EL CAMINO: "YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA, NADIE VA AL PADRE SINO POR MÍ". (JUAN 14:6)

"BUSCAD PRIMERAMENTE EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA, Y TODO LO DEMÁS SE OS DARÁ POR AÑADIDURA". (MATEO 6:33)

"Y EN NINGÚN OTRO HAY SALVACIÓN, PORQUE NO HAY OTRO NOMBRE BAJO EL CIELO DADO A LOS HOMBRES, EN EL CUAL PODAMOS SER SALVOS". (HECHOS 4:12)

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jueves, 21 de mayo de 2020

Novena por la Unción del Espíritu Santo


“Porque Juan bautizó con agua,
pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo,
dentro de pocos días". (Hechos 1:5)

 “Recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría,
y hasta los confines de la tierra". (Hechos 1:8)


NOVENA POR LA UNCIÓN
DEL ESPÍRITU SANTO

Pidamos por una poderosa efusión del Espíritu Santo. Cristo murió en la Cruz para que nosotros seamos transformados por el Espíritu en hijos de Dios, participando de su santidad. Pero debemos desearlo, pedirlo y disponernos a recibirlo. 


ORACIONES INICIALES
PARA REZAR CADA DÍA DE LA NOVENA

1-Acto de consagración al Espíritu Santo

Recibid ¡oh Espíritu Santo!, la consagración absoluta de todo mi ser, que os hago en este día para que os dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones, mi Director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza, y todo el amor de mi Corazón.

Me abandono sin reservas a vuestras divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a vuestras santas inspiraciones.

¡Oh Santo Espíritu! Dignaos formarme con María y en María, según el modelo de vuestro amado Jesús.

Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén.

2-Oración por los 7 dones del Espíritu Santo 

Oh, Señor Jesucristo, que antes de ascender al cielo prometiste enviar al Espíritu Santo para completar tu obra en las almas de tus Apóstoles y discípulos, dígnate concederme el mismo Espíritu Santo para que Él perfeccione en mi alma la obra de tu gracia y de tu amor. Concédeme el Espíritu de Sabiduría para que pueda despreciar las cosas perecederas de este mundo y aspirar sólo a las cosas que son eternas, el Espíritu de Entendimiento para iluminar mi mente con la luz de tu divina verdad, el Espíritu de Consejo para que pueda siempre elegir el camino más seguro para agradar a Dios y ganar el Cielo, el Espíritu de Fortaleza para que pueda llevar mi cruz contigo y sobrellevar con coraje todos los obstáculos que se opongan a mi salvación, el Espíritu de Conocimiento para que pueda conocer a Dios y conocerme a mí mismo y crecer en la perfección de la ciencia de los santos, el Espíritu de Piedad para que pueda encontrar el servicio a Dios dulce y amable, y el Espíritu de Temor de Dios para que pueda ser lleno de reverencia amorosa hacia Dios y que tema en cualquier modo disgustarlo. Márcame, amado Señor, con la señal de tus verdaderos discípulos y anímame en todas las cosas con tu Espíritu.
Amén.

3-Oración para cada día

Se indican más abajo la oración para cada día de esta novena.

4-oraciones finales


ORACIONES FINALES

Oración por los siete dones del Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor. Oh, Dios, que con la luz del Espíritu Santo iluminas los corazones de tus fieles, concédenos que guiados por el mismo Espíritu, disfrutemos de lo que es recto y nos gocemos con su consuelo celestial.

1.Ven, Espíritu Santo, por tu don Sabiduría, concédenos la gracia de apreciar y estimar los bienes del cielo y muéstranos los medios para alcanzarlos. Gloria.

2.Ven, Espíritu Santo, por tu don de Entendimiento, ilumina nuestras mentes respecto a los misterios de la salvación, para que podamos comprenderlos perfectamente y abrazarlos con fervor. Gloria.

3.Ven, Espíritu Santo, por tu don de Consejo, inclina nuestros corazones a actuar con rectitud y justicia para beneficio de nosotros mismos y de nuestros semejantes. Gloria.

4.Ven, Espíritu Santo, por tu don de Fortaleza, fortalécenos con tu gracia contra los enemigos de nuestra alma, para que podamos obtener la corona de la victoria. Gloria.

5.Ven, Espíritu Santo, por tu don de Ciencia, enséñanos a vivir entre las cosas terrenos para así no perder las eternas. Gloria.

6.Ven, Espíritu Santo, por tu don de Piedad, inspíranos a vivir sobria, justa, y piadosamente en esta vida, para alcanzar el cielo en la otra vida. Gloria.

7.Ven, Espíritu Santo, por tu don de Temor de Dios, hiere nuestros cuerpos con tu temor para así trabajar por la salvación de nuestras almas. Gloria.

Oración

Oh Dios, que has unido las naciones en la confesión de tu nombre, concédenos que los que han renacido por el agua del bautismo, tengan la misma fe en sus corazones y la misma piedad en sus acciones.

Oh Dios, que enviaste el Espíritu Santo a los apóstoles, oye las oraciones de tus fieles para que gocen de la verdadera paz, quienes por tu gracia, han recibido el don de la verdadera fe. Te suplicamos, oh Dios, que tu Santo Espíritu encienda en nuestros corazones esa llama que Cristo trajo a la tierra y deseó ardientemente fuera encendida.

Inflama, oh Señor, nuestros corazones con el fuego del Espíritu Santo, para que te sirvamos castos de cuerpo y limpios de corazón. Enriquece, Señor, nuestros corazones derramando con plenitud tu Santo Espíritu por cuya sabiduría fuimos creados y por cuya providencia somos gobernados.

