EL CAMINO: "YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA, NADIE VA AL PADRE SINO POR MÍ". (JUAN 14:6)

"BUSCAD PRIMERAMENTE EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA, Y TODO LO DEMÁS SE OS DARÁ POR AÑADIDURA". (MATEO 6:33)

"Y EN NINGÚN OTRO HAY SALVACIÓN, PORQUE NO HAY OTRO NOMBRE BAJO EL CIELO DADO A LOS HOMBRES, EN EL CUAL PODAMOS SER SALVOS". (HECHOS 4:12)

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domingo, 15 de mayo de 2016

Sor Lucía de Fátima: "El enfrentamiento final entre el Señor y el reino de Satanás será sobre la familia y sobre el matrimonio"



Sor Lucía escribió al cardenal Carlo Caffarra:
“El enfrentamiento final entre Dios y Satanás
es sobre la familia y sobre el matrimonio”.

“Muchos matrimonios no son buenos;
ellos no complacen a Nuestro Señor y no son de Dios”.  

 Nuestra Señora de Fátima
La carta a Lucía

Lo cuenta el cardenal Carlo Caffarra en una entrevista concedida a La Voce di Padre Pio (marzo 2015). El purpurado tuvo el encargo de Juan Pablo II de idear y fundar el Instituto Pontificio para los Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, del que es hoy profesor emérito.

“Al inicio de este trabajo —explica Caffarra— escribí a sor Lucía de Fátima, a través del obispo, porque directamente no se podía hacer. Inexplicablemente, aunque no esperaba una respuesta, porque le pedía sólo oraciones, me llegó a los pocos días una larguísima carta autógrafa —ahora en los archivos del Instituto”.

En esa carta de Sor Lucía está escrito que el enfrentamiento final entre el Señor y el reino de Satanás será sobre la familia y sobre el matrimonio. “No tenga miedo, añadía, porque quien trabaje por la santidad del matrimonio y de la familia será siempre combatido y odiado de todas formas, porque este es el punto decisivo”.

La columna que sostiene la Creación

La monja de Fátima sostenía que la Virgen ya ha “aplastado” la cabeza a Satanás. “Se advertía – prosigue el purpurado – también hablando con Juan Pablo II, que este era el nudo, porque se tocaba la columna que sostiene la Creación, la verdad sobre la relación entre el hombre y la mujer y entre las generaciones. Si se toca la columna central cae todo el edificio, y esto ahora lo vemos, porque estamos en este momento y lo sabemos”.


Profecías de Nuestra Señora del Buen Suceso 
(Siglo XVII Quito, Ecuador)

“El sacramento del matrimonio, el que representa la unión de Cristo con la Iglesia, será atacado y profanado en toda la extensión de la palabra… [se aprobarán] inicuas leyes procurando extinguirlo, facilitando a todos vivir mal y propagándose la generación de hijos mal nacidos y sin la bendición de la Iglesia, irá decayendo rápidamente el espíritu cristiano”. 


“y muestro misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.” (Éxodo 10:6)
“Su misericordia se extiende de generación en generación para aquellos que le temen”. (Lucas 1:50)

Jesús enseña sobre el divorcio (Mateo 19:1-9)
“Aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, se alejó de Galilea, y fue a las regiones de Judea al otro lado del Jordán. Y le siguieron grandes multitudes, y los sanó allí.
Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?
Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.
Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla?
Él les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; más al principio no fue así.
Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.”
A continuación otras citas bíblicas en las que queda bien patente que si bien Dios es infinitamente misericordioso, también es Justo Juez, y que para beneficiarse de su misericordia tiene que mediar la conversión, la contrición por el pecado; el cambio de vida. Jesús perdonaba los pecados, pero detrás siempre instaba como  condición que hubiera un cambio de vida: "vete y no peques más". 

