedad al celebrar los santos misterios, por su amor al dinero, a los honores y a los placeres, se han convertido en cloacas de impureza. Sí, los sacerdotes piden venganza, y la venganza pende de sus cabezas. ¡Ay de los sacerdotes y personas consagradas a Dios, que por sus infidelidades y mala vida crucifican de nuevo a mi Hijo! Los pecados de las personas consagradas a Dios claman al cielo y piden venganza, y he aquí que la venganza está a las puertas, pues ya no hay almas generosas ni persona digna de ofrecer la Víctima sin mancha al Eterno en favor del mundo. Dios va a castigar de una manera sin precedentes. ¡Ay de los habitantes de la tierra! Dios va a derramar su cólera y nadie podrá sustraerse a tantos males juntos. Los jefes, los conductores del pueblo de Dios, han descuidado la oración y la penitencia, y el demonio ha oscurecido sus inteligencias, se han convertido en estrellas errantes que el viejo diablo arrastrará con su cola para hacerlos perecer. Dios permitirá a la antigua serpiente poner divisiones entre los soberanos, en todas las sociedades y en todas las familias. Se sufrirán penas físicas y morales. Dios abandonará a los hombres a sí mismos y enviará castigos que se sucederán durante más de treinta y cinco años.

Los malos libros abundarán en la tierra y los espíritus de las tinieblas extenderán por todas partes un relajamiento universal en todo lo relativo al servicio de Dios y obtendrán un poder extraordinario sobre la naturaleza: habrá iglesias para servir a esos espíritus. Algunas personas serán transportadas de un lugar a otro por esos espíritus malvados, incluso sacerdotes, por no seguir el buen espíritu del Evangelio, que es espíritu de humildad, de caridad y de celo por la gloria de Dios.

Habrá por todas partes prodigios extraordinarios, porque la verdadera fe se ha extinguido y la falsa luz alumbra al mundo. ¡Ay de los príncipes de la Iglesia que se hayan dedicado únicamente a amontonar riquezas, a poner a salvo su autoridad y a dominar con orgullo!

Dado el olvido de la santa fe de Dios, cada individuo querrá guiarse por sí mismo y ser superior a sus semejantes. El Santo Padre sufrirá mucho. Yo estaré con él hasta el fin para recibir su sacrificio. Los malvados atentarán muchas veces contra su vida, sin poder poner fin a sus días.

Los gobernantes civiles tendrán todos un mismo plan, que será abolir y hacer desaparecer todo principio religioso, para dar lugar al materialismo, al ateísmo, al espiritismo y a toda clase de vicios.

En los conventos, las flores de la Iglesia estarán corrompidas y el demonio se hará como el rey de los corazones. Que los que estén al frente de las comunidades religiosas vigilen a las personas que han de recibir, porque el demonio usará de toda su malicia para introducir en las órdenes religiosas a personas entregadas al pecado, pues los desórdenes y el amor de los placeres carnales se extenderán por toda la tierra.

Los justos sufrirán mucho; sus oraciones, su penitencia y sus lágrimas subirán hasta el cielo y todo el pueblo de Dios pedirá perdón y misericordia e implorará mi ayuda e intercesión. Entonces Jesucristo, por un acto de justicia y de su gran misericordia con los justos, mandará a sus ángeles para que mueran todos sus enemigos. De golpe los perseguidores de la Iglesia de Jesucristo y todos los hombres dados al pecado perecerán y la tierra quedará como un desierto. Entonces se hará la paz, la reconciliación de Dios con los hombres; Jesucristo será servido, adorado y glorificado; la caridad florecerá en todas partes. Los nuevos reyes serán el brazo derecho de la Santa Iglesia, que será fuerte, humilde, piadosa, pobre, celosa e imitadora de las virtudes de Jesucristo. El Evangelio será predicado por todas partes y los hombres harán grandes progresos en la fe, porque habrá unidad entre los obreros de Jesucristo, y los hombres vivirán en el temor de Dios. Esta paz entre los hombres no será larga: 25 años de abundantes cosechas les harán olvidar que los pecados de los hombres son la causa de todos los males que suceden en la tierra.

Yo dirijo una apremiante llamada a la tierra; llamo a los verdaderos discípulos del Dios que vive y reina en los cielos; llamo a los verdaderos imitadores de Cristo hecho Hombre, el único y verdadero Salvador de los hombres; llamo a mis hijos, a mis verdaderos devotos, a los que se me han consagrado a fin de que los conduzca a mi divino Hijo, los que llevo, por decirlo así, en mis brazos, los que han vivido de mi espíritu; finalmente llamo a los apóstoles de los últimos tiempos, los fieles discípulos de Jesucristo que han vivido en el menosprecio del mundo y de sí mismos, en la pobreza y en la humildad, en el desprecio y en el silencio, en la oración y en la mortificación, en la castidad y en la unión con Dios, en el sufrimiento y desconocidos del mundo. Ya es hora que salgan a iluminar la tierra. Id y mostraos como mis hijos queridos, Yo estoy con vosotros y en vosotros con tal que vuestra fe sea la luz que os ilumine en esos días de infortunio. Que vuestro celo os haga hambrientos de la gloria de Dios y de la honra de Jesucristo. Pelead, hijos de la luz, vosotros, pequeño número que ahí veis; pues he aquí el tiempo de los tiempos, el fin de los fines.

La Virgen Santísima predijo acontecimientos que se cumplieron en la fecha indicada, afectando naciones, a la Iglesia y al mundo entero.


Conclusión

Los mensajes de Nuestra Señora de la Salette para el mundo dados a Maximino y Melanie en 1846 son importantes y actuales para nuestros días: "No ofendan más a Dios (no pequen más) y hagan penitencia; si no, terribles pruebas y sufrimientos vendrán sobre el mundo". El mismo mensaje ha dado Nuestra Señora en sus apariciones, especialmente en Lourdes, en Fátima y en Garabandal: oración, rezo del Santo Rosario, penitencia y consagración a su Inmaculado Corazón. 

Datos principales de La Salette:

Los pastorcitos Maximino y Melanie, vieron a la Virgen y recibieron sus mensajes urgentes para toda la humanidad. 

La Virgen mencionó específicamente la necesidad de renunciar a dos graves pecados que se habían hecho muy comunes: 
1-La blasfemia
2-El no tomar el domingo como día de descanso y asistencia a la Santa Misa.
Le pidió a los niños que recen, hagan sacrificios y propaguen su mensaje.
La Virgen lloraba, con su cabeza entre sus manos, porque los hombres ignoran la cruz de Jesucristo.

Varias congregaciones se han fundado por inspiración de La Salette, entre estas, los Misioneros y las Hermanas de Nuestra Señora de La Salette, que están dedicados a propagar el mensaje de reconciliación.

La Salette es una de las apariciones que fueron aprobadas en el siglo XIX.   

Juan Pablo II:
"En este lugar, María, la madre siempre amorosa, mostró su dolor por el mal moral causado por la humanidad. Sus lágrimas nos ayudan a entender la gravedad del pecado y del rechazo a Dios, mientras que manifiestan al mismo tiempo la apasionante fidelidad que su Hijo mantiene para con cada persona, aunque su amor redentivo está marcado con las heridas de la traición y abandono de los hombres."
Fuente: Corazones.org
Mensaje de gran vigencia en nuestros días, dado el cariz de los acontecimientos que se están dando en el mundo.