Te suplicamos, oh Dios Todopoderoso y Eterno, que tu Santo Espíritu nos defienda y habite en nuestras almas, para que al fin, seamos los templos de su gloria.

Te pedimos, Señor, que según la promesa de tu Hijo, el Espíritu Santo nos lleve al conocimiento pleno de toda la verdad revelada. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.




ORACIÓN PARA CADA DÍA

 PRIMER DÍA (viernes)

¡Espíritu Santo! ¡Señor de Luz! ¡Danos, desde tu clara altura celestial, tu puro radiante esplendor!

El Espíritu Santo

Sólo una cosa es importante: la salvación eterna. Por lo tanto, sólo una cosa hay que temer: el pecado. El pecado es el resultado de la ignorancia, debilidad e indiferencia. El Espíritu Santo es el Espíritu de Luz, de Fuerza y de Amor. Con sus siete dones ilumina la mente, fortalece la voluntad, e inflama el corazón con el amor de Dios. Para asegurarnos la salvación debemos invocar al Divino Espíritu diariamente, porque “el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros”. (Rom 8,26).

Oración

Omnipotente y eterno Dios, que has condescendido para regenerarnos con el agua y el Espíritu Santo, y nos has dado el perdón de todos los pecados, permite enviar del cielo sobre nosotros los siete dones de tu Espíritu, el Espíritu de Sabiduría y de Entendimiento, el Espíritu de Consejo y de Fortaleza, el Espíritu de Conocimiento y de Piedad, y llénanos con el Espíritu del Santo Temor. Amén.

Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria.


SEGUNDO DÍA (sábado)

¡Ven, Padre de los pobres! Ven, tesoros que sostienes. Ven, Luz de todo lo que vive!

El don del Temor

El don del Santo Temor de Dios nos llena con un soberano respeto por Dios, y nos hace que a nada temamos más que a ofenderlo por el pecado. Es un temor que se eleva, no desde el pensamiento del infierno, sino del sentimiento de reverencia y filial sumisión a nuestro Padre Celestial. Es el temor principio de sabiduría, que nos aparta de los placeres mundanos que podrían de algún modo separarnos de Dios. “Los que temen al Señor tienen corazón dispuesto, y en su presencia se humillan” (Ecl 2,17).

Oración

¡Ven, Oh bendito Espíritu de Santo Temor!, penetra en lo más íntimo de mi corazón, que te tenga, mi Señor y Dios, ante mi rostro para siempre, ayúdame a huir de todas las cosas que te puedan ofender y hazme merecedor ante los ojos puros de tu Divina Majestad en el Cielo, donde Tú vives y reinas en unidad de la siempre Bendita Trinidad, Dios en el mundo que no tiene fin. Amén.

Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria.


TERCER DÍA (domingo)

Tú, de todos los consoladores el mejor, visitando el corazón turbado, da la gracia de la placentera paz.

El don de Piedad

El don de Piedad suscita en nuestros corazones una filial afección por Dios como nuestro amorosísimo Padre. Nos inspira, por amor a Él, a amar y respetar a las personas y cosas a Él consagradas, así como aquellos que están envestidos con su autoridad, su Santísima Madre y los Santos, la Iglesia y su cabeza visible, nuestros padres y superiores, nuestro país y sus gobernantes. Quien está lleno del don de Piedad no encuentra la práctica de la religión como deber pesado sino como deleitante servicio. Donde hay amor no hay trabajo.

Oración

Ven, Oh Bendito Espíritu de Piedad, toma posesión de mi corazón. Enciende dentro mío tal amor por Dios que encuentre satisfacción sólo en su servicio, y por amor a Él me someta amorosamente a toda legítima autoridad. Amén.

Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria.


CUARTO DÍA (lunes)

Tú, en la fatiga dulce alivio, refresco placentero en el calor, solaz en medio de la miseria.

El don de Fortaleza

Por el don de Fortaleza el alma se fortalece ante el miedo natural y soporta hasta el final el desempeño de una obligación. La fortaleza le imparte a la voluntad un impulso y energía que la mueve a llevar a cabo, sin dudarlo, las tareas más arduas, a enfrentar los peligros, a estar por encima del respeto humano, y a soportar sin quejarse el lento martirio de la tribulación aún de toda una vida. “El que persevere hasta el fin, ese se salvará”. (Mt 24,13).

Oración

Ven, Oh Espíritu de Fortaleza, alza mi alma en tiempo de turbación y adversidad, sostiene mis esfuerzos de santidad, fortalece mi debilidad, dame valor contra todos los asaltos de mis enemigos, que nunca sea yo confundido y me separe de Ti, Oh mi Dios y mi máximo Bien. Amén

Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria.


QUINTO DÍA (martes)

¡Luz inmortal! ¡Divina Luz! ¡Visita estos corazones tuyos y llena nuestro más íntimo ser!

El don del Conocimiento

El don del Conocimiento permite al alma darle a las cosas creadas su verdadero valor en su relación con Dios. El conocimiento desenmascara la simulación de las creaturas, revela su vacuidad y hace notar sus verdaderos propósitos como instrumentos al servicio de Dios. Nos muestra el cuidado amoroso de Dios aún en la adversidad, y nos lleva a glorificarlo en cada circunstancia de la vida. Guiados por su luz damos prioridad a las cosas que deben tenerla y apreciamos la amistad de Dios por encima de todo. “El conocimiento es fuente de vida para aquel que lo posee”. (Prov 16,22).

Oración

Ven, Oh Bendito Espíritu de Conocimiento, y concédeme que pueda percibir la voluntad del Padre; muéstrame la nulidad de las cosas de la tierra, que tenga idea de su vanidad y las use sólo para tu gloria y mi propia salvación, siempre por encima de ellas mirándote a Ti y tus premios eternos. Amén.

Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria.


 SEXTO DÍA (miércoles)

Si tu apartas tu gracia, nada puro permanecerá en el hombre, todo lo que es bueno se volverá enfermo.

El don del Entendimiento

El Entendimiento, como don del Santo Espíritu, nos ayuda a aferrar el significado de las verdades de nuestra santa religión. Por la fe las conocemos, pero por el entendimiento aprendemos a apreciarlas y a apetecerlas. Nos permite penetrar el profundo significado de las verdades reveladas y, a través de ellas, avivar la novedad de la vida. Nuestra fe deja de ser estéril e inactiva e inspira un modo de vida que da elocuente testimonio de la fe que hay en nosotros. Comenzamos a “caminar dignos de Dios en todas las cosas complaciendo y creciendo en el conocimiento de Dios”.

Oración

Ven, Oh Espíritu de Entendimiento, e ilumina nuestras mentes, que podamos conocer y creer en todos los misterios de la salvación, y que por fin podamos merecer ver la eterna luz en la Luz, y en la luz de la gloria tener una clara visión de Ti y del Padre y del Hijo. Amén.

Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria.


 SÉPTIMO DÍA (jueves)

Sana nuestras heridas, renueva nuestra fuerza. En nuestra aridez derrama tu rocío. Lava las manchas de la culpa.

El don de Consejo

El don de Consejo dota al alma de prudencia sobrenatural, permitiéndole juzgar con prontitud y correctamente qué debe hacer, especialmente en circunstancias difíciles. El Consejo aplica los principios dados por el Conocimiento y el Entendimiento a los innumerables casos concretos que confrontamos en el curso de nuestras diarias obligaciones en tanto padres, docentes, servidores públicos y ciudadanos cristianos. El Consejo es sentido común sobrenatural, un tesoro invalorable en el tema de la salvación. “Y por encima de todo esto, suplica al Altísimo para que enderece tu camino en la verdad”. (Ecl 37,15).

Oración

Ven, Oh Espíritu de Consejo, ayúdame y guíame en todos mis caminos para que siempre haga tu Santa Voluntad. Inclina mi corazón a aquello que es bueno, apártame de todo lo que es malo y dirígeme por el sendero recto de tus Mandamientos a la meta de la vida eterna que yo anhelo. Amén.

Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria.


OCTAVO DÍA (viernes)

Dobla la voluntad y el corazón obstinado, funde lo que está helado, calienta lo que está frío. ¡Guía los pasos que se han desviado!

El don de Sabiduría

Abarcando a todos los otros dones, como la caridad abraza a todas las otras virtudes, la Sabiduría es el más perfecto de los dones. De la Sabiduría está escrito: “todo lo bueno vino a mí con Ella, y riquezas innumerables me llegaron a través de sus manos”. Es el don de la Sabiduría el que fortalece nuestra fe, fortifica la esperanza, perfecciona la caridad y promueve la práctica de la virtud en el más alto grado. La Sabiduría ilumina la mente para discernir y apreciar las cosas de Dios, ante las cuales los gozos de la tierra pierden su sabor, mientras la Cruz de Cristo produce una divina dulzura, de acuerdo a las palabras del Salvador: “Toma tu cruz y sígueme, porque mi yugo es dulce y mi carga ligera”.

Oración

Ven, Oh Espíritu de Sabiduría y revela a mi alma los misterios de las cosas celestiales, su enorme grandeza, poder y belleza. Enséñame a amarlas sobre todo y por encima de todos los gozos pasajeros y las satisfacciones de la tierra. Ayúdame a conseguirlas y a poseerlas para siempre. Amén.

Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria.


NOVENO DÍA (sábado)

Tú, en aquellos que siempre más te confiesan y te adoran, en tus siete dones, desciende. Dales alivio en la muerte. Dales vida Contigo en las alturas. Dale los gozos que no tienen fin. Amén.

Los frutos del Espíritu Santo

Los dones del Espíritu Santo perfeccionan las virtudes sobrenaturales al permitirnos practicarlas con mayor docilidad a la divina inspiración. A medida que crecemos en el conocimiento y en el amor de Dios, bajo la dirección del Santo Espíritu, nuestro servicio se torna más sincero y generoso y la práctica de las virtudes más perfecta. Tales actos de virtudes dejan el corazón lleno de alegría y consolación y son conocidos como frutos del Espíritu Santo. Estos frutos, a su vez, hacen la práctica de las virtudes más activa y se vuelven un poderoso incentivo para esfuerzos aún mayores en el servicio de Dios.

Oración

Ven, Oh Divino Espíritu, llena mi corazón con tus frutos celestiales: caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. Que nunca esté yo cansado en el servicio de Dios sino que, por continua y fiel sumisión a tu inspiración, merezca estar eternamente unido Contigo, en el amor del Padre y del Hijo. Amén.

Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria.





lunes, 5 de junio de 2017

La acción del Espíritu Santo por san Basilio Magno



Visto en Catolicidad.

Nada que ver con los errores de pentecostales y carismáticos.

Ante todo, ¿quién, habiendo oído los nombres que se dan al Espíritu, no siente levantado su ánimo y no eleva su pensamiento hacia la naturaleza divina? Ya que es llamado Espíritu de Dios y Espíritu de verdad que procede del Padre; Espíritu firme, Espíritu generoso, Espíritu Santo son sus apelativos propios y peculiares.

Hacia Él dirigen su mirada todos los que sienten necesidad de santificación; hacia Él tiende el deseo de todos los que llevan una vida virtuosa, y su soplo es para ellos a manera de riego que los ayuda en la consecución de su fin propio y natural.