En estos momentos en los que parece reinar la confusión, y en el que se muestra solo una parte  del mensaje, no está de más recordar qué nos dicen las escrituras. Tengamos temor de Dios, pues de Dios nadie se burla (Gálatas 6:7). Él es infinitamente misericordioso, sí, pero para los que lo aman, son fieles y guardan sus mandamientos.
“Y estableceré mi pacto contigo y con tu descendencia después de ti, portodas sus generaciones, por pacto eterno, de ser Dios tuyo y de toda tu descendencia después de ti”. (Génensis 17:7)
“Entonces pasó el Señor por delante de él y proclamó: El Señor, el Señor, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y fidelidad;” (Éxodo 34: 6-7)
“¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has obrado para los que en ti se refugian, delante de los hijos de los hombres!” (salmos 31:19)

“Ciertamente cercana está su salvación para los que le temen, para que more su gloria en nuestra tierra”. (Salmos 85:9)

“Porque como están de altos los cielos sobre la tierra, así es de grande su misericordia para los que le temen”. (Salmos 103:11)

“El bendecirá a los que temen al Señor, tanto a pequeños como a grandes.” (Salmos 115:13)

“Digan ahora los que temen al Señor: Para siempre es su misericordia.” (Salmos 118:4)

“Cumplirá el deseo de los que le temen, también escuchará su clamor y los salvará”. (Salmos 145:19)

“El Señor favorece a los que le temen, a los que esperan en su misericordia”. (Salmos 147:11)

“Entonces los que temían al Señor se hablaron unos a otros, y el Señor prestó atención y escuchó, y fue escrito delante de Él un libro memorial para los que temen al Señor y para los que estiman su nombre.” (Malaquías 3:16-18)

“Y del trono salió una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, los que le teméis, los pequeños y los grandes”. (Apocalipsis 19:5)

Mirad que no os engañen… 

"Porque llegará el tiempo en que los hombres no soportarán más la sana doctrina; por el contrario, llevados por sus inclinaciones, se procurarán una multitud de maestros que les halaguen los oídos, y se apartarán de la verdad para escuchar cosas fantasiosas". (Segunda carta a Timoteo 4; 3-4)

"Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema (maldito). Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema (maldito). Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo". (1ª de Gálatas 6-10)

 “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. (Hebreos 13:8)


LA VOZ QUE CLAMA EN EL DESIERTO



martes, 4 de marzo de 2014

Felicidad del justo


            S a l m o  1 1 1

          Felicidad del justo
         1[¡Aleluya!]
       Dichoso quien teme al Señor
       y ama de corazón sus mandatos.
       2Su linaje será poderoso en la tierra,
       la descendencia del justo será bendita. 


3En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad es constante, sin falta.
4En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.

5Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
6El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo.

7No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
8Su corazón está seguro, sin temor,
hasta que vea derrotados a sus enemigos.

9Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad.

10El malvado, al verlo, se irritará,
rechinará los dientes hasta consumirse.
La ambición del malvado fracasará.


CATEQUESIS DE JUAN PABLO II

Felicidad del justo

1. Después de celebrar ayer la solemne fiesta de Todos los Santos del cielo, hoy conmemoramos a todos los Fieles Difuntos. La liturgia nos invita a orar por nuestros seres queridos que han fallecido, dirigiendo nuestro pensamiento al misterio de la muerte, herencia común de todos los hombres. 

Iluminados por la fe, contemplamos el enigma humano de la muerte con serenidad y esperanza. Según la Escritura, más que un final, es un nuevo nacimiento, es el paso obligado a través del cual pueden llegar a la vida plena los que conforman su vida terrena según las indicaciones de la palabra de Dios. 

El salmo 111, composición de índole sapiencial, nos presenta la figura de estos justos, los cuales temen al Señor, reconocen su trascendencia y se adhieren con confianza y amor a su voluntad a la espera de encontrarse con él después de la muerte. 

A esos fieles está reservada una «bienaventuranza»: «Dichoso el que teme al Señor» (v. 1). El salmista precisa inmediatamente en qué consiste ese temor: se manifiesta en la docilidad a los mandamientos de Dios. Llama dichoso a aquel que «ama de corazón sus mandatos» y los cumple, hallando en ellos alegría y paz. 

2. La docilidad a Dios es, por tanto, raíz de esperanza y armonía interior y exterior. El cumplimiento de la ley moral es fuente de profunda paz de la conciencia. Más aún, según la visión bíblica de la «retribución», sobre el justo se extiende el manto de la bendición divina, que da estabilidad y éxito a sus obras y a las de sus descendientes: «Su linaje será poderoso en la tierra, la descendencia del justo será bendita. En su casa habrá riquezas y abundancia» (vv. 2-3; cf. v. 9). Ciertamente, a esta visión optimista se oponen las observaciones amargas del justo Job, que experimenta el misterio del dolor, se siente injustamente castigado y sometido a pruebas aparentemente sin sentido. Job representa a muchas personas justas, que sufren duras pruebas en el mundo. Así pues, conviene leer este salmo en el contexto global de la sagrada Escritura, hasta la cruz y la resurrección del Señor. La Revelación abarca la realidad de la vida humana en todos sus aspectos. 