Él es fuente de santidad, luz para la inteligencia; Él da a todo ser racional como una luz para entender la verdad.

Aunque inaccesible por naturaleza, se deja comprender por su bondad; con su acción lo llena todo, pero se comunica solamente a los que encuentra dignos, no ciertamente de manera idéntica ni con la misma plenitud, sino distribuyendo su energía según la proporción de la fe.

Simple en su esencia y variado en sus dones, está íntegro en cada uno e íntegro en todas partes. Se reparte sin sufrir división, deja que participen de Él, pero él permanece íntegro, a semejanza del rayo solar cuyos beneficios llegan a quien disfrute de él como si fuera único, pero, mezclado con el aire, ilumina la tierra entera y el mar.

Así el Espíritu Santo está presente en cada hombre capaz de recibirlo, como si sólo Él existiera y, no obstante, distribuye a todos gracia abundante y completa; todo disfrutan de Él en la medida en que lo requiere la naturaleza de la criatura, pero no en la proporción con que Él podría darse.

Por él los corazones se elevan a lo alto, por su mano son conducidos los débiles, por Él los que caminan tras la virtud, llegan a la perfección. Es Él quien ilumina a los que se han purificado de sus culpas y al comunicarse a ellos los vuelve espirituales.

Como los cuerpos limpios y transparentes se vuelven brillantes cuando reciben un rayo de sol y despiden de ellos mismos como una nueva luz, del mismo modo las almas portadoras del Espíritu Santo se vuelven plenamente espirituales y transmiten la gracia a los demás.

De esta comunión con el Espíritu procede la presciencia de lo futuro, la penetración de los misterios, la comprensión de lo oculto, la distribución de los dones, la vida sobrenatural, el consorcio con los ángeles; de aquí proviene aquel gozo que nunca terminará, de aquí la permanencia en la vida divina, de aquí el ser semejantes a Dios, de aquí, finalmente lo más sublime que se puede desear: que el hombre llegue a ser como Dios (N. de la R.: al participar de la vida divina comunicada por medio de la gracia santificante)."

NOTA: Pocos textos podemos encontrar que hablen tan bien y tan completo de lo que hace el Espíritu Santo en el creyente que se deja guiar por Él. Lee varias veces, despacio, muy despacio, el texto de san Basilio que te hará mucho bien. 

Del libro de san Basilio Magno, obispo, sobre el Espíritu Santo, Cap 9, núms 22-23.



* El Espíritu Santo solo actúa a través de la Iglesia Católica y nunca anunciará novedades desconocidas y/o contrarias a la enseñanza de siempre. 

-El único y verdadero Espíritu bajó sobre la Iglesia Católica, y solo y únicamente sobre Ella, el día de Pentecostés, con la efusión de sus gracias y dones. 

-A través de la Iglesia Católica, y solo a través de Ella, busca la glorificación y exaltación de N. S. Jesucristo: "Él me glorificará, porque recibirá de lo mío, y os lo dará a conocer" (Jn 16:14). 

-A través de la Iglesia Católica, y únicamente por su medio, se limita a inculcar las verdades enseñadas por Cristo, sin salirse nunca de ellas, sin anunciar novedades desconocidas en las edades anteriores. 

-No se vale de sectas ni falsas religiones creadas por el hombre como medios de salvación. 



jueves, 5 de junio de 2014

Oración al Espíritu Santo frente al Santísimo



Es el Espíritu Santo a quien tenemos que llamar y pedirle que siempre nos acompañe e ilumine en nuestro diario caminar.

Es jueves, Señor, y estoy frente a ti...

Voy a empezar este diálogo con una invocación al Espíritu Santo:

"Oh, Espíritu Santo, amor del Padre y del Hijo. Inspírame ser siempre razonable en mi pensar, acertar lo que voy a decir, cuando me convienen hablar y cuando me conviene callar, ilumíname para escribir, impúlsame para actuar, que tengo que hacer para saber perdonar procurando tu mayor gloria y bien de las alma y mi propia santificación. ¡Espíritu Santo ilumina mi entendimiento y fortalece mi voluntad!. Amén"

Yo se que esta oración te agrada porque cuando te llegó el momento de partir hacia el Padre, tu corazón de hombre supo de la pena, de lo que es una despedida... Dejabas a tu Madre que tanto amabas....la dejaste al cuidado y protección de Juan, pero...."la dejabas".... a tus queridos amigos, a las personas que te seguían fieles y que tanto estimabas.

Por eso nuestra fe, nuestra religión es única y verdadera por ser revelada cuando dijiste: - "Si me amais guardareis mis mandamientos y yo rogaré al Padre y os dará otro Paráclito (abogado y consejero) para que esté con vosotros para siempre. Espíritu de verdad a quién el mundo no puede recibir porque no lo ve ni le conoce. Pero vosotros le conoceis porque mora en vosotros y en vosotros está". Juan 14, 15-17. 

Tu, Jesús, nos enseñaste esta gran verdad... ¡y qué poco pensamos en ella ! 

El Espíritu Santo que es el Espíritu de Dios, no tiene otro deseo que el que le llamemos, ¡ven Espíritu Santo! para venir en nuestra ayuda en medio de nuestras tristezas y desolaciones... 

¡Qué poca fe, Señor, perdónanos!

El es una fuente de gracias y de inspiraciones para llevarnos a obrar, en todos los momentos de nuestra vida con la seguridad de poder acertar en el seguimiento de la voluntad de Dios. Es la Tercera persona de la Santísima Trinidad. Es Dios de la misma sustancia divina que el Padre y el Hijo pero al mismo tiempo una Persona distinta de las otras dos, pero solo hay un Dios.

Y ese Dios-Padre por nadie fue hecho ni creado ni engendrado. El Hijo fue engendrado y se hizo hombre y es Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo porque es el AMOR de ambos. 

Y ese AMOR y ese ESPIRITU lleno de Dios es al que tenemos que llamar y pedirle que siempre nos acompañe e ilumine en nuestro diario caminar. En este diario vivir que siempre nos salen al paso diferentes alternativas y decisiones y muchas veces son tan importantes que dudamos ante ¿dónde estará lo correcto?. 
---
Y hoy, Señor, al acercarnos a tu presencia en el Sagrario, pienso que ya estamos en el momento en que tu Iglesia y nosotros sus fieles, vamos a tener la conmemoración del GRAN DÍA DE PENTECOSTES. "La venida del Espíritu Santo" Ese Espíritu formado del amor entre el Padre y el Hijo por eso es, el Espíritu de Dios. 

Te fuiste para que se cumplieran tus palabras: "si no me voy, el Paráclito no vendrá a vosotros, pero si ve voy, os lo enviraré". Y la promesa se cumplió.

Para San Lucas es el nacimiento de la Iglesia por obra del Espíritu Santo. El, desciende sobre la comunidad de los discípulos, asiduos y unánimes en la oración reunida con María. "Podemos decir, por tanto, que la Iglesia comienza porque el Espíritu Santo entra en una comunidad que ora, que se mantiene unida y cuyo centro son María y los apóstoles". (Segmento de un artículo de Josept Ratzinger, Benedicto XVI).

El Espíritu Santo tiene siete dones:



  • Sabiduría: Que nos hará gustar de Dios y saborear sus cosas, aumentando nuestro amor a El.
  • Entendimiento: Luz para entender, no los misterios de Dios, sino para entender y rendirnos a su Voluntad. 
  • Consejo: Prudencia a la hora de hablar y de escuchar y se unirá a la Sabiduría cuando se nos pida un consejo y también cuando se debe callar. 
  • Fortaleza: Saber y ayuda a superar miedos y dificultades. 
  • Ciencia: Conocer mejor las cosas de Dios y de lo hombres. 
  • Piedad: Intensificar la relación con Dios y con el prójimo. 
  • Temor de Dios: Humildad, dolor y respeto por nuestros pecados. 

    En todos los momentos de nuestra vida, y en algunos muy especialmente, tenemos que pedir al Espíritu Santo, diciéndole : ¡Ven Espíritu Santo ! ya que El es, el Espíritu 

    Vivamos esta gran maravilla de Dios que desea que nos acompañe el GRAN CONSOLADOR.

    Salimos y dejamos tu sacramental presencia en el Sagrario reconfortados por esta reflexión de hoy donde has puesto en nuestro corazón la fortaleza y la paz de ese tu Gran Espíritu. 

    ¡Gracias, Jesús!
  • martes, 17 de septiembre de 2013

    El discernimiento espiritual



    Importancia

    Tener dirección clara en nuestras vidas es un proceso que se edifica sobre una sólida vida espiritual, nuestras cualidades humanas y los dones que el Espíritu Santo nos ha concedido. Este conocimiento es un proceso de seria oración y de búsqueda inteligente de su designio. (El camino que cada uno debe recorrer hacia el encuentro con El y para crecimiento en la perfección del amor)

    Cristo es el Camino y nuestra vida cristiana se trata de recorrer su Camino de una forma comunitaria y a la vez, personal. Cada uno debe encontrar la forma en que está llamado a seguir al Cordero tras sus huellas. En los primeros años del cristianismo los que se unían a las comunidades eran conocidos como seguidores de el Camino. La Didajé (catequesis del siglo I para los que se iniciaban en la fe) dedica sus primeros capítulos a la instrucción sobre los dos caminos: el de Dios, o el del demonio que comienza con apelar a la carne: honores, comodidades, riquezas, orgullos, etc... (Tentaciones del desierto)

    La vida espiritual tiene como meta “cumplir en todo la voluntad de Dios”. Debe ser el único deseo de nuestro corazón: Hacer la Voluntad del Padre. Ese era el único deseo de Cristo: 

    Juan 4, 34: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra”

    Juan 6, 38: “Porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado”.

    1.Gran batalla: el encuentro entre las dos voluntades: La nuestra y la de Dios.

    Nuestra mayor ofrenda: entregarle nuestra voluntad. “Hagase en mi según tu Palabras”(Virgen María)... “No se haga mi Voluntad sino la Tuya”. (Mt 26:39) Un no a lo que hubiéramos querido, a lo que nos gusta y agrada; un si a lo que el Padre ha permitido en el designio eterno que tiene para nosotros. 

    2. Solo en la voluntad de Dios encontramos perfección, paz, plenitud, gozo, descanso.....
     
    “Mi yugo es suave y mi carga es ligera... (Mt 11).

    El propósito de la vida cristiana es estar en comunión con Dios y crecer cada día en esta comunión con su Corazón y con sus designios para cada uno. Es estar plenamente en su Voluntad: “hágase tu voluntad aquí en la tierra como en el cielo”. ¿Saben lo que es que en mi vida se haga su voluntad como se hace en el cielo? Por esto la gran tarea es discernir cual es la voluntad de Dios para nuestra vida.

    • Por esto la importancia del discernimiento: que es saber descubrir con claridad y convicción, cual es el designio de Dios para nuestra vida, cual es la dirección que debo tomar y los medios para llegar a la meta. “Que lleguéis al pleno conocimiento de su voluntad con toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que viváis de una manera digna del Señor, agradándole en todo, fructificando en toda obra buena y creciendo en el conocimiento de Dios”. (Col 1,9)
    • El Señor nos ha revelado su Voluntad: a través de las Sagradas Escrituras, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia. Pero quiere que sepamos aplicarla en nuestra vida personal y en nuestras situaciones personales. Además quiere revelarnos su plan personal, en cada momento de nuestras vidas. Para ello, debemos tener las disposiciones necesarias para escucharle.