Con todo, sigue siendo válida la confianza que el salmista quiere transmitir y hacer experimentar a quienes han escogido seguir el camino de una conducta moral intachable, contra cualquier alternativa de éxito ilusorio obtenido mediante la injusticia y la inmoralidad. 

3. El centro de esta fidelidad a la palabra divina consiste en una opción fundamental, es decir, la caridad con los pobres y necesitados: «Dichoso el que se apiada y presta (...). Reparte limosna a los pobres» (vv. 5.9). Por consiguiente, el fiel es generoso: respetando la norma bíblica, concede préstamos a los hermanos que pasan necesidad, sin intereses (cf. Dt 15,7-11) y sin caer en la infamia de la usura, que arruina la vida de los pobres. 

El justo, acogiendo la advertencia constante de los profetas, se pone de parte de los marginados y los sostiene con ayudas abundantes. «Reparte limosna a los pobres», se dice en el versículo 9, expresando así una admirable generosidad, completamente desinteresada. 

4. El salmo 111, juntamente con el retrato del hombre fiel y caritativo, «justo, clemente y compasivo», presenta al final, en un solo versículo (cf. v. 10), también el perfil del malvado. Este individuo asiste al éxito del justo recomiéndose de rabia y envidia. Es el tormento de quien tiene una mala conciencia, a diferencia del hombre generoso cuyo «corazón está firme» y «seguro» (vv. 7-8). 

Nosotros fijamos nuestra mirada en el rostro sereno del hombre fiel, que «reparte limosna a los pobres» y, para nuestra reflexión conclusiva, acudimos a las palabras de Clemente Alejandrino, el Padre de la Iglesia del siglo II, que comenta una afirmación difícil del Señor. En la parábola sobre el administrador injusto aparece la expresión según la cual debemos hacer el bien con «dinero injusto». Aquí surge la pregunta: el dinero, la riqueza, ¿son de por sí injustos?, o ¿qué quiere decir el Señor? Clemente Alejandrino lo explica muy bien en su homilía titulada «¿Cuál rico se salvará?» Y dice: Jesús «declara injusta por naturaleza cualquier posesión que uno conserva para sí mismo como bien propio y no la pone al servicio de los necesitados; pero declara también que partiendo de esta injusticia se puede realizar una obra justa y saludable, ayudando a alguno de los pequeños que tienen una morada eterna junto al Padre (cf. Mt 10,42; 18,10)» (31, 6: Collana di Testi Patristici, CXLVIII, Roma 1999, pp. 56-57). 

Y, dirigiéndose al lector, Clemente añade: «Mira, en primer lugar, que no te ha mandado esperar a que te rueguen o te supliquen; te pide que busques tú mismo a los que son dignos de ser escuchados, en cuanto discípulos del Salvador» (31, 7: ib., p. 57). 

Luego, recurriendo a otro texto bíblico, comenta: «Así pues, es hermosa la afirmación del Apóstol: "Dios ama a quien da con alegría" (2 Co 9,7), a quien goza dando y no siembra con mezquindad, para no recoger del mismo modo, sino que comparte sin tristeza, sin hacer distinciones y sin dolor; esto es auténticamente hacer el bien» (31, 8: ib.). 

En el día de la conmemoración de los difuntos, como dije al principio, todos estamos llamados a confrontarnos con el enigma de la muerte y, por tanto, con la cuestión de cómo vivir bien, cómo encontrar la felicidad. Y este salmo responde: dichoso el hombre que da; dichoso el hombre que no utiliza la vida para sí mismo, sino que da; dichoso el hombre que es «justo, clemente y compasivo»; dichoso el hombre que vive amando a Dios y al prójimo. Así vivimos bien y así no debemos tener miedo a la muerte, porque tenemos la felicidad que viene de Dios y que dura para siempre.

[Texto de la Audiencia general del Miércoles 2 de noviembre de 2005]