    ¿Que es el discernimiento?

    Naturaleza del Discernimiento:

    • Discernimiento del espíritu: conocimiento íntimo que nos hace distinguir y diferenciar si las inspiraciones o impulsos que experimentamos provienen del Espíritu de Dios, del espíritu malo o de nuestro propio espíritu humano.

    • El espíritu humano: nuestro Yo; nuestra imaginación, impulsos de nuestra inteligencia y voluntad, y sobre todo las inclinaciones de nuestro apetito... es el hombre viejo del que hay que despojarse. (Ef 4:22).

    • un don para correctamente identificar la presencia de Dios, su plan, voluntad o acción en circunstancias particulares, o cuando nos enfrentamos con diferentes direcciones o alternativas.

    • No es simplemente escoger entre lo bueno y lo malo; sino cuando se escoge entre variedad de alternativas de valor equivalente. “Todo me es lícito, mas no todo me conviene” (1 Cor 6,12)

    • descubrir de donde provienen los movimientos interiores y exteriores: de Dios, de la carne o del demonio. 1 Tes 5, 21: “no apaguéis el Espíritu, pero examinadlo todo, desechad lo malo y quedaos con lo bueno”. A veces en una situación una parte será de Dios y otra no. (saber ver la hierba mala de la cizaña, y saber lidear con las dos).

    • percibir “llamadas”, “impulsos”, o “espíritus”, que se oponen al movimiento del Espíritu Santo, o lo impiden y desvirtúan, distraen, frustran de alguna manera. 1 Jn 4,1: “no os fiéis de cualquier espíritu, sino examinad si los espíritus vienen de Dios...”

    • este don se utiliza mucho con áreas que no son tan evidentes ( 1 Cor 2:90) Percepción espiritual. Capacidad de penetrar a través de las apariencias externas para descubrir en el fondo, cual es el origen y el propósito.

    • descubrir hacia donde Dios nos lleva en nuestro camino espiritual y apostólico. Que quiere hacer con nuestros corazones y con nuestras vidas.

    ¿Por que necesitamos discernir?

    Para saber el :

    • “si” y el “como”, nuestras acciones y decisiones nos dirigen hacia la meta de nuestra vida en Dios y de su voluntad para cada estado de vida. Ej: estoy creciendo en mi vocación religiosa, mi comunión, mi vida comunitaria? O, estoy siendo mejor esposa, madre, miembro de una familia religiosa, llevando el reino de los Dos Corazones?

    • si estamos llevando a cabo la misión que el Señor nos ha dado.

    • para descubrir que está haciendo el Señor en cada situación y como se sitúa en el plan de redención. Saber cual es el propósito y como se debe alcanzar.

    • para no distraernos de la meta primaria y de las prioridades. (Importante)
    Ej: carta del diablito a su tío.

    Discernimiento cristiano

    • inseparable de la oración. Solo se logra en la comunicación con Dios. Para adquirir la mente de Dios: “mis caminos no son los vuestros... En saber cual es la mente y el camino de Dios en esa situación particular. 

    • Inseparable de las Escrituras. A través de las Sagradas Escrituras adquirimos la mente de Cristo (Fil 2:5) Ver el mundo, las realidades humanas, los conflictos y los remedios desde la perspectiva de Dios.

    • Conocimiento y fidelidad al Magisterio de la Iglesia. Que enseña la Iglesia sobre este tema? Como aplicar esta enseñanza a mi situación particular.

    Sentido común básico: no hay que discernirlo todo (color de ropa, lugar de comer, etc.. Eso es trivializar el don)

    Usar la razón dirigida por la fé: usa la razón para aplicar la fe a las situaciones de la vida. Discernir no es simplemente hacer un juicio de lógica humana, sino buscar la lógica de Dios en comunión con la razón humana. 

    Razón: (Sn. Tomás de Aquino)---- decide basada en los factores conocidos. 

    • el Espíritu Santo: puede llevarnos a actuar diferente por factores que son conocidos a Dios.

    Discernimiento y Prudencia:

    • Prudencia: es obra de la inteligencia, iluminada por la fe y ayudada por la gracia, en orden a lo que conviene hacer.

    • Cuida de los pormenores de nuestra vida y regula:

    • nuestros pensamientos: para que no estén fuera de Dios.

    • nuestras intenciones: para alejar todo lo que vaya en contra de la pureza.

    • nuestros afectos, sentimientos: para dirigirlos a Dios.

    • nuestros actos exteriores y el cumplimiento de nuestros propósitos con el fin de referirlos a nuestro fin último.

    • Juzga la acción en sí misma para ver si es buena o mala; el discernimiento: juzga más bien el impulso que sentimos para determinar su origen.

    • la prudencia es una virtud, el discernimiento es una actitud o cualidad natural o un don sobrenatural.

    Error: pretender ser guiado exclusivamente por el Espíritu Santo y negar la razón. Tendencia a la sobre espiritualidad: querer ser guiado solo por inspiraciones, signos, visiones, etc... El Señor habla de manera regular a través de los eventos ordinarios de la vida. Utilizando nuestra razón y juicio humano pero iluminado por la fé y dirigidos hacia el amor.

    Inspiraciones ordinarias son la forma preferida de acción del Espíritu Santo en aquellos que viven unidos a Él. El es el “amor de Dios derramada sobre nuestros corazones” (Rom 5:5) por lo que prefiere obrar por medio del amor más que mediante imágenes o ideas. 

    • En algunas ocasiones hablará de forma extraordinaria. Modos en que se presentan:

    Una Visión: de este tipo es la visión de los animales puros e impuros de San Pedro (Hech. 10:11)

    • Una idea o convicción que se forma súbitamente en el pensamiento y sin causa natural: Dios habló a Abrahám (Gn. 12:1-7; 13:14) El Espíritu Santo habló a Felipe impulsándole a salir al encuentro del etíope (Hech. 8:29) 

    Un Sueño: Es el caso de San José (Mt 1:20) y el de los magos (Mt 2:12).

    orden: generalmente, no hacer decisiones fuera del contexto o línea de lo que el Señor ha estado haciendo en nuestras vidas.

    Conciencia: como guía para evitar hacer decisiones que están fuera del orden y la gracia de Dios. Fuera de su voluntad. Ej. no hay necesidad de discernir si se aborta o no a un niño.

    pureza de corazón y de intención: indivisión por Dios y su reino. “Solo los puros verán a Dios” (Mt 5) No se separa de la penitencia y mortificación. A la medida que somos mas pobres de espíritu, mas abnegados, olvidados de sí, mas dispuestos y dóciles estamos a escuchar la voluntad de Dios.

    entender que somos parte de un plan mayor y del Cuerpo Místico de Cristo. Cada uno somos una parte pequeña de toda la obra que Dios está haciendo en su Iglesia. Tenemos visión limitada de todas las realidades divinas hacia las que El dirige a Su Iglesia. Discernir dentro del contexto de todo lo que Dios está haciendo con su pueblo.

    usar como criterio la enseñanza pero también experiencia de la Iglesia. La vida de los santos, de otros hombres y mujeres que han aplicado en sus vidas la enseñanza de la Iglesia y nos han dado un legado y un ejemplo que seguir.

    paciencia: saber esperar su dirección y no actuar cuando no la tenemos clara. “en tiempo de tempestad no hacer mudanzas” (S. Ignacio)

    Nos habla a través de:

    - su Palabra, la Tradición y el Magisterio. La Iglesia.

    - don profético, que debe ser discernido y confirmado.

    - inspiraciones: un conocimiento intuitivo que proviene de estar en comunión con el Corazón de Dios y su Voluntad.

    - signos que confirman: algunas veces. No siempre debemos pedirlos o esperarlos. Exceso en esto puede suprimir nuestra responsabilidad de hacer decisiones.

    - circunstancias en las cuales podemos percibir la obra de Dios. No siempre nos habla a través de ellas (1 Tes 2:18)

    - nuestros hermanos. Pedir a nuestro director espiritual o a hermanos cercanos, que oren y nos ayuden a discernir. Evitar: escuchar a todos, pedir consejo a muchos, etc...

    Obstáculos:

    - orgullo y arrogancia: “yo se lo que quiero” “nadie me tiene que decir”... o presumir que siempre sé escuchar al Señor. Autosuficiencia.

    - propia interpretación de las Escrituras. No estar formados en el Magisterio de la Iglesia que es el único interprete de las Sagradas Escrituras. No estar formados en la fé católica.

    - nuestra concupiscencia. Inclinación al pecado, a no abrazar la cruz y el camino estrecho. Tendencia a buscar lo mas fácil y menos costoso o doloroso.

    - tensión entre “deseo de grandeza” y “pequeño camino de fidelidad”.

    - independencia: no someter la vida con todo lo que implica al Señorío de Dios.

    - fuerte apego a nuestros deseos y proyectos.

    - el juicio simplemente humano o la precipitación en la emisión de los juicios 

    - impaciencia: querer todo muy rápido.

    Criterios Generales de Discernimiento:

    Hay dos tipos: 1. Criterios Objetivos o externos y 2. Criterios subjetivos o internos.

    1. Criterios Objetivos:

    - Fidelidad a la doctrina de la fe: La Palabra de Dios es la Verdad absoluta y válida “lo mismo hoy como ayer y por toda la eternidad” (Hech 13:8). Por lo tanto, toda inspiración que se aparte de cualquier punto de la fe, no viene del Espíritu Santo. (Ver: Dt 13:1-4; 1 Cor 12:3; Gal 1:8) 

    “El que reconoce que Cristo Jesús se hizo hombre, habla de parte de Dios. En esto reconocerán al que Dios inspira. en cambio, si alguien no reconoce a Jesús, ese no habla de parte de Dios, sino que habla como Anticristo.” (1Jn 4:2-3)

    - Fidelidad al Estado de Vida: es un llamado de Dios. ninguna inspiración del Espíritu Santo puede ir en contra de nuestros deberes de estado. “ Lo que para un cristiano constituye una decisión correcta, para otro será incorrecta, porque tienen vocaciones diferentes o porque tienen papeles diferentes dentro de la misma vocación”

    - Obediencia a la legítima autoridad: la prontitud para obedecer es uno de los criterios más seguros para discernir las auténticas inspiraciones del Espíritu Santo.

    “Estos carismas, tanto los extraordinarios como los más comunes y difundidos, deben ser recibidos con gratitud y consuelo, porque son muy adecuados y útiles a la Iglesia... el juicio de su autenticidad y de su ejercicio razonable pertenece a quienes tienen autoridad en la Iglesia, a los cuales compete, ante todo, no sofocar el Espíritu, sino probarlo todo y retener lo que es bueno” (1 Tes 5:12; 19-20). LG #12.

    Desde luego que la autoridad se puede equivocar; pero aun en este caso hay que obedecer. Si la experiencia viene del Espíritu Santo, El se manifestará y hará que los oponentes la acepten, esto se ve a todo lo largo de la vida de la Iglesia. 

    2. Criterios subjetivos o internos:

    Para dar un juicio más acertado se necesitan criterios subjetivos o interiores. De éstos habla San Pablo cuando dice: “El fruto del Espíritu es caridad, alegría y paz; generosidad, comprensión de los demás, bondad y confianza; mansedumbre y dominio de sí mismo. Si tenemos la vida del Espíritu, dejémonos conducir por el Espíritu. No busquemos la gloria vana; que no hay entre vosotros provocaciones ni rivalidades.” (Gal 5: 22-23; 25-26).

    La Humildad: Es propio de la acción del Espíritu Santo fomentar la humildad y por esta razón es uno de los criterios válidos para conocer la auténtica inspiración del Espíritu Santo. “Si tenemos la vida del Espíritu....no busquemos la gloria vana.” (Gal 5: 25-26; Mat 6: 1-8; Lc 22:26-27; Jn 13:4-5). 

    Jesús nos da ejemplo: después de las grandes manifestaciones de su poder, manda que no sean publicadas (Mt 8:4; Mc 8:30; Lc 5:14). Cuando lo quieren hacer rey se esconde (Jn 6: 15).

    Si en nuestro impulso experimentamos algún deseo de aparecer, de ser tenidos en algo, debemos preguntarnos si tal impulso es del Espíritu Santo o es nuestro. 

    La Paz: en toda la Escritura la paz aparece como signo de la presencia de Dios.

    La paz que producen las inspiraciones del Espíritu Santo es una profunda seguridad de que estamos en el Señor y que el Señor está con nosotros. Es una seguridad de que nuestras relaciones con Dios están en orden, y el orden produce la paz. “Dios no es Dios de desorden sino de paz” (1 Cor 14:33).

    Por supuesto que pueden surgir tensiones y violencias al tratar de hacer la voluntad de Dios pero estas se parecen a las olas del mar, que están en la superficie, mientras que en el fondo reina la calma.

    La razón de esta calma es la seguridad de “que Dios dispone todas las cosas para bien de los que le aman, a lo que él ha llamado según su voluntad.” (Rom 8:28) 

    La Alegría: es la emoción propia de aquel que está en posesión de algo bueno; de algo que le llena. Nada hay tan bueno como Dios( Lc 18:19) y por eso, las inspiraciones del Espíritu Santo que son una “venida de Dios” a nosotros dan lugar a una profunda alegría.

    “Alégrense en el Señor en todo momento. Les repito, alégrense.” (Fil 4:4).

    Esta alegría debe reinar aún en medio de los sufrimientos: “Ellos salieron del Sanedrín muy gozosos por haber sido considerados dignos de sufrir por el nombre de Jesús” (Hech 5:41)

    Una espiritualidad sin alegría es motivo de sospecha. Se pueden dar momentos de sufrimiento o angustia, en los que pudiera, aparentemente desaparecer la alegría, pero estos son muy cortos ya que en el fondo siempre permanece la paz inalterable que mueve el corazón a la confianza en Dios. 

    El Amor: Es el principal criterio de que las inspiraciones y dones provienen del Espíritu Santo, ya que si son auténticos necesariamente tienen que llevarnos al amor. “El fruto del Espíritu es caridad” (Gal 5). El Espíritu Santo es “El Amor de Dios derramado en nuestros corazones” (Rom 5:5) por lo tanto sus inspiraciones nos inflaman de amor: amor a Dios y amor a los hermanos.

    1 Cor 13: 4-7:
    "El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, 5 no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, 6 no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. 7 El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta."

    Todos los Criterios juntos:

    Dice Edward O’Connor, C.S.C que “no obstante, todas estas señales- tanto objetivas como subjetivas- deben concurrir al mismo tiempo para confirmar cualquier obra genuina de Dios; aunque, debido a las circunstancias, puede suceder que una u otra sea más palpable en cierto caso. Así mismo, estas señales son importante verificación la una de la otra. Una falsa alegría puede ser descubierta porque no deja paz; a la paz falsa le faltará la humildad y el amor; y así por el estilo.”

    Los criterios de discernimiento nunca pueden ser una norma de certeza absoluta, aunque sí guía que dan cierta seguridad de que las inspiraciones vienen de Dios o del espíritu malo. Si verdaderamente tratamos de buscar la voluntad de Dios, esta falta de seguridad completa no debe inquietarnos. Toda decisión humana corre un riesgo de inseguridad. El Señor tomará a su cargo el que realicemos su voluntad, aunque no estemos seguros de que la estamos realizando.

    En los casos en que persiste la duda, la norma más segura a seguir será inclinarse por aquello que contradice más nuestro natural modo de ser, según lo que dice San Francisco de Asís:

    “que no me empeñe tanto en ser consolado como en consolar, en ser comprendido, como en comprender, en ser amado, como en amar"  La razón es porque el demonio ordinariamente trabaja aprovechándose de nuestras debilidades.

    Inspiraciones del Espíritu Malo: 

    San Pablo nos lo revela:

    “Es fácil ver lo que viene de la carne: relaciones sexuales prohibidas, impurezas y desvergüenzas, culto a los ídolos y supersticiones; odios, divisiones, sectarismo, desavenencias y envidias; borracheras, orgías y cosas semejantes” (Gal 5:19-21; Rom 1:21-32).

    Estos son los frutos de la acción diabólica en nosotros, y si nuestras inspiraciones nos lleva a esto, entonces podremos estar seguros que no provienen del Espíritu Santo.


    Madre Adela Galindo, Fundadora SCTJM
    © Solo para uso privado
     
    Fuente: Corazones